martes, 1 de septiembre de 2015

Últimas noticias sobre el programa incendiario

Dijimos en nuestra columna del pasado sábado en ABC en Línea que la decisión opositora de enfilar hacia el antiperonismo visceral es errónea porque cede a Daniel Scioli la pecera más amplia de cara a la captura a que convoca la cita comicial de octubre venidero. Se trata de un esquema que piensa en la hipótesis del balotaje, previsto para noviembre, perdiendo de vista que la distancia que separa al gobernador bonaerense del triunfo en primera vuelta es muy pequeña. 

Es suicida que en ese marco la alianza conservadora Cambiemos disponga --Durán Barba mediante-- una estrategia de neto corte gorila, ahuyentando al electorado al que más presumiblemente puede aspirar el Frente para la Victoria. Manolo Barge alertó al Frente Renovador a estos respectos, cuando en un post habló de la probabilidad de que el delasotismo cordobés migre, sotto voce, hacia el oficialismo nacional.

Sergio Massa camufló su derrumbe vía su acuerdo con la tropa de José Manuel De La Sota; es decir, cazando en el peronismo. Esto le sirvió para rendir por encima de Maurizio Macrì en el llamado gran norte argentino. No parece, entonces, la mejor idea salir de viaje hacia esas comarcas a imputar feudalismo. Tanto por el desprecio que tamaña sentencia implica para con las estructuras y la sociología justicialista que logró conservar; como por la ciudadanía toda de ese conjunto de provincias, a la cual le costará convocar si lo intenta desde el insulto, como es lógico imaginarlo.

Si desde el massismo se responde que a través de ese discurso se pretende impactar, no en su geografía de destino, sino en el más populoso combo provincia de Buenos Aires/Capital Federal, pues estarán incurriendo en un doble equívoco: por un lado, por esa ruta se arriesga a resignar también lo que todavía le queda de base PJ en ese territorio; por otro, supone desconocer que el sufragio gorila más convencido ya está blindado en torno a la postulación de Macrì, y bastante cerca de su techo.

Así lo expresan ruidosamente Felipe Solá y Facundo Moyano, más allá de sus inconveniencias personales en un mega-entendimiento adversario. Cuando a principios de año hubo la catarata de fugas de intendentes ahora ex renovadores de regreso hacia el FpV, desde donde habían partido dos años antes, se la interpretó como mera conveniencia en función del lastre que ya a esta altura significa la boleta de Massa. Supieron advertir la escena de la comparsa a la que el esposo de Malena Galmarini se sumó como furgón de cola la semana pasada, cuya coloratura los pone en contradicción con sus propias biografías y con su representatividad. Los retornos, en ese contexto, sobrevinieron casi naturalmente.

Por último, conviene entender que en las profundidades en que se cocina poder no agrada ni estimula el fuego como material de construcción política. Los jefes distritales con futuro ya garantizado, o con buenas perspectivas de concretarlo, están en su mayoría enrolados en el FpV. Esos lazos pesarán en los casi cincuenta días que nos separan del momento definitorio. La racionalidad los conducirá a empujar la gobernabilidad que la mano negra tras los episodios tucumanos pone en riesgo: ahora exploran empalmar ese drama con la votación chaqueña dentro de tres semanas. Como preámbulo de la presidencial, claro. Forzar el arribo a dicha instancia en un clima de sospecha irrespirable. Defensivismo, sí; pero violento y movilizado.

El coctel de esta nueva Unión Democrática, a setenta años de la original, exhibe, primero, la subordinación de una dirigencia que acata iniciativas de copyright ajeno. Segundo, su temperamento destructivo es una confesión tácita de incapacidad para urdir una alternativa competitiva al liderazgo de la presidenta CFK, robusto --igual que la fuerza que conduce-- pese a doce años de erosión e intensidad desgastantes. Finalmente, las cada vez más obvias pretensiones de lesionar la legitimidad de origen y el sufragio de sectores populares resultan una excelente pista acerca de las escasas probabilidades de triunfo que se asigna, pues preanuncia impugnaciones que sitúan el trámite de este litigio más allá del 10 de diciembre próximo.

La acumulación de recursos institucionales detrás de Scioli es la mejor receta en este paisaje crecientemente peligroso.

1 comentario:

  1. "... pese a doce años de erosión e intensidad desgastantes." -> "Il potere logora chi non c'é l'ha"

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