jueves, 23 de julio de 2015

El verdadero adversario

El antiperonismo ha fracasado históricamente como proyecto político, y sigue y seguirá haciéndolo, debido tal vez a que el odio nubla el raciocinio. Lo mismo podría suceder con la oposición al PRO si, en vez del complejísimo intento de articular una propuesta diferenciadora, se opta por tomar la ruta corta de un gorilismo invertido. Se trata, pues, de evitar el antimacrismo, para no caer en decepciones similares.

A efectos de brevedad, evitaremos la descripción de la disyuntuva en que llegó envuelta al balotaje la sociología que expresa el Frente para la Victoria.

La razón que dominantemente se esgrimió para justificar el llamamiento al voto por Martín Lousteau fue la voluntad de complicar --o, de máxima, evitar (lo que casi sucede)-- el triunfo porteño de Horacio Rodríguez Larreta. En una jugada táctica que, por ende, haría lo propio con la carrera presidencial de Maurizio Macrì, para comenzar. Una proyección del resultado local a la trama nacional. Que, por otro lado, arrancaría al establishment el único territorio que gobierna en la actualidad.

En este sitio nos hemos pronunciado de sobra, desde 2011 ya, contra las traslaciones mecánicas desde el nivel provincial al federal. Máxime en el caso de la mal llamada vidriera nacional, que por tal se tiene a la política porteña pese a que en general sufraga de modo distinto al resto del país. Algo de lo que incluso suelen vanagloriarse sus panegiristas, que abundan. Claro que Macrì no habría salido ileso de una eventual derrota del que desde un primer momento fue su delfín para la sucesión, pero su crisis competitiva está dada desde mucho antes de este triunfo rasposo. Conviene recordar que en el boceto original de Durán Barba, la territorialidad amarilla debería a esta altura haberse extendido a Córdoba, Santa Fe y Mendoza, por lo menos. E incluso hizo algunas otras apuestas, aunque menores. CABA debía coronar una marcha triunfal inaugurada con antelación. 

Y hasta se permitieron soñar con eludir la finalmente trabajosa segunda vuelta. Nada de todo eso sucedió.

Dicho sencillo: es mucho más derrota presidencial la incapacidad PRO para desplegarse en el interior del país que el resultado cerrado en comentario, que, en todo caso, sólo extinguió la última chance con que contaba para disimular sus carencias. En CABA se realizan pocos votos sobre el total nacional en relación a su sobrerrepresentación mediática.

La aparición del dólar blue de nuevo en escena revela que también el establishment asume no tener chances electorales. 

Pero es fundamentalmente en cuanto a cierta tristeza por una supuesta oportunidad perdida, que se leía en las redes sociales durante el recuento que confirmó el enorme desempeño de Lousteau, que se nos ocurrió la analogía con el gorilismo de otrora. Macrì no debería generar el rechazo del pensamiento nacional por sí, sino por la representatividad que encarna.

Para decirlo de modo poco docto pero más claro: el dilema no pasa por una maldad intrínseca del ex presidente de Boca Juniors, sino por la contradicción que implican para el programa de reivindicación socioeconómica, cultural y política de los sectores popular los intereses que en su figura se expresan. Habida cuenta que ECO no fue parte más que de una división artificial de Cambiemos destinada esencialmente a golpear al kirchnerismo, aún en el caso de dar el golpe que no estaba en los planes iniciales, el establishment se habría reagrupado detrás del ex ministro de la presidenta CFK. Con el agravante, sentada la incapacidad del afectar decisivamente el desenlace de agosto/octubre desde Capital Federal, de colaborar con el fortalecimiento de una alternativa atractiva que consolide al FpV local como tercera fuerza distrital.

Cuando se presta atención de nuevo al detalle de la increíble voltereta que intentó Macrì en su discurso celebratorio, una vez que se confirmó que el susto se había quedado sólo en eso, se advierte una capitulación político/programática profunda.

El peronismo kirchnerista elaboró esa subordinación adversaria más allá de su posición del domingo pasado.

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