viernes, 17 de julio de 2015

Allanamientos de humo

Resulta muy difícil pensar de los trámites judiciales que derivaron en la remoción de Claudio Bonadio de la causa Hotesur otra cosa que el tejido de una maniobra generadora de una escandalización apta para teñir la discusión electoral en que estamos --o deberíamos estar-- incursos de otro color que el correspondiente. Un juez de su recorrido no ignora lo que le deparaba de recorrer los carriles que condujeron a su apartamiento. Futbolísticamente hablando, se hizo echar adrede. Así sirve más.

Ídem vale para los episodios que involucraron, en los últimos tiempos, a José María Campagnoli, Alberto Nisman, Carlos Fayt y Luis María Cabral, entre otros.

Dicho sencillo: como las causas en sí valen nada, provocar la expulsión para suplantar un impacto con otro. 

La idea de que cualquier cosa vale si de "investigar la corrupción kirchnerista" se trata, además de llevarse a las patadas con las garantías constitucionales del debido proceso, revela el carácter político de cada una de las actuaciones que catapultaron al estrellato a los referidos. La doctrina vandorista (golpear para negociar) imagina a un poder político llamando por teléfono para pedir condiciones dignas de bandera blanca. Pero se topan con Cristina Fernández, que no se allana a presiones propias de otros épocas. Que ponen en cuestión a quienes pretenden que los expedientes institucionales constituyen el núcleo de sus programas y eje organizador del clivaje político argentino fundamental de los tiempos que corren.

Desde el punto de vista jurídico, ninguno de todos estos proyectos de héroes que se ha intentado construir es defendible. En la totalidad de los escándalos que los tuvieron como protagonistas lejos están de poder esgrimir a su favor buenas prácticas legales. Si no obstante ello se los exalta es debido a que no es en realidad el respeto a la ley el objeto de la polémica.

A menos de un mes de la concurrencia a las urnas, el candidato presidencial opositor con mayores chances, Maurizio Macrì, que representa a idéntica alianza social que la sustentada en desprolijidades de funcionarios judiciales, no atina a estructurar una propuesta alternativa convocante. Su compañera de fórmula, Gabriela Michetti, aseguró que sería conveniente pagar la sentencia del juez neoyorquino Thomas Griesa en la causa por la deuda buitre. Con todo el potencial dañino que ese asunto puede implicar para el futuro nacional, no hubo todavía ni la mitad del escándalo que generó la denunciada falta de presentación de un balance contable de un hotel. Sólo por citar un par de ejemplos al paso.

El concepto político que gira alrededor de este chiquero es evidente: la impotencia ante la dialéctica política fuerza el escenario hacia territorio del Derecho. Una distracción, poco idónea --además-- para la masividad. Que engarza varios frentes abiertos que retan al actual gobierno (con los servicios de inteligencia y con el universo judicial todo, por caso) y también sirven para ir planteando condicionamientos al próximo presidente, sea cual fuere; propio de todo recambio institucional.

Esta semana se otorgó movilidad automática a la AUH. Cuando fracasó la marcha frente al Palacio de Justicia a favor del juez Cabral, la candidata vicepresidencial delasotista Claudia Rucci dijo estar sorprendida por lo exigua y longeva que fue. Lo extraño es que aún no advierta lo que es lógico obtener del abandono de una política que interpela bienestar ciudadano.

Es poco probable que en las parrillas al paso del conurbano en las que almuerza el obrerismo preocupe la suerte de Bonadio.

1 comentario:

  1. Si cabía alguna duda, la manipulación para sacar a Bonadío es una confesión de culpabilidad de la familia Kirchner en pleno. Ni hace falta que continúe el proceso

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