lunes, 2 de marzo de 2015

Inconmovible y polarizada

“(…) el discurso de la jefa de Estado (…) que tiró a dos bandas sobre la coyuntura del juego político, intenta intervenir lo que será la dinámica del debate por la sucesión 2015. No fue casual que Cristina pusiera en palabras el recorrido del proyecto político inaugurado en 2003 por Néstor Kirchner. No suponía mera recordación histórica: instrumentó conceptualidad para la discusión que nos envolverá durante los próximos meses. (…) Para empezar, delimitó los contornos según los cuales aspira a que tramite el asunto: esto es, polarización. (…) Dividió el territorio a través del programa que enunció, advirtiendo que no existe margen más que para tomarlo o dejarlo, en bloque. Como paquete cerrado. No hay en disponibilidad gran número de variantes, agregó. Recogiendo el ejemplo de las elecciones presidenciales en Brasil de este año en las que fue reelecta Dilma Rousseff, que discurrieron de tal modo. (…)”

Esto decíamos el pasado 15 de diciembre para comentar las palabras que pronunciara la presidenta CFK en ocasión de celebrarse el día internacional de los DDHH. Y, en verdad, a propósito de su alocución de ayer, hay poco para agregar a aquel post, que bien podría copypastearse entero, pues en esencia el mensaje no ha variado.

Ahora bien, con no haber alterado la sustancia de su alegato, en verdad Cristina Fernández construye, dado el contexto, una escena novedosa, tirando a frustrante por el desconcierto que implica para quienes después de casi 12 años de analizarla en la conducción del gobierno nacional todavía no la conocen. Lo que, de seguro, se debe a que la estudian según sus propios deseos, que no a través de los duros (para ellos) datos que ofrecen la realidad, en general; y ella, con su accionar, en particular. Dicho sencillo: si luego de 45 días de enturbiada la esfera pública con la utilización política (adversativa) que se intentó del caso Nisman, Cristina no se ha amilanado, sino más bien todo lo contrario --pues ayer se exhibió firme en sus trece--, estamos ante una originalidad. Lo que ha precedido al kirchnerismo habría hecho esperable ya una capitulación.

En realidad, lo sorprendente a esta altura resulta la insistencia de quienes, parados en la vereda de enfrente al kirchnerismo, no se deciden a hacer política para intentar derrotarlo, y en cambio se refugian en operaciones cloacales. Por aquellos días, resonaban todavía los ecos de la embestida de Claudio Bonadío en Hotesur. Y la respuesta que obtuvieron fue idéntica. Albert Einstein enseñó que es locura hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. Porque resultó ser que en la lengua de Cristina no hubo pelos ni siquiera para expedirse sobre la trama del encubrimiento de la causa AMIA que está próximo a juicio oral, con el revuelo global --que la intervino y enchastró-- que tal versión entraña. Extendiéndose, incluso, al anterior atentado a la embajada de Israel en Argentina, que también está impune todavía.

En definitiva, CFK notificó que en el sostenimiento de la gobernabilidad hasta agotarse el último suspiro de su mandato --lo que depende de la actitud y aptitud en su proceder en el cargo-- cifra las posibilidades de éxito de la fuerza que conduce, y que relució ayer en todo su esplendor con una movilización que superó al opositor #18F. Pero el dato fundamental no es el cuantitativo sino el cualitativo: el #1M escenificó que la representación del Frente para la Victoria ya está constituida y sólo aguarda la señal de largada rumbo a las PASO, en tanto los marchantes de los paraguas tienen pendiente todavía nada menos que una edificación que los canalice institucionalmente --para evitar diluirse--, cuando estamos a, apenas, algo más de tres meses de la definición de listas. Para colmo, la Presidenta ¿anunció que estará en las boletas?

"Cristina no será sólo referencia de consulta durante los próximos cuatro años, sino líder en ejercicio de una coalición en aptitud de condicionar. Cuestiones que aquí ya hemos comentado, se trata de poner en valor la capacidad de apoyatura que todos los precandidatos presidenciales del peronismo aspiran a heredar." Copiar/pegar, aquí, de nuevo.

La frecuente vitalidad de estas multitudes deja en ridículo a quienes pretendieron atribuir su constancia a Daniel Rafecas. 

La enorme capacidad de articulación de la oratoria cristinista sirvió nuevamente para multiplicar objetivos cuando anunció el envío de un proyecto de estatización ferroviaria. Por empezar, apuntala así a Florencio Randazzo en su competencia interna con Daniel Scioli, que presumiblemente aún lo aventaja, para equilibrar esa disputa y concentrar allí la atención pública. Por otro lado, refuerza la contienda modélica en un hilo argumentativo que engarza la recuperación industrial y del empleo, la apuesta al consumo interno, el reconocimiento de cobertura social y la inversión en infraestructura que sustente todo esto, que se ha acelerado en el último tiempo; en la trama, a su vez, del giro geopolítico que explora Argentina por las implicancias que sus renovadas aspiraciones suponen y requieren. Así expuesta, la pieza dialéctica aspira a plantear que existe poco margen para el hibridismo: los debates próximos deben matizar los beneficios de inventario.

Por último, reconoce que la polarización tendrá lugar, no sólo porque ésa es su preferencia, contra el espacio de Maurizio Macrì. Lo que la hará más nítida y sincera. Así se desprende del contenido de la humorada que, en un pasaje de su informe, mantuvo con el jefe de los diputados PRO, Federico Pinedo. Refrescante para la atmósfera espesa en que andamos.

Pero convendría a los dirigentes opositores abordar de una buena vez la construcción política seriamente, y las derivaciones que, es natural, de ello se desprende. Incluida --por supuesto-- la definición de posicionamientos en relación a distintos aspectos de la agenda programática en curso. Dado todo esto en el marco de un antikirchnerismo que no alcanza para triunfar en las urnas, y que entonces convoca al esfuerzo de compatibilizar la necesidad del voto que no es plenamente refutatorio de lo actuado en la última década y monedas, con las apoyaturas, vitales habida cuenta la desestructuración partidaria que heredamos del crack de fines del año 2001, que ofrece el establishment para viabilizar una candidatura nacional. 

Esa empresa conlleva más que el cándido evangelio que promete terminar con la grieta y profesionalizar lo bueno. Deberían, a fuerza de ser sinceros, agradecer el consejo que Cristina Fernández les ofrendó al llamar la atención respecto de la comodidad. Lo que, razonablemente interpretado, insinúa la alta vara de una sociedad que egresa de este ciclo mejor de lo que ingresó. Con el obvio reverso de las dificultades gubernativas que ello impondrá. 

"Demasiado firme sostiene todavía el timón la que, dicen, va de salida y ya no cuenta, pero que no deja de hacerlos bailar." 

Con esa frase cerramos aquel texto, hoy varias veces referido. Y no encontramos motivo para no repetirnos.

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