lunes, 9 de marzo de 2015

Goteras rumbo al 14/03

Cuando hicimos mención, en nuestro último post, de un tweet de contenido altamente inflamable de Néstor Sbariggi, pretendimos dejar abierta la puerta de varios debates. Esto escribió el Ingeniero: "Fuentes bien informadas dicen que han medido cuanto voto del FR iría al FpV en el caso de que SM no entre a la 2da vuelta y les da un 70%."

Hace un par de semanas, Ignacio Zuleta contaba en Ámbito Financiero que Ernesto Sanz intentaba --todavía así era por entonces--, junto a otros de sus correligionarios, convencer a Maurizio Macrì de la necesidad de contener a Sergio Massa, dado el riesgo de, intuían bien, retorno de sus votos 2013 al Frente para la Victoria --el jujeño Gerardo Morales y el mendocino Julio Cobos aún insisten, cada uno por sus propios motivos, en esta tesis--. La 'interna amplia', comprensiva de ambos ex intendentes (tanto el de CABA, como el de Tigre), era el último grito de la moda. La PMDBización, tantas veces aquí comentada, que aspira a extender la actual escasa influencia territorial/institucional de la UCR, herencia del crack 2001 como expresión de la fractura del sistema de partidos que de ello se derivó, y de la que aún no hay signos de recuperación.

Sanz ha, por lo menos, matizado aquella postura, y hoy camina hacia la convención del próximo 14 ya casi totalmente despreocupado de la suerte de Massa. Que sirve, apenas, a sus colegas aspirantes a gobernador en las provincias del norte argentino, actualmente bajo sólido dominio del peronismo. El voto que otrora se pudiera considerar radical ya es de hecho afin al PRO, a estar por el desempeño que amenaza el ex presidente de Boca Juniors en distritos en los que tradicionalmente se desplegó con mejor suerte el partido de las antiguas clases medias. Y el Frente Renovador se edificó, en parte, a partir del acompañamiento de importantes franjas que en 2011 fueron de la presidenta CFK. 

El senador amigo --así se ha definido él mismo-- del dirigente de Techint Luis Betnaza, a la sazón jefe de la confederación en que ha mutado lo que fundara Leandro N. Alem, sencillamente asume estos datos a la hora de diseñar su planteo electoral. 

Cuando se acepta que los hechos, la mayoría de las veces, se independizan de los deseos, se los administra mejor. 

La fórmula que compatibilice los requerimientos de todos quienes alegan peso en la UCR podrá discutirse y, eventualmente, casi sin duda, solucionarse. Máxime cuando se trata de un espacio en el que, tribunerismo al margen, hace rato que lo programático-ideológico ha resignado preponderancia. Debe aceptarse que el cóctel resulta de dificultad superlativa cuando se consignan las escasas destrezas de los dirigentes en cuestión, los ingobernables caprichos de los intereses que impugnan al kirchnerismo --y que resultan de vital importancia para sustentar a las formaciones opositoras tras el estallido neoliberal en el epílogo delarruista antes comentado-- y la fortaleza que exhibe el oficialismo más allá de los 12 años que carga a cuestas.

El límite de la megaconfluencia, dijimos varias veces, es el cuello de botella en los niveles subnacionales. No ignoran eso, ni la pertenencia de sus votantes, varios intendentes del Frente Renovador. Las PASO pueden auxiliar en la corrección de estos embrollos, pero no hacen magia: se imponía, antes, la confección de un tejido que fuera capaz de articular tanta disparidad. Semejante tarea sólo es posible mediante acción política metódica, que siempre despreciaron. Nunca se sabe, claro, pero da la sensación que, a tres meses de los cierres de listas, ya es demasiado tarde para otra cosa que fidelizar roles. 

En la edición del domingo del diario Clarín, Eduardo Van der Kooy aceptó tanto que la denuncia de Alberto Nisman a Cristina Fernández y compañía por encubrimiento en el caso AMIA carece de seriedad judiciable, como que no existen elementos serios con los que imputar al oficialismo en la posterior muerte del ex fiscal. Pese a ello, sostiene que la mancha de la causa afecta al kirchnerismo. Pocas horas antes, y a raíz de la débil formulación en sociedad de la exposa de Nisman, Sandra Arroyo Salgado, de una hipótesis contradictoria con la que se supone guía la pesquisa oficial en base a la información que con dudosa seriedad extrajo de la pericia que le corresponde como querellante, el cronista del Operativo Independencia Joaquín Morales Solá se atrevió a amenazar que el gobierno nacional debe dar cuentas por el deceso del funcionario.

¿En razón de qué tanto escándalo en torno de la presidenta de la Nación con tan poco soporte argumentativo? Fácil: a los fines de tapar los incontables baches de que adolecen los antagonistas que dicen proyectar la sucesión de CFK.

De no ser porque, hasta donde se sabe, no podrán contar con la presencia de Arroyo Salgado en las boletas, sería buena idea.

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