viernes, 27 de febrero de 2015

Macrì-Lole en la dinámica de la cruzada moral

El escenario político-electoral argentino, presumiblemente, no producirá mayores novedades hasta que la convención radical del 14 de marzo próximo termine de definir (si es que lo hace; se espera que no a los bifes) su apoyo entre las candidaturas presidenciales de Maurizio Macrì y de Sergio Massa; o bien, si insiste en prolongar su actual indefinición PMDBista, táctica, entre ambos. La alternativa de la postulación propia, y/o la continuidad de FAUnen, en cambio, ya están casi descartadas.

Siendo que el kirchnerismo se mantiene en sus coordenadas históricas independientemente de tempestades, y habida cuenta que la presidenta CFK tiene decidido estirar la competencia en el FpV-PJ todo cuanto le sea posible y necesario, en tanto ese juego no despunte, la ansiedad de los focos noticiosos y analíticos se concentrarán en los numerosos y variopintos reacomodamientos de la interna opositora. Cuyo último capítulo hasta ahora es el del acuerdo entre Macrì y Carlos Reutemann.

La danza de los aspirantes que contrarreloj intentan dibujar alguna alquimia que les permita superar las endémicas carencias estructurales que sufren los espacios no oficialistas desde producida la crisis de 2001, proseguirá, eso sí, al compás de la música del caso Nisman, que intentará ser exprimida hasta agotarla para aderezar todas las maniobras en comentario. 

La última versión, lanzada por Clarín, de un supuesto "comando iraní-venezolano con adiestramiento cubano" que habría asesinado al ex fiscal, es sólo apta para termocefálicos y/o para quienes ya han decidido su repugnancia para con el kirchnerismo previamente a este episodio (y más allá del mismo), que no pocas veces tienden a confundirse, porque los enojos se llevan a las patadas con el raciocinio. No obstante ello, la fábula tiene la virtud de exponer el berrinche de los intereses extranjeros que han intervenido la causa AMIA por el giro geoestratégico que ensaya Argentina desde hace tiempo, y que se ha acelerado en términos copernicanos desde que fuera confirmado el castigo que, en relación a la deuda buitre, le aplicaron los tribunales norteamericanos. Dado ello en el contexto de una región que explora en idéntico sentido con China.

No casualmente, con acuerdos megamillonarios CELAC/China como telón de fondo, arde el eje Caracas/Brasilia/Buenos Aires que lo sustenta, de lo que da cuenta el desfile reverencial con que el antikirchnerismo recibió al nuevo embajador de EEUU.

Así las cosas, la versión de un traslado de la causa en que se investiga la muerte de Nisman a Comodoro Py cobra relevancia, no sólo --ni quizás principalmente-- para golpear al gobierno nacional a través del expediente, poniéndolo --sin soporte jurídico respetable-- bajo custodia de un fuero que ya definitivamente le ha declarado la guerra, sobre todo cuando hay pendiente la puesta en marcha del nuevo Código Procesal Penal de la Nación. Lo fundamental pasa por evitar que una pesquisa seria y profunda respecto de la persona del fiscal fallecido desemboque en su pésima instrucción del juicio por el atentado a la mutual judía, quedando así al descubierto la maniobra con que se la enchastró por los caprichos de geopolíticas ajenas. En tanto los tribunales federales son resortes de los servicios de inteligencia que organizaron este asunto, resultan el mejor custodio para cualquier posibilidad de iluminación a propósito del aquel ocultamiento.

Para muestra basta un botón: tendrían, incluso, determinado derivar el caso a un juez amigo, Luis Rodríguez, en vez de al que conduce la causa AMIA --siendo que los propios familiares de Nisman dicen que su muerte se conecta con su actuación allí--, Canicoba Corral, que se ha venido mostrando rebelde al stiusismo, que gerenció el velo en lo local.

Se trata, el proceso en cuestión; y mejor dicho, su instrumentación, del propulsor ideal, que hacía falta para construir sin dilemas justificatorios un gran consorcio antikirchnerista, que en ese tono aspiran a organizar la cita de agosto/octubre venideros. Ya sea que se termine dando una megaconfluencia a tal efecto, o bien que se canibalice a quienes pierdan el favor del establishment, que en la práctica vendría a dar igual. Se sostiene, no obstante, a Massa con vida para evitar que el FpV-PJ recapture su voto 2013. “Para dos campañas no hay”, escribió hace tiempo Jorge Asís que le dijo un ‘bancador’. Cierto o no, tiene lógica que así suceda. Un raro equilibrio: con preferencia pero sin exclusividad, pues resulta estratégico.

La alianza entre Macrì y Reutemann se explica, pues, por la sencilla razón de que resulta el bloqueo a la última chance con que contaba Massa para presentar alguna construcción respetable en el pack Córdoba/Santa Fe/Ciudad de Buenos Aires/Mendoza/Entre Ríos: 29% del padrón total del país que resulta clave para nivelar el peso específico de la provincia de Buenos Aires (38/100 de votos nacionales), donde ya tampoco es todo color de rosas para el ex intendente de Tigre, porque su bastión fuerte, la primera sección electoral, ha sido también penetrado por el PRO, fenómeno que se expresa en la fuga del intendente de San Isidro Gustavo Posse a filas macristas. Que promete no ser la última. Resulta en realidad la partición formal de una sociología que en 2013 fue compartida. Lo explicamos, hace unas pocas semanas, aquí.

Los ardores que se conocen del Frente Renovador por estas horas responden a cuestiones específicas de la interna, como la anexión de Francisco De Narváez; tanto como al terror que genera en los territorios el desplome de Massa, cuyas aptitudes de conducción son puestas a prueba, en tanto no logra disciplinar a su tropa y diseñar una construcción nacional calificada.

Por otro lado, la incorporación de Lole suaviza el talante netamente gorila que, ya hemos aventurado, terminará definiendo a la entente carrimacrista a la que, de un momento a otro, aspira a sumarse el sector mayoritario de la UCR --impulsado por Ernesto Sanz y Oscar Agüad--. Adquiriendo para ello a un peronista que en realidad no lo parece tanto, y que en simultáneo es casi un delegado de la pampa gringa. En cuanto al rol del ex gobernador santafesino en la interna del PJ provincial no tiene sentido abundar, en tanto ha devenido en un unipersonal con su renovación senatorial como exclusivo horizonte: sus todavía soldados hace rato que están con Miguel Del Sel; y, por otro lado, el peronismo local aún orgánico no sale de desaguisados continuos desde que dejó la Casa Gris en 2007, expresados --entre otras cosas, pero muy especialmente-- en la huida de María Eugenia Bielsa a su potencial (y manijeada) postulación a gobernadora.

En cuanto hace al oficialismo, el mejor diagnóstico se obtiene de la observación del comportamiento de Daniel Scioli, quien súbitamente se expone por estas horas de nuevo ultrakirchnerizado. Lo que se comprende en la necesidad de quienquiera sea resulte designado como candidato efepeveista de exhibirse como elemento diferenciador del tablero frente a una coyuntura polarizada en la que existe aglomeración moderacionista aguardando sponsoreo corporativo.

Los melones del carro kirchnerista se acomodan hacia una fidelización para consigo mismo como mejor receta de disputa.

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