martes, 24 de febrero de 2015

El Partido Judicial

La presidenta CFK difundió una columna editorial de su autoría en la que se refiere a los funcionarios de Comodoro Py que organizaron la llamada Marcha del Silencio como Partido Judicial. Como con cualquier cosa que dice la primera mandataria, pero más cuando envuelve a la famiglia tribunalicia, generó revuelo, ya consabido. 

Si los integrantes del Poder Judicial no quieren ser denominados de tal modo, deberían cuidar un poco más algunos de los matices que hacen a su función.

Si, por ejemplo, el periodista Joaquín Morales Solá dice, lo más suelto de cuerpo, en TN, y en ocasión de comentar la confirmación del procesamiento penal del vicepresidente Amado Boudou por la Cámara Federal porteña, que ese fallo estaba listo en realidad desde hacía ya tiempo, pero que se eligió estratégicamente publicarlo el día posterior al ‪#‎18F en función del momento político que generó esa manifestación opositora; y ninguno de los magistrados en cuestión se ocupa de desmentir semejante afirmación, estamos en presencia de una definición, justamente, de tipo político. Reconocida, se insiste, por los propios responsables del decisorio, con su omisión, convalidatoria en este caso. Morales Solá dijo cosas mucho peores en su nota del domingo último en La Nación, y tampoco nadie dijo esta boca es mía al respecto.

El veredicto que convalida en segunda instancia el procesamiento de Boudou puede ser bueno o malo. No se trata de hacer mérito de la sentencia en sí misma. Ahora bien, lo que en modo alguno debería suceder es que las actuaciones del Poder Judicial sean administradas por fuera de lo que disponen las normas procesales que hagan a una cuestión determinada. 

Y si así ocurre, es porque estamos ante motivaciones ajenas a las estrictamente jurídicas que deben guiar a los expedientes, cualquiera estos sean. Da la casualidad que éstas en comentario involucran a dirigentes... políticos.

Si, así y todo, esto va a tramitar de tal forma, fenómeno. No debería haber ningún problema, porque tampoco implicaría ninguna novedad. Nadie es inocente en este tipo de negocios. Pero, ya que se van de los márgenes legales, deberían, por lo menos, admitir señalamientos analíticos de este carácter, que sólo aspiran a sincerar el duelo para que sea más equilibrado.

Nada malo, después de todo, puede esperarse de la iluminación de asuntos públicos.

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