viernes, 5 de septiembre de 2014

¿Insaurralde al FR? y la lloronería en la política

De unos meses a esta parte, cada par de días se reaviva la polémica en torno a la posible fuga de Martín Insaurralde desde el FpV hacia el FR.

Luego de tantísimas cosas que ya se han dicho al respecto, aquí queremos, a efectos de no abundar, ocuparnos de las razones que, según dicen algunos, motivarían el pase del intendente de Lomas de Zamora en uso de licencia: el supuesto maltrato que ha merecido por parte de algunos integrantes del oficialismo nacional. Es decir, MI emigraría, de confirmarse eso, por ejemplo debido a que su colega en la Cámara de Diputados de la Nación, Carlos Kunkel, dijo que su novia es una bataclana.

Poco serio. Y preocupante, de ser cierto. Cosa que aquí no creemos (entendemos que un dirigente de esa talla opera a partir de cuestiones de relieve superior). Pero es necesario decir algo a propósito del llamativo lugar que ganan en el debate público conceptos tales: políticos que se mueven en función de pucheritos personales. Y que eso sea aceptado por bueno.

Si alguien que aspira a mandar en la provincia más grande del país fuese capaz de manejarse en base a una puteada que se come de parte de un compañero de bancada, mal augurio: ¿cómo piensa entonces afrontar las amenazas de mucho mayor fuste que le plantearán los habituales interlocutores ante los que deberá vérselas en la tarea de gobierno?

Gobernar implica lidiar con demandas laberínticas. Siempre que uno aspire a algo más que meramente gerenciar lo otorgado, claro. Así las cosas, más que el hecho en sí lo que debe inquietar son sus fundamentos. 

Y lo que proyectan, más allá de la superficie. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Piense distinto, con pluralidad y objetivamente, aquí: