martes, 17 de septiembre de 2013

Apuntes correntinos

Como toda elección provincial, la de Corrientes del domingo último se jugó sobre el territorio de una dialéctica entre las especificidades locales y el impacto nacional que, a la vez, implica. Una tensión que varía en proporciones según el caso, esta vez puede que haya pesado lo segundo más de lo habitual. Por el clima político de la hora actual y por la apuesta de CFK y del peronismo en tal sentido.

Así las cosas, la victoria del radicalismo se inscribe en la tonalidad de época, adversa al kirchnerismo, que se expresó en las PASO hace alrededor de un mes. Y que está en el apogeo de su despliegue. Se podrá luego indagar en las cuestiones exclusivamente correntinas que elaboraron la primacía de Colombi, a tono con la ventaja de los oficialismos provinciales en elecciones ejecutivas verificada desde 2011. Pero, también, ojo, en los matices que corresponden a cualquier episodio de éstos.

Lo que está fuera de cualquier lógica es la proyección que intentó de estos comicios la UCR: a partir de haber logrado la conservación del único gobierno local que cuenta sobre el total de 23 que integran el país --con un triunfo de escasos 5 puntos de diferencia por sobre el segundo--, en una provincia cuyo padrón representa el 2,42% del total argentino, de la mano de un dirigente que supo coquetear con el kirchnerismo y que encabeza una alianza distrital bastante amplia y heterogénea, dicen estar en condiciones de pelear la presidencia de la Nación en 2015.

No se trata de negar que el radicalismo tenga posibilidades de vencer dentro de dos años. Pero en modo alguno se puede colegir semejante cosa apenas a través del resultado de Corrientes.

Mínimo, voluntarismo. Mínimo.

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