lunes, 5 de agosto de 2013

Daniel Scioli: kirchnerista

Daniel Scioli se puso la campaña en la provincia de Buenos Aires al hombro. Tanto o más que la propia presidenta CFK, y mostrándose completamente alineado a la conducción nacional.

La discusión sobre el futuro del kirchnerismo, que en buena medida es la que incumbe a la sucesión de Cristina Fernández --y, también, dato no menor, de la forma en que el trámite vaya a proceder--, desde luego que entonces implica también al que fuera vicepresidente de Néstor Kirchner. Nosotros hemos sentado posición en Segundas Lecturas, sobrada cantidad de veces, a favor del hombre que ahora acompaña a sol y sombra a Martín Insaurralde, Juliana Di Tullio y el resto de los candidatos del Frente para la Victoria en la que es la más importante de las contiendas de las próximas elecciones legislativas.

A esta altura del partido, ya de nada sirve insistir en el intento de descular ideológicamente a Daniel Scioli o en tomarle examen de fidelidad. Que, no jodamos, la ha demostrado. Y de sobra. Varias veces ha tenido condiciones objetivas para romper y provocar serios trastornos al oficialismo. Nunca ha sucedido. Del mismo modo que el fin del ciclo kirchnerista, la ruptura del hombre que se desvela por quebrar el llamado maleficio de Juan Manuel de Rosas debe ser uno de los hechos más veces postergados de la política argentina.

Cada vez que nos referimos a Scioli repetimos que las características particulares de un personaje definen lo menos de un proceso político. Concepto que nos parece central en la cuestión que aquí analizamos, no poco empiojada en la historia de estos diez años.

Lo estructural es, creemos, más rico e importante a la hora del litigio del poder.

El FpV aspira a enmarcar a su interior la totalidad del debate sucesorio, CFK apostó --como bien apuntó Mariano Grimoldi-- a que las candidaturas sean lo más propias que fuese posible, y lo cierto es que se quedó junto a ella la enorme mayoría de la dirigencia del peronismo. Y bien dispuesta a aportar cuanto le esté a su alcance al triunfo en PBA. Por las razones que se quieran atribuir a ello, así es. Las aspiraciones personales son todas legítimas, en tanto no alteren el equilibrio de la ecuación colectiva.

El ex motonauta ha hecho su contribución, no menor, a que el Frente para la Victoria continúe siendo un armado potente. Lo que no deja de ser auspicioso, habida cuenta de lo que expresábamos en nuestro último post acerca de la necesidad de conservar capacidad de acción y autonomía decisoria para las expresiones partidarias, en tanto se trata de consolidar el cuadro de relaciones de poder que ha posibilitado todo aquello que consideran conquistas los que prometen conservar lo bueno y cambiar lo malo, pero sin gritos ni pataleos.

Luego se verá qué podría hacer Scioli como conductor de todo eso, por el momento es un excelente elemento táctico. En cualquier caso, bien también por Cristina en contener a buena cantidad de tipos con votos adentro, para torcer la pulseada hacia los segmentos más comprometidos con su programa habrá tiempo. Eso sería colocar el carro delante de los caballos todavía. Y hay mucho por resolver antes.

Por ahora, lo a nuestro entender principal en estos expedientes, la base, al decir de Bambino Veira, está.  

4 comentarios:

  1. Buen post.

    Yo soy también de los que hace rato rompe un poco los huevos con no pegarle a Scioli y valorar su fidelidad en los peores momentos.
    Pero sobre todo, dejar de hacer todo lo posible para que el tipo rompa con el oficialismo, cuando es lo mas parecido a una continuidad del kirchnerismo que queda después de Cristina. Tiene todo servido para ser el próximo presidente, y en lugar de tratar de traerlo para nuestro lado, en el cual de hecho está, hacemos todo lo posible por empujarlo hacia el macrismo u otras expresiones conservadoras opositoras. Scioli es peronista y como tal va a ser fiel a los principios básicos peronistas que éste gobierno ha recuperado. No se puede hacer rinoscopía todo el tiempo, porque si Scioli estuvo con Menem también es cierto que Néstor lo estuvo.

    Salutes.

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    1. Muy de acuerdo en todo. Fundamentalmente, lo importante es armar algo potente. Que estén todos adentro. Si en todo se sigue desconfiando de lo que haría Daniel como presidente, lo que se debe hacer no es operarlo a él, sino ganarle pero internamente. Armar un cuadro de fuerzas al interior del peronismo que al menos le ponga las condiciones del asunto. Y desde esa posición de poder se verá. Un Urribarri-Scioli sería fantástico. Pero para eso hay que conservar a Daniel. Yo por lo menos, quiero que se quede, y lo quiero con ganas. No lo regalo ni en pedo.

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  2. Buen post.
    Buenos comentarios.
    Scioli put... Ah, no.

    No, fuera de joda, hay que tener vocación de minoría en serio para preferir correr a un tipo que tiene imagen, votos y trayectoria dentro del espacio. Y justamente sus gestos de independencia son los que está usufructuando -también- ahora Insaurralde.

    Abrazos. Sciolistas. Ja.

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    1. Vos has sido testigo de mis inconmovibles y denodados esfuerzos por argumentar a favor de Daniel. He desarrollado un extraño cariño por él. Pero cariño al fin. El tiempo, creo, no tan humildemente, me está dando la razón.

      Abrazo!!

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