martes, 18 de junio de 2013

Palpitando los cierres

2013 anticipa los dramas del post-2015.

Cristina Fernández no puede ser vencida en las urnas por ningún dirigente del arco político nacional. Pero a la vez, el kirchnerismo raramente logra imponerse en las más importantes de las elecciones locales; y la presidenta cesa dentro de dos años, irremediablemente.

El crack político de 2001 legó una única estructura nacional real que es a su vez adversada por varios liderazgos provinciales incapaces de trascender.

La curiosidad sobre la cual circula el trámite es la de espacios estancos, y recíprocamente incapaces de penetrarse. Ello conlleva el riesgo de que 2015 elabore un gobierno nacional con poca fuerza institucional, sobre todo parlamentaria; que, necesitado de negociar en demasía para poder funcionar, suponga un freno en seco de lo que Omix llama operaciones de poder sobre la escena del statu quo real.

¿Cómo se construye una sucesión poderosa en estos términos?

Sobre las dudas aquí planteadas se resolverán las listas de candidatos legislativos el próximo 22 de junio.

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