sábado, 8 de junio de 2013

Ley de fertilización asistida y "fin de ciclo": recuerdos del futuro

El miércoles de la última semana se votó en el Congreso nacional la ley de fertilización asistida. La única fuerza política que se pronunció en contra del proyecto fue el PRO, la favorita del Partido Clarín.

La gramática a que acude el espacio vecinal que conduce el jefe de gobierno porteño Maurizio Macrì para sustentar su decisión es en extremo sencilla: sólo cabe que el Estado regule allí donde no se vean comprometidas la rentabilidad empresarial y la libertad de comercio; de lo contrario, debe abstenerse. Y las empresas de medicina prepaga no avalan la norma sancionada. De lo que se sigue que los derechos ciudadanos quedan sujetos a la capacidad que tengan o no las personas de adquirirlos según la dinámica oferta/demanda.

Ésa fue la epistemología que organizó el comportamiento de la política indistintamente y sin solución de continuidad entre el 10 de diciembre de 1983 y el 25 de mayo de 2003: el Estado como mera instancia de convalidación institucional de las decisiones del sector privado de la economía. El programa del PRO, entonces, es sencillo: devolver las cosas al instante anterior al estallido de 2001.

Cuando menos, habrá que agradecerles la sinceridad: el resto del arco parlamentario nacional se ha dedicado a ejecutar, aunque de manera vergonzante, conductas similares en situaciones por lejos más comprometidas y determinantes que la que incumbió los caprichos de las prepagas.

Una síntesis perfecta del significado de la expresión “fin de ciclo”, sobre lo cual indagó la presidenta CFK durante el festejo por los diez años del kirchnerismo en el poder.

Por fin alguien se decidió a contestarle. Enhorabuena. Más vale siempre decir lo que se piensa ante todo.

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