martes, 25 de junio de 2013

El callejón sin salida de Daniel Scioli

Néstor Sbariggi, conocedor como pocos de las internas del pejota bonaerense, ha sentenciado ya hace largo rato que el sciolismo no existe más que como categoría mediática. Pero con escaso anclaje en la realidad concreta del conurbano provincial, donde se cocina el caldo más jugoso de la política argentina. El propio Scioli, conviene recordarlo, admitió esto ante su escasa tropa cuando se conocieron las listas de 2011, según recuerdan estas charlas de quincho de Ámbito Financiero.

La nota de Joaquín Morales Solá del domingo en La Nación comentando las candidaturas conocidas el día anterior, en la que faltó poco para que lo insulte por no jugar este año, dan la pauta de lo que eludió en verdad Scioli: la conducción del proyecto antikirchnerista post-2015, cuya postulación hipotéticamente taquillera podía coronar.

Como dijéramos aquí, por fuera del FpV no existen fuerzas nacionales competitivas desde el estallido de 2001. El PJ no kirchnerista es lo que está más cerca, pero le falta aún un primus inter pares a efectos de organizar ese mosaico de cacicazgos localistas. Y así y todo, igual resultaría un salto hacia territorio muy flojo. Demasiado poco para la tarea de hacer tabla rasa con todo lo actuado por el kirchnerismo desde 2003 que pretende el poder real, frente a la inevitable convulsión social que ello supondría.

El gobernador quedó, así, en la encrucijada de tener que optar entre un programa impracticable por ausencia de apoyaturas sociales que lo sustenten y una fuerza consolidada que no acepta ser heredada por él hasta tanto no demuestre compromiso con el avance del proyecto inaugurado en 2003.

Su exclusión, así, estaba en la lógica más sencilla y evidente; descontado, además, ya explicamos, que su intención de voto sea superior a la de la presidenta de la Nación. Salvo, como mucho, que CFK de veras esté pensando en Scioli como sucesor, y haya por tanto querido excluirlo del desgaste de esta liza para preservarlo a tal efecto. No pareciera.

Al no jugar en la provincia que alberga 4 de cada 10 votos nacionales, ¡y que él mismo está gobernando en la actualidad! (¿la gobierna realmente? Para pensarlo...), como Macrì, de repente, y cuando todo indicaba lo contrario, su futuro ha ingresado a zona de incógnita.

1 comentario:

  1. Habiendo comentado algo similar en los blogs el domingo, que repito en lo del Inye ayer, recomiendo leer en la edición de ayer de Ambito las negociaciones con +a que incluían al Colorado, se que son chismes de periodistas pero son dignos de tener presente
    "No era todo ánimo en esa actitud de Scioli, porque buena parte de su entorno de asesores y de funcionarios habían desarrollado más de un argumento a favor de cerrar con Massa, ponderando argumentos de éste que eran más que comprensibles. Primero, entendían que el gesto de Massa era fatal, necesario e inevitable según el armado que ha logrado hasta ahora. No lanzarse era ya más riesgoso que no hacerlo. Llegó a escuchar en La Ñata: "Yo en tu lugar haría lo mismo, pero tenés que entender que yo no estoy en tu lugar". Pero esos escenarios sciolistas agregaban algo intolerable para Massa: debían ampliar ese espacio a Francisco de Narváez, es decir hasta Mauricio Macri. Un imposible para el intendente no sólo por las peleas de cartel sino por su temor a quedar, por apartarse del kirchnerismo, más allá de donde quería llegar. Otrosí, y para entender a gente con intereses superpuestos: en algún repliegue de la almohada de Scioli está escrito que en su camino no figura la necesidad de que nadie tenga un triunfo aplastante en las legislativas de octubre en Buenos Aires. Como a todo el que gobierna y tiene imaginación de algún futuro, lo mejor sería que estas elecciones no existiesen. Massa insiste en que su límite es De Narváez, víctima manifiesta, además, de su salida: "No quiero quedar atrapado en el 'Ella o vos', porque eso es ir demasiado lejos". En esas charlas nunca terminó de aclarar Massa cuán lejos quería ir. ¿Sabrá que Cristina de Kirchner, a más de un cristinista que la ha visitado y a más de un gobernador, le ha dicho: "Ojo con Sergio, no lo ataquen tanto que ha sido mi jefe de Gabinete"? Seguro que sí, porque lo saben muchos. ¿Habrá confesado Scioli, en esas charlas, que una liga Daniel-Sergio-Francisco produciría un cataclismo para el oficialismo en la provincia de Buenos Aires, pero que no está claro quién recogería esa victoria como propia? Estas presunciones explican la propuesta de Massa de una campaña no agresiva hacia el Gobierno: "Voy a hacer una campaña por el centro, por el medio, por la avenida 9 de Julio. No por Cerrito ni por Carlos Pellegrini...", les dijo el viernes a sus anfitriones, que gozan la respuesta: "No sé cómo vas a hacer, porque por el centro está el Metrobús y eso es un quilombo". Se ríen los dos lados de la mesa. Scioli cerró esta última reunión con impaciencia y mirando por la ventana hacia donde está la canchita, con gesto de "me estás haciendo perder el tiempo, me espera Carlitos...". Se desean suerte mutua: "Mirá que va a ser una campaña muy desgastante". Respuesta: "Pero lo importante es la noche de las PASO, porque el resultado va a marcar a la gente a quién votar". Contrarespuesta del dueño de casa: "Yo igual voy a hacer campaña por los candidatos del oficialismo"."
    Publicado en Charlas de Quincho, ayer 24/06/13.
    Nunca menos y abrazos

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