martes, 12 de junio de 2012

En defensa de La Cámpora

Lanata sacó --por intermedio de quien encabeza su grupo de tareas, Nicolás Wiñazki-- a un "arrepentido" ex La Cámpora. Que abandonó, con todo derecho, el barco. Porque se le solicitó que, de su salario como funcionario --al que accedió, en gran medida, justamente por su pertenencia a LC (lo cual es bueno, a mi criterio; es decir, que la militancia llegue a puestos decisorios en el Estado)--, aportara --económicamente hablando, claro-- al sostenimiento de la agrupación.

Obviamente, Lanata pretendió mostrar eso como algo que vendría a demostrar que La Cámpora es la representación misma del mal. Desde la lógica a través de la cual él piensa las cosas, esto es, el liberalismo, esta muy bien que vaya en contra de cosas como esas.

El tema, acá, es que si Lanata se hiciera menos el tonto --imposible, pues iría en contra de la línea que pretende bajar--; engañando, por ende, menos, y jugara con honestidad intelectual, en el debate estaría presente que lo que él dijo que fue un horror, es, en realidad, y por el contrario a lo que él “argumenta”, algo por demás común entre quienes no adscribimos, como sí él, al liberalismo. Para que organizaciones como La Cámpora no tengan que depender, para poder funcionar, del "generoso" aporte de, por ejemplo, empresas privadas --que estarían dispuestas a "colaborar" al sólo efecto de, si alguno de sus beneficiados llega alguna vez a posiciones de decisión estatal, contar con alguien que le deba favores allí--, aporta la militancia. Y entonces no hay compromisos con nada ni con nadie. Sencillo.

Les encantan los partidos como PRO, que no les piden a sus militantes, claro; pero que, en cambio, sí reciben de empresas muy bien calzadas, a las que, una vez en el gobierno, les liberan decisiones estatales por valores muy superiores al 10% de un salario de $5000. El retorno por el aporte a la campaña y el despliegue del partido por parte de empresarios privados. Yo prefiero esto. No deberle nada a nadie

En el sindicalismo pasa --no acá, solamente, sino en el mundo--: ponen los empleados para bancar al gremio, cosa de evitar depender del patrón o del Estado, lo que envilecería la cuestión. Nada del otro mundo. Se puede no estar de acuerdo, pero no es para hacer historia. Para una óptica no liberal de la política, se insiste. A menos que Lanata crea que el modo liberal de entender, más que la política, la vida misma, es el único que existe. ¿No quiero creer que piensa así, verdad?

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Van por La Cámpora. Porque ir por La Cámpora, en tanto la identidad de tal agrupación no reconoce aún autonomía de Cristina, es ir por el kirchnerismo mismo. Por lo mejor del kirchnerismo, mejor dicho. Por la posibilidad de su continuidad en el tiempo como proceso político, de buscar la construcción de un más allá de CFK. Obturar la disputa por la sucesión, que se va a dar, muy fuertemente, al interior del peronismo.  Y en tal sentido, de podredumbres como las que en este caso armó Lanata sobran ejemplos. Los buscan a nivel personal. Porque es sólo personalizando que pueden eludir la discusión política. Donde deberían exponer qué es lo que realmente los aleja de la militancia juvenil kirchnerista.

Los muchachos de Puerto Madero que llegaron adónde llegaron únicamente por sumisión al dictat presidencial y con los que hay que tener cuidado de disentir, porque guay del que a tal cosa se atreva. La basura nauseabunda que vendió Laura Di Marco y que se puede leer a diario en cualquier ejemplar del duopolio Clarín-La Nación. Por estos días, tenemos que José Ottavis ha pasado a ser el enemigo público número 1 de la sociedad, casualmente justo después de que Ottavis empujara con fuerza la sanción del inmobiliario rural en la provincia de Buenos Aires. Se trata de bajar a todos al mismo subsuelo al que supo descender la política en tiempos en que quienes hoy pretender equiparar como si nada hubiera cambiado, por vía del sencillo expediente de la tergiversación y/o el invento, obtuvieron mucho de un Estado que tuvieron a la carta.

El único debate político, ya entrando en la realidad a la que no quieren llegar los apretadores, es al interior del kirchnerismo. Este bloguero, por ejemplo, ha tenido oportunidad, hace pocas semanas, de dialogar un rato durante un cumpleaños con la diputada nacional Mayra Mendoza, que integra la mesa nacional de conducción de La Cámpora --yo sí pude preguntar; para Fernando Bravo que lo mira por TV--. Y que también ha sido merecedora de unos cuantos mamporros mediáticos.

Semanas antes, yo había puesto en mi Facebook que, a mi modo de ver, La Cámpora estaba floja, aún, en cuanto a construir una identidad diferenciada no contradictoria de la de la Presidenta. Porque entiendo que es responsabilidad de ellos tomar en sus manos la construcción de la correlación de fuerzas que enmarque a nuestro favor el debate por el futuro del gobierno. Más: creo que Cristina se los ha encomendado varias veces, la última en Vélez. Me quedó la sensación, por un intercambio que tuvimos (siempre vía Facebook), que a la compañera diputada --a la que le agradezco el permiso que me dio de publicar esto: acá hay códigos-- no le había agradado mucho el comentario. Sería lógico, de todas formas. Yo digo lo que digo desde mi no pertenencia orgánica a La Cámpora.

Eso sí: cuando salta contra ellos lo peor de la reacción, no tengo empacho en, pese a mis diferencias --mínimas, cada vez menos, de mero estilo--, ponerme primero en las líneas de sus defensas, sin dudar.

Volviendo. Fue luego de aquel intercambio facebookero que charlé personalmente con Mayra. Y resultó ser muy provechoso. Mínimo, si todo fuese como se lo pinta desde quienes no sólo no conocen, sino que además no tienen interés en conocer --para que no tiemble el castillo de naipes que es su relato--, debí haber recibido insultos de su parte. Amenazas. Alguna patota que me estuviera esperando para reprenderme por la osadía de haber disentido con La Cámpora. Y de todas formas volvimos a disentir. En cuanto a Scioli, por ejemplo.

Sin que ninguno de los dos, claro, pierda la noción de qué es esencial y qué secundario. Ahí está la cosa. En cualquier caso, acá interesa, más allá de la anécdota personal, demostrar que la realidad discurre por carriles totalmente distintos de los enunciados. Y para qué se dice lo que se dice.

Ir por LC, entonces, es, también, ir contra la irreverencia juvenil que toma en sus manos la política: para mejor, porque es la juventud la que viene sin compromisos ni podredumbres cargadas en la mochila. Y por la discusión política, durante cuya ausencia crecieron quienes hoy encabezan la ofensiva anticamporista. Discutir política equivale a impugnar intereses. Sólo ocultando eso fueron tolerables los desfalcos que sufrieron las clases populares en el pasado. Y para ello, nada mejor que una juventud con ánimos reivindicativos. Es un clima de época a aplastar.

La captura de los instrumentos políticos tradicionales, no para eliminarlos, sino para reconfigurarlos en clave saneadora. Que acelera tiempos y reconcilia a la noción de gobierno representativo, toda vez que se decide a pararse por encima de las partes, de una buena vez y por todas.

Hay una dimensión compleja en la construcción política que es la que buscan destruir los que están a por la renovación de las lógicas que alumbraron el que se vayan todos. La militancia, si alguna vez se ha levantado en últimos tiempos, fue para defender a las instituciones, cuando el delincuente de Biolcatti y sus comandos civiles intentaron copar la legislatura bonaerense. Por lo demás, hay laburo en los barrios, armado y organización vecinal, sentido práctico del enunciado ideológico en forma de avance material concreto a favor del ciudadano.

A eso no van a ingresar a ensuciar los que no se acostumbran a que sus privilegios irán al banquillo de la interpelación popular y el escrutinio democrático. Dimensión, esta última, la de lo popular y lo democrático, a la que tampoco podrán acceder. Porque no es de sus convicciones y esencias hacerlo.

Desde hace algún tiempo, y por suerte, hay en la presidencia alguien que ha determinado que su soporte estaría en un grupo de personas que no descansan en compromisos con aquellos que durante 25 años, hasta que un tal Néstor Kirchner llegó al gobierno, usaron al Estado como gendarme de sus rentabilidades, en desmedro de la del pueblo. Precisamente, lo que Cristina prometió, en 2007, que no haría. Y vaya que está cumpliendo. De ahí que todo cuanto hace Lanata, atento a los intereses a los que sirve ahora, quede tan claro.

Cerramos robando una gran frase a Horacio Verbitsky: si vienen por más, es muy probable que lo encuentren. Sigan así.

10 comentarios:

  1. Cualquier agrupación u organización que no se encuentre legalmente conformada ante la IGJ (asoc. civiles o soc. comerciales) o el ministerio del interior
    (partidos políticos), debería o bien emitir facturas por cuotas de membresía, o recibir donaciones (no obligatorias), o financiarse de acuerdo a la ley de financiamiento (ART 34).
    En caso de no justificar los ingresos y declararlos ante la AFIP o la UIF, se incurre en falta según el ART 210 del Código penal y se viola la actual Ley Antiterrorista (ART 4).

    https://docs.google.com/viewer?url=http://www.pjn.gov.ar/cne/secelec/document/ley_financiamiento.pdf (Léase ART. 34)

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  2. Todavía me acuerdo cuando el año pasado hicimos con los compañeros de AJUS una charla en la Facultad de Derecho acerca de la ley de contravenciones de Tucumán (leyes inconstitucionales si las hay! dictada en pleno gobierno de facto), y para difundir la charla hubo que hacer afiches cuyas impresiones salieron de un "bolsillo" que hicimos entre todos. Fue organizada como se dice "a pulmón". Gracias por la claridad y lucidez del post!

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    1. No hay nada que agradecer. Lo que decís es tal cual.

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  3. La cámpora no es una asociación civil o comercial, es una agrupación política. Me da bronca que pelotudos como Pascua esté en frente de una orga de diversidad.

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  4. lanata, la nacion, clarin! duro de domar, 6, 7, 8! enceguecidos todos en la busqueda de poder, todos bajo la bandera lucha por los argentinos, pero en si, es una lucha por ellos mismos. Los medios se han convertido en medios de propaganda y de adoctrinamiento, polarizaron absolutamente toda la opinion publica con el circo de los medios, hoy o sos K o sos GORILON! OLIGARCA! VENDEPATRIA! INGLES!! no hay punto medio!! No se dan cuenta que de un lado o de otro es lo mismo...me parece pésimo que solamente por formar parte del grupo politico La Campora (caballo de comisario) se pueda acceder a puestos de poder, se ensucia la militancia con aspiraciones, porque habria que preguntarse cuantos de la campora militan por convicción y cuantos militan por interés propio y egoista. Hablan de "cambios" a futuro con el proyecto K, lo cual me parece apartadisimo de la realidad, porque se siguen utilizando la metodologia politica se siempre para la preservacion del poder y sus intereses, recomiendo la lectura de "1984". Lo que rescato del gobierno K es la recuperacion del espiritu nacinalista y argentino y la recuperacion de todas las cosas nuestras perdidas, pero lo que deberian hacer es incentivar al pensamiento critico! dejar de adoctrinar y buscar generar pensamiento! dejar de presionar y castigar a los que piensan de otra manera, o los que piensan en general! "El derecho de expresar nuestros pensamientos tiene algún significado tan sólo si somos capaces de tener pensamientos propios". Basta de obsecuencia, basta de manipulacion, basta de preconceptos, busquen, lean, escuchen, piensen, no se dejen manipular por los medios, ni oficialista no opositor, porque en ninguno de esos sectores esta la solucion a los problemas del pueblo....

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  5. Me encanto!!! Al fin encuentro a alguien q piensa como yo.
    NINGUN EXTREMO ES BUENO! Se hicieron muchisimas cosas buenas, el pais salio adelante pero todavia hay muchas cosas por hacer, y yo apuesto al TRABAJO!!!
    No soy ni de derecha ni zurda, solo estoy tratando de formar mi PROPIA ideologia aunque cueste y mucho cuando quieren imponerte su pensamiento.

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    1. Está muy bien, pero, ¿quién sos? Dejen su nombre, gente.

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