lunes, 28 de mayo de 2012

El tiempo y Clarín nos han dado la razón

La semana pasada subí, acá --y también a Artepolítica--, un post en el que comenté lo que fue la --a mi criterio-- payasada desesperada de lo que denominé La Banda Queremos Preguntar; el grupo de periodistas que fue al programa de TV de Lanata a exigir conferencias de prensa y entrevistas.

Como era de esperar, en AP, mereció, el post, una serie de insultos, pero de carácter personal; hacia el autor. Uno podría liquidar la cuestión rápido y fácil, diciendo que si necesitan de agraviarme a mí, en tanto individuo, es porque no tienen cómo rebatir la idea central del escrito. Pero a partir del fallo de la Corte del martes pasado sobre la vigencia de la cautelar respecto del art. 161 de la ley de medios, me sirve, dar respuesta, para hilvanar algo acerca de lo decidido por sus señorías.

El comentarista ZXC, por ejemplo, que habla desde la valentía de su anonimato, me llamó estalinista y fascista, dijo que elogio a la censura y expreso y chorreo odio, en especial a la inteligencia. No le faltó nada. Agregó, luego, que entre los periodistas que participaron de la puesta en escena por mi ridiculizada, hubo "varios que tienen familiares directos desaparecidos y que han sido valientes peleadores contra la dictadura en tiempos en que la lucha no era matar animales enjaulados y viejos para luego sacarse la foto". Bueno, eso no es cierto.

Con familiares desaparecidos, no había ninguno; y que hayan luchado contra la dictadura, como afirma ZXC, menos, aunque eso no es algo que sea criticable a mi juicio: jamás me he subido al carro de los que reclaman hoy valentía a los que vivieron aquellos tiempos, sencillamente porque comprendo lo que es el miedo. Eso sí: una cosa es no haber peleado activamente contra el Proceso, cuestión, insisto, no reprochable en absoluto; y otra, muy distinta, es haber fomentado, propagandizado y aportado a la construcción y el sostenimiento del gobierno genocida. La distancia es, entre una y otra actitud, inmensa. Aquello de que no fue Videla el que eligió a Martínez de Hoz, sino al revés.

Y entonces, si realmente hubieran asistido a la paparruchada personas con familiares desaparecidos, pues, entonces, habrían sido ellos mismos los irrespetuosos para con las memorias de sus seres queridos víctimas del genocidio, siendo que uno de los que "pudieron preguntar" fue Joaquín Morales Solá. Que durante la última dictadura ejerció casi que de secretario de prensa de Antonio Domingo Bussi, en Tucumán --fue cronista principal, y elogioso por supuesto, del Operativo Independencia--, en primera instancia; para luego pasar a confeccionar panoramas políticos privados, y en exclusiva, para el último presidente procesista, Reynaldo Benito Bignone, tal como lo denunciara Pablo Llonto en su libro La Noble Ernestina.

Morales Solá, como tantos otros, fue parte activa del bloque de clases que alentó la llegada al gobierno del ex-general Videla, que sustentó (en el más amplio sentido) su desarrollo y en defensa de cuyos intereses se desplegó la maniobra genocida que garantizó la implementación del programa económico anunciado el 2 de abril de 1976. Más acá, fue Jorge Lanata el que acusó a Ricardo Kirschbaum, uno de los cráneos editoriales de Clarín, de haber hecho pasar los crímenes de la última dictadura por enfrentamientos. Y el Wikileaks-gate dejó muy mal parados a unos cuantos en lo que hace a las pretendidas neutralidad e imparcialidad.

Y lo que yo quise decir en mi post anterior, entonces, es que lo reclamado respecto de la atención al periodismo perteneciente a empresas en infracción a la ley de medios, lejos de ser inocente, está directamente relacionado con la disputa que por el programa de gobierno ejerce la trama de intereses económicos en que se desarrollan las principales empresas infocomunicacionales, que exceden lo periodístico y que envilecen la discusión, necesariamente. Si alguien quiere pensar que la decisión de qué se pregunta y quién lo hace no influye en la construcción de la agenda del debate público, que lo haga, allí está la libertad de expresión --que no depende, para su existencia, de entrevistas y conferencias de prensa, sino de que cada uno diga lo que se le canta, como de hecho ocurre-- para hacerlo.

Tanto envilece la cuestión todo esto que, a fin de cuentas, al cabo de 9 años recién cumplidos de kirchnerismo, hubo agresiones verdaderas (no mariconeadas) contra un solo periodista… oficialista, militante. La brutal golpiza al equipo de 6, 7, 8 durante la marcha que, “casualmente”, fue convocada para el mismo día que salió el fallo liberador de la 26.522, para “reclamar por justicia independiente” (debería decirse: exigir el desprocesamiento de Maurizio Macrì en la causa por escuchas ilegales). Así como, también “casualmente”, el año pasado se armó una operación berretísima en contra del tipo más valioso del universo jurídico argentino, Eugenio Zaffaroni, a la sazón a cargo del primer borrador del fallo dado a publicar el martes 22 de mayo. Denuncia que fue ampliada, “casualmente”… dos días después de conocida la sentencia, el jueves 24. La gente de PPT, cuyos productos el firmante no consume mayormente, así y todo, no reaccionó de la forma histérica y desaforada en que lo hacen siempre los integrantes de Queremos Preguntar cada vez que se les insulta por la calle, que es lo más que se les ha hecho: o sea, nada.

(Podríamos agregar que al único tipo que se lo dejó afuera de un medio por preguntar es a Reynaldo Sietecase, de América, por voluntad de De Narváez, tal como sus socios dejaron afuera del diario La Capital de Rosario a los laburantes de dicho periódico que se expresaron a favor de la ley ahora liberada) 

Yo tengo otra idea, y creo que la puesta en cuestión de las lógicas que sustentan a la matriz de intereses que el Gobierno discute en lo económico, naturalmente ha necesitado darse otra forma de comunicación; alejada de la que ha sido tradicional para las empresas hoy dominantes en la materia y que, se insiste, son parte de núcleos económicos que se sienten interpelados por el programa de gobierno desplegado desde 2003.

Lo que me apena, en cierto sentido, y ya entrando a lo que dijo la Corte, es que Clarín se burla de todos los que de buena fe adhieren a la versión de que la libertad de expresión está en peligro en Argentina, lo que sostiene dicha empresa con mucha fuerza desde que discutió la ley de medios en 2009... en el bla bla de las emisiones de sus propias empresas. Y gracias.

Porque resulta que el considerando 10° del fallo firmado el martes pasado por la Corte ha sido claro y contundente: no se trata de que no han podido probar semejante disparate; ni siquiera se han preocupado por alegarlo, ni --mucho menos-- probarlo. Se entiende: una cosa es ladrar, de local y con el árbitro a favor, un disparate; y otra, muy distinta, es tener que probarlo en sede judicial. Ahí no se jode. La Corte no habla porque sí, no es inocente lo que remarcó. Se puso, blanco sobre negro, qué es lo que se discute: guita. Como se dijo en el post insultado.

Una maravilla: casi tres años, desde sancionada la ley de medios, debatiendo lo que, a fin de cuentas, es la nada misma. Porque resulta que los generaron la discusión (nótese que no digo que hayan definido la opinión de nadie; sí que motorizaron la instalación de una temática, que, de otro modo, no habría existido), a la hora de la verdad, no hicieron, en palabras de la propia Corte, mas que "una mención al tema", sin "ningún elemento probatorio que demuestre de que modo resultaría afectada (la libertad de expresión)”. Un par de palabras que demuelen, en segundos, un rascacielos de arena (y de desconcepto) armado durante años.

“(…) en todo el derecho comparado existen normas de organización  del mercado en el campo de los medios de comunicación, sin que su constitucionalidad haya sido cuestionada de modo genérico”, dicen los cortesanos en otro de los pasajes recomendables de la acordada.

De lo que se trata, en definitiva, es de otro capítulo en la disputa, que lleva 9 años y contando, por el reparto de poder en la sociedad. Y de la voluntad, por parte del Estado, de disciplinar, en función de ello, a los integrantes de las elites económicas. Proceso a cuyo devenir el pleito referido a medios de comunicación no le significa un más que una mera posta en el camino, pero en el que en modo alguno está en juego la libertad de expresión en tanto derecho constitucional en sí mismo, bien que las empresas cuestionadas en la materia han subordinado dicho valor al porvenir de sus estrategias comerciales cada vez que les ha sido necesario, en las más diversas formas que se puedan imaginar. 

Y no lo dice este bloguero, que en última instancia es nadie en este lío. Lo dijo el propio Grupo Clarín en su escrito de demanda. En un sincericidio que cierra, al menos en lo que a mí respecta, ahora sí definitivamente, cierra una etapa, histórica. Punto final. Basta para mí. Prometo dar vuelta la página en esta historia. Ya no valen la pena, de última.   

1 comentario:

  1. Interesante tu posteo; el algunas cosas coíncido en otras no. Con respecto a Lanata, me parece que forma parte de un snobismo "seissieteochizarlo", por asi decirlo. Si cambió, tiene derecho a hacerlo; cuando él estaba del otro lado los que ahora dicen que cambió no sé si lo criticaban tanto, porque era el único que no se casaba con nadie. Todos pueden cambiar, el tema, quizás, pasa por tener argumentos para sostener una idea (donde está endeble) y no caer un desprestigio (como les pasó a varios); ni tampoco descalificar al otro que lo cuestiona.
    Y con respecto a la ley de medios, espero que se cumpla toda y para TODOS, no solo para el grupo, porque estoy a dos cuatrimestrales de ser periodista deportivo (antes soy periodista) y es necesaria. Y digo para todos, porque te doy un ej: el grupo infobae que le vendio los medios a López (k) tenía más de una licencia ( 5 medios) para una misma zona de cobertura y eso, segun la ley, está prohibido. Y también infrigió y no vi sanción. Tranquilamente puedo pensar que es porque c5n, como le dan pauta oficial, divulga los logros y pasa todos los actos en vivo. Por otro lado la ley permitiria subtítulos para sordos, aparecieron ? Están asignadas licencias para los pueblos originarios, de dónde sacan plata para iniciar ? si no tienen. Por ej, ahora llegó la sancion a Tinelli por los desnudos de su programa, por decirte, TVR los repitió sin censurar las imágenes: no lo sancionaron; si se busca transparencia, deberían haberlo echo. En fin remarqué algunas cosas, que creo, modestamente, que deberían replantearse. Interesante tu post; lamento haberme extendido tanto. Si querés pasar por mi espacio serás bien recibido. Saludos.

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