domingo, 13 de mayo de 2012

Apuntes para construir la sucesión y cuidar las conquistas a futuro


Prefacio. Como bien dijeron varios, con especial (y acertada) renovación de énfasis en los últimos días, Eduardo Basualdo expuso en forma excelente la trama de intereses que tejió el proyectoeconómico del Proceso. El esquema de negocios que operó como sustento material y político de la última dictadura; más aún: que le dio origen. El sujeto social en defensa de cuyos intereses Martínez de Hoz --como vocero y representante de dicha clase social en el gobierno-- diseñó el programa de económico que anunció el 2 de abril de 1976, y que se prolongó, casi intacto, hasta el 25 de mayo de 2003.

Interesa, sobre todo, destacar que todavía influyen, aunque cada vez con menor intensidad --pero mayor visibilidad y ruido mediático--, como factor condicionante de la capacidad de dedición estatal. O intentan hacerlo: en uno u otro caso, igual de antidemocrático.

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1) Cada nueva decisión que toma la presidenta CFK en función de consolidar el programa de gobierno tres veces consagrado en las urnas desde 2003 como proyecto de Estado --o sea, con miras a trascenderla a ella misma en sí--, dispara resistencias cada vez más virulentas por parte de sectores que observan que sus privilegios están en peligro de extinción. Articuladas, incluso, con factores de interés en el extranjero, atento a la transnacionalización que, como dato adicional, legó el proyecto neoliberal-conservador al país. Que determinan alianzas de poder con encadenamientos infinitos.

El de la última dictadura fue, en efecto, un proyecto de país acabado y de largo alcance. Y eso significó la posibilidad, para los beneficiarios de tal diseño, de confundirse en (y con) la estructura jurídica del Estado, modificada a la medida de sus placeres.

(Digresión: la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo dictó, en marzo, en los autos “Ingegnieros, María Gimena c/ Techint SA”, un fallo histórico por el cual dispuso la imprescriptibilidad de la acción de responsabilidad patrimonial contra la empresa, en tanto entiende que “Los delitos de lesa humanidad (…) tuvieron por objeto directo la implantación del plan económico anunciado el 2 de abril de 1976. La utilización de la prescripción por parte de las sociedades que resulten cómplices del delito de genocidio en acciones resarcitorias como la presente importa reconocer el provecho tenido en mira para actuar en complicidad con la dictadura genocida por parte de las organizaciones empresarias. (…) la mayoría absoluta de los detenidos-desaparecidos del período eran trabajadores con inserción sindical. De nada valdría condenar a los ejecutores si los beneficiarios de las políticas de genocidio no debieran responder por las consecuencias civiles de sus actos.”.

Lo mismo lo podría haber escrito, aunque con valoración diametralmente opuesta, Videla. De hecho, así lo ha expresado el genocida recientemente. Interesa destacar, acá, la elaboración, por parte del Estado, por fin de una correcta lectura del marco socioeconómico que envolvió a todo aquello, que permite, a futuro, redefinir muchas líneas de acción a los fines de revertir lo entonces actuado.--1 y 2--)   

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2) Desenredar esos nudos no es tarea sencilla. Requiere de mucha capacidad de lectura de no sólo lo que términos concretos implica en lo específico de la temática a que nos refiramos según el caso; sino, y sobre todo, de las derivaciones que en similar sentido o en otros pero igualmente capaces de afectar el normal desarrollo de la gobernanza. Alfredo Zaiat, también el domingo pasado en Página 12, trató, en una columna bastanteprofunda, el tema, de un proceso al que denomina como disciplinamiento de elites.

El amigo Mariano, que siempre nos ilustra, decía, sobre la tarea, que se trataba del “objetivo de ensanchar la base productiva como mecanismo de inclusión social y desarrollo económico deberá asentarse, ya no sobre la recomposición de márgenes de rentabilidad (carcomidos parcialmente por la apreciación cambiaria) de empresas tradicionales, sino disciplinando a las mismas y abaratando sus productos (insumos) para uso productivo de otros ascendentes sectores empresariales con capacidad para la generación de empleos bien pagos”.  

En efecto, en tanto el kirchnerismo supone la contradicción más acabada del proyecto neoliberal-conservador, se requiere, a los fines de terminar de definir y consolidar una estructura similar, de signo opuesto, articular acciones, pero también actores e intereses lesionados por el estado anterior de cosas, en derredor de un trazo común y cuya referencia de conducción sea la misma. O sea, la de Cristina. Para equiparar el marco de correlación de fuerzas, que no es un dato menor, por mucho que se pretenda mentir en contrario.

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3) Es lo que venimos diciendo, acá, respecto de que la habilidad de Cristina para haberse convertido en un factor tan dominante del tablero político, reside, principalmente, en que cada vez perfecciona con mayor completitud la vinculación de los diferentes capítulos históricos del kirchnerismo en un rumbo que los ordena en forma vertebral. Horacio Verbitsky, en un pequeño agregado a su columna del domingo 6 de mayo enPágina 12, lo recorrió, resumidamente pero con brillantez.

Y como elemento novedoso, a partir del capítulo YPF, de todo lo hasta acá enumerado, la herida que sufrió la alianza que, en los hechos, se verificaba entre los integrantes del llamado bloque de clases dominantes, en crisis, y los sectores políticos adversos al oficialismo. Que redefinirán, en adelante, los términos, categorías, esquemas y lógicas de los análisis de situación.

A partir de estas cuestiones, podemos; y, más: creo yo, debemos, pensar el tema de la sucesión de la Presidenta.

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4) Empardar la iniciativa, la voluntad, pero, sobre todo, la habilidad de la actual conducción para sostener el rumbo, no será tarea sencilla. En tanto desde este espacio entendemos que el sostenimiento de tal rumbo requiere de avanzar en desactivar definitivamente cualquier vestigio y posibles derivaciones del esquema anterior, al tiempo que se definen los nuevos, propios, estándares de intereses a atender: vale decir sintonía fina, la definición que la Presidenta tomó de este post anticipatorio.

Al respecto, el director de la Escuela Nacional de Gobierno, mi amigo Marcelo Koenig, tiene una definición que a mi criterio resume todo el sentido de lo que pretendemos expresar (desconozco si es de él, pero a él se la escuché primero): “El kirchnerismo”, dice, “es como una bicicleta: si no pedalea para adelante, se cae.”.

El asunto es el siguiente: uno puede discutir muchos nombres en particular. Acá lo hemos hecho muchísimas veces. Y no se observa, al menos desde este espacio, que existan, al interior del kirchnerismo, elementos que vayan a promover una regresión conservadora, un saldo de cierre del proceso histórico, en términos vulgares, “por derecha”. Ni siquiera Scioli. El sostén político de la mayoría de los dirigentes que pudieran legítimamente aspirar a suceder a CFK no podría, a partir de las conclusiones que se pueden extraer de las últimas presidenciales, ser otro que el mismo que hoy conduce la actual presidenta. Habida cuenta de que, por fuera del kirchnerismo, en términos estrictamente políticos, no hay nada.

Lo anterior determina los límites de acción que definen, y acotan, las posibilidades de cualquier otro dirigente kirchnerista. Y cada vez más, de los que no pertenencen al kirchnerismo, también. Un piso, en términos de derechos y realizaciones materiales concretas, del que uno observa que sería muy difícil retroceder.

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5) El tema está en el dispositivo en sí. Que encierra la posibilidad de su propio, digamos, auto derrumbe. En tanto no insista en identificar las necesidades que existen de reconfigurar estructuras jurídicas y blindarlas con la construcción de un sujeto social de magnitud que pueda actuar en su defensa. O sea, la trascendencia, que le llaman. La estructura que se perfeccionó en Vélez, es capaz de hacer ganar a otro/a que no sea CFK --quizás no tan abrumadoramente--. No hay riesgos, a hoy, comparativamente analizando las cosas. Y aún luce inimaginable un hueco por el que pueda crecer alguna alternativa tradicional en condiciones de competir, en tanto no han todavía articulado agenda a tal fin. El tema es cómo se gobierna a partir del 11/12/15.

Cristina ha elaborado respuestas a la medida de la dificultad aludida, sobre todo, a mi criterio, a partir de dos medidas: reestatización de los fondos previsionales y designación de directores por el Estado en empresas privadas como consecuencia de lo anterior. Así se mete a operar de lleno, y en persona, sobre las necesidades que reseña Mariano más arriba. Al tiempo que desactiva tanto el poder de los bancos sobre las variables económicas tanto como los vicios de una clase empresaria incapaz de vincularse con proyecto de desarrollo nacional integrado alguno.

Así sale, el kirchnerismo, a vincularse con el mundo, a partir del manejo firme que hace de sus variables económicas, planteando un modo de integración internacional con muchas mayores potestades autonómicas. Y con creación de márgenes para hacerlo, claro. En un movimiento que, antes, supuso la necesidad de desendeudarse. Ello, luego de haberse fortalecido de caja. Y al tiempo que la impronta reparadora vinculaba a los agredidos por el Proceso, generaba nuevos paradigmas de Estado y fortalecía una impronta cultural con renovadas intenciones reivindicativas, “mano de obra”, por decirlo groseramente, de la empresa.  

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Epílogo. ¿Existen dirigentes con esa capacidad de lectura y análisis y con similar voluntad y capacidad de iniciativa y decisión? Antes que eso, a mi criterio, debe ser la militancia la que se forme para dicha tarea. Consolidar una estructura que ya no sólo sea capaz de determinar el mínimo aceptable del marco de la discusión, sino de algo mucho más importante en este estado de las cosas: generarlo. Construir la agenda, motorizarla. Y prepararse, porque se requiere de mucha formación intelectual para encarar semejante empresa haciéndolo seriamente, asegurando gobernabilidad al tiempo que se transforma. Detectando los nichos a interpelar.

Es la mejor forma de cuidar las conquistas, pero también de lograr que perdure en el tiempo este esquema de gobierno. Todo esto viene antes de discutir los nombres propios de 2015. Que surgirán sin dramas si primero se aborda la discusión acá propuesta.

Y sobre todo, sin peligros para la continuidad, que va más allá de la suerte del inmenso cuadro político que ha sido artífice de esta situación tan favorable: Cristina. Que por cierto, nos ha pedido que nos hagamos cargo. A las cosas, pues. 

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