viernes, 13 de abril de 2012

Esa maldita costumbre de construir épica

Los ideales de lo nacional, lo popular, lo democrático, lo republicano, lo federalista y lo latinoamericanista, siguen encontrando su representación más cabal en el colectivo social que conduce Cristina Fernández de Kirchner.

La Historia, los ideales y la continuidad de las banderas del Mayo revolucionario (Moreno, Belgrano, Castelli, Monteagudo), de San Martín (y Bolívar, claro), de Dorrego, Rosas (y los demás caudillos federales), de Yrigoyen y de Perón y Néstor Kirchner, se sintetizan y pasan por los surcos que abre, incesantemente, la compañera Presidenta.

Son momentos raros, pero no nos confundimos. Que ni lo intenten los profetas del odio, porque jamás nos vamos a apartar del rumbo que actualmente transitamos. Incompleto, inacabado e imperfecto. Pero nuestro. El mejor que supimos conseguir, construir y en cuya defensa no nos guardaremos una sola gota de sudor.

Hay, siempre, motivos para sonreír. El que fuera mi profesor de Historia Política Argentina, mi compañero y amigo (yo, al menos, lo siento así) y un referente para el pensamiento popular, Marcelo Koenig, fue designado director en la Escuela Nacional de Gobierno. Y siempre es una gran noticia que esa calidad de cuadros y verdaderos baluartes de la militancia a pulmón (además de la inconmovible pertenencia y persistencia en un mismo rumbo).

Algunas definiciones que tira son para coleccionar: "La técnica nunca es neutral. Y el Estado, tampoco. Y, desde la técnica, o lo organiza el establishment en favor de sus intereses; o lo organizan los sectores populares para defender los propios. (...) En los '90, buscaba formar cuadros del Estado y funcionarios, pero, en lo concreto, tuvo un sesgo elitista (...) Cuando se entra a complejizar y se cree que es sólo para unos pocos tipos iluminados que pueden entenderlo, lo que se está haciendo es partir de una matriz elitista. (...) nuestro objetivo es generar un conocimiento que sirva para transformar la realidad, no desde una matriz elitista. Muchas veces, el conocimiento técnico se plantea a sí mismo como neutro, pero no lo es. Siempre está cruzado por una cosmovisión, por una idolología, por una concepción política ante el mundo. Puede que un conocimiento técnico no sea partidario, pero lo que no puede es ser apolítico. Siempre es político.".

Esto es la profundización del modelo. Que construye sus posibilidades de continuidad más allá de los protagonistas que lo componen circunstancialmente. Que echa raíces profundas en los cimientos del Estado, que consolida sus mejores valores en práctica concreta de gestión en defensa de los intereses populares. Una delicia, un soplo de aire fresco.

Y está La Cámpora --no sólo, pero principalmente-- como cantera de formación de cuadros políticos, especialmente en el sector juvenil. En función de ellos se están vertebrando las nuevas líneas de la arquitectura de gobierno. Y encima, como bien dice Lucas Carrasco, a partir del crecimiento como tales en paralelo al despliegue y desarrollo plenos del cambio de época.

Hay con qué y de qué ilusionarse. Estoy seguro. Tengo confianza. Néstor debe estar, allá arriba, en este mismo momento, sonriendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Piense distinto, con pluralidad y objetivamente, aquí: