domingo, 4 de marzo de 2012

Subtes, federalismo y futuro político

Estamos en una encerrona. Bastante complicada, por cierto.

Maurizio Macrì interpreta excelentemente bien el deseo de los porteños de mantener sus (muchos e indebidos) privilegios. Cristina, por su parte, representa muy bien las aspiraciones de las provincias del mal llamado interior del país, de ponerle punto final a las desigualdades territoriales, que son las que llevan a todas las otras. Para lo que se requiere, ante todo, cortar con las "ventajas" de que goza la Ciudad de Buenos Aires.

Mi amigo Mariano habla de “la canalización de los flujos de recursos surgidos del proceso de producción social, y de cómo se usufructúan esos recursos. Y de que todos estos procesos no son meramente naturales (…) requieren de una convalidación política, aunque más no fuera que por la omisión que significa no realizar ningún esfuerzo por modificarlos.”. Para explicar la situación de desigualdad de que gozan los porteños.

Por esto, y no por otra cosa, Capital, es cada día más macrista; y "el interior", cada vez más kirchnerista (tanto, que 22 de las 23 provincias son actualmente gobernadas por kirchneristas o muy afines). Macri, tanto como Cristina, le están hablando a su electorado, a su base. Y está muy bien que así sea.

La razón legal está, toda, todita, de lado del kirchnerismo. Eso desde lo, digamos, objetivo del asunto. Desde lo subjetivo, nosotros estamos, claro, con la postura de la Presidenta, que hace, justamente, a desandar lo injusto del mecanismo de reparto de riqueza. Que entre otras cosas, se nutre de la desigualdad territorial, una estructura socio-económica centrada en la Ciudad de Buenos Aires desde los tiempos de la organización nacional. A conciencia. Independientemente de las valoraciones que podamos hacer al respecto, es lo que ocurrió.

El kirchnerismo ha hecho mucho por revertir esto. Con obra pública, ponele, que se nutre de los aumentos que a “la caja” le han significado, por ejemplo, las retenciones a las exportaciones a las exportaciones sin valor agregado. Una forma, si se quiere, tosca de hacerlo. Que no se han plasmado (y utilizo, para decir esto, expresiones de la propia Cristina) en un plexo normativo que lo consolide. Pero sí ha demostrado ser el único actor político con valentía y decisión de encarar al menos algunas acciones a tales fines (de revertir el federalismo incumplido).

En las discusiones por la “megaminería a cielo abierto” hay vestigios de todas estas discusiones, con provincias en el intento de ganar un poco capacidad de generar al menos algunos recursos propios. Con auspicio del actual oficialismo nacional, lo que supone una desmentida fortísima al relato opositor que intenta divulgar que el kirchnerismo pretende provincias postradas, para luego intentar comprar sus respectivos concursos políticos por medio del fondeo que ellas mismas no pueden generar.

Viejas discusiones, las del federalismo, sistema, ése, que, contrariamente a lo que se pretende divulgar, requiere de un presidencialismo fuerte, que pueda atenuar las diferentes capacidades de generación de recursos. Está muy bien que Macrì pretenda decidir sobre la seguridad y el transporte porteños, por supuesto. Pero, pequeño detalle: a eso, a la intención de ganar autonomía decisoria, hay que pagarla. Los ciudadanos, por la vía impositiva, son los que deberán hacerlo.

Ahora bien, ¿cómo sale políticamente parado, luego de todas estas discusiones, Maurizio Macrì, sobre todo en cuanto a su decisión de proyectarse nacionalmente de cara a 2015? Digo, porque, para ello, deberá hacer pie en el mal llamado interior del país, que le aportó a Cristina el 70% de su reciente 54,11% de las presidenciales últimas. De hecho, a esos menesteres ha dedicado hasta la creación de un ministerio --el de Gobierno, a cargo de Emilio Monzó-- y la designación de un equipo especialmente dedicado a hacerlo crecer en las provincias.

Difícil le será todo si insiste su relato pro privilegios del centro en detrimento de la periferia. Si me preguntan a mí, diría que se perfila como natural su confluencia, a diferencia de lo que se piensa, con el radicalismo y no con el peronismo. Pero tiene una contradicción importante, al día de hoy. Que hace a su temor, que le impide asumir los costos que implican sus intenciones, declamadas solamente por ahora. Amparado, además, en el microclima en el que más pega la concentración mediática que lo protege y alimenta ideológicamente.

El alcalde pretende mandar con los que sostienen los habitantes de todas las demás provincias. Se entierra sólo cuando deplora que recibe 1,4 de cada 25 pesos que aporta, su distrito. Bueno sería que ni siquiera eso, atento a que justamente se está poniendo en cuestión que su capacidad de generar esos 25 fue construida históricamente a despecho de las provincias, y de lo que eso le ha significado en términos de ventajas competitivas.

Macrì pretende hablar en nombre del federalismo desde una postura que es unitaria de punta a punta (que cada uno reciba lo mismo que genera, en vez de compensar a los que producen menos: desconcepto total). Y le será complicado seducir al peronismo, que es el que gobierna en el interior por abrumadora mayoría, a partir de premisas que pondrían a los gobernadores en contra de la defensa de sus propios pueblos. Y de sus propias capacidades de acción (de sus propias cajas).

Del mismo modo que al día de la fecha se lo observa incapaz de generar una alternativa a la voluntad y decisión kirchnerista de encarar cambios en el reparto de la riqueza en sentido territorial.

Todas cuestiones que me llevan, a pesar que me critican, a decir que decanta casi naturalmente, en el estado de situación actual del sistema político argentino, que se pida por la permanencia de Cristina más allá de las limitaciones constitucionales. Complicado, el futuro.

2 comentarios:

  1. tu post es lo más tranquilizador que he leido desde que Maurizio decidió bajarse de la presidencial 2011.

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  2. ojala sea asi , porque el ing trucho destruiria en una semana lo construido en años por nestor y cristina, no tengo dudas de eso, y si no ,fijate lo que es la ciudad.

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