viernes, 23 de diciembre de 2011

Té de tilo --parte II de III-- (sobre Clarín, Vila-Manzano y Cablevisión-Multicanal 2 de 2)

Importa señalar el doble estándar de Clarín, que es permanente. Y que, justamente por tratarse de tratamiento informativo, pone de manifiesto que no se trata, nunca en su caso, de la defensa de la libertad de prensa. Lanata habló, luego de su defensa a Clarín en Clarín (él que es, insisto, un anti Clarín), en Radio Mitre, y dijo que el kirchnerismo inventa de enemigos a los diarios porque es más fácil hacer eso que pelear con “el poder real” como, por ejemplo, dijo, “las multinacionales ceraleras”. Como si Clarín fuera sólo un diario. Como si no se tratara de un conglomerado que reúne entre sus pertenencias a la radio por la que hablaba y a la operadora de cable que ayer fue intervenida por obra y gracia de una mala decisión judicial a instancias del pedido de un antiguo aliado de Clarín frente al actual oficialismo en discusiones que fueron cruciales por el momento en que se desarrollaron (a la salida de la derrota en las Legislativas de 2009: “Hasta K”, rezaba la pulsera con que Daniel Vila peregrinaba por distintos ámbitos despotricando contra la Ley de Medios).

Se puede revolear al aire que el Grupo Vila-Manzano tiene relación el kirchnerismo sólo en base a las cifras de publicidad oficial, o se puede probar con argumentar de verdad. Y a propósito: nunca van a tener razón, los medios dominantes, con el sinsentido que discursean respecto de la publicidad oficial. Si es cierto que los más reciben de ella son los que menor audiencia tienen, pues está todo perfecto en la materia. Porque el Estado está para corregir desequilibrios y guardar, en el caso concreto, la pluralidad: si Clarín genera sus fondos porque es muy leído, visto y/o escuchado, pues no necesita, como sí aquellos a los que “nadie vé”, auxilio ninguno. So pena de caer en la conclusión que sólo quien tenga “independencia económica” merece circular. Pero volvamos a la amistad.

Daniel Vila es un tipo con aspiraciones e intereses concretos por fuera del campo estrictamente mediático. Quiere, por ejemplo, también ser presidente de AFA. Tanto que ha puesto a operar en función de ello a todo su multimedios, que es infinitamente más pequeño que Clarín (y es por ello, y no por una amistad inexistente, que no ha sido desmontado como solicita Lanata en la columna que publicó en su “enemigo” Clarín. Además de en razón de que la Ley de Medios, que serviría para practicar el “desmonte” de un grupo de medios menor). Por caso, tiene montado un circo, conducido por Alejandro Fantino, que pasa todos los domingos por la medianoche no con otro objetivo que el de denostar a Julio Grondona, que claro que lo merece y cuya salida de AFA es deseable, pero no para poner en su lugar a un nefasto como Vila en su lugar.

Todo ello incluyó capítulos memorables como un inverosímil proyecto de “ley de fútbol”, para que sea el Estado el que regule la vida institucional y deportiva de AFA, que Vila presentó en el Congreso nacional, pese a que es un mecanismo que FIFA tiene terminantemente prohibido, lo que habla a las claras de la seriedad de su propuesta para conducir la entidad. Y al que el oficialismo parlamentario no acompañó. Del mismo modo, hubo cámaras ocultas armadas en contra de Grondona que incluían acusaciones serias a integrantes del gobierno nacional y una pantomima lamentable de elección presidencial ampliada, también por vía de un oportuno forum shopping judicial por medio del que Vila pretendió la modificación del estatuto de AFA y que lo convirtió, según él y con Clarín aplaudiendo de pie y entusiasta (tanto como la cámara oculta), en nuevo presidente de la casa del fútbol nacional.

Hete aquí que el Gobierno sí mantiene vínculos, y muy fuertes, con Grondona, a través de Fútbol Para Todos. Que motivó la ruptura sentimental que hasta que se firmó el FPT Y que el único programa político con que cuenta el Grupo Uno en América TV es, precisamente, el de Majul. Que no se destaca, por cierto, por sus elogios al kirchnerismo, sino más bien todo lo contrario. Y que le ha dedicado hasta un Martín Fierro en público a Vila, lo que pone de manifiesto el grado de arrastre al que es capaz de llegar Majul. Es cierto, el espesor intelectual de su discurso sólo prende entre aquellos cuyo intelecto y capacidad de raciocinio es menor a la un alumno de jardín de infantes, y por tanto poco puede asustar a un gobierno como el de la presidenta CFK. Pero no cambia el concepto.

Hace poco fue despedido Mariano Closs de radio La Red, en razón de que no quiso (Closs) sumarse a las operaciones anti Grondona de corte ridículo a las que sí se sumó Fantino. Igualmente hizo Vila en 2009 con los periodistas del diario La Capital de la ciudad de Rosario (que también le pertenece al Grupo Uno), porque aquellos decidieron publicar una solicitada en respaldo a la Ley de Medios. Y con Reynaldo Sietecase porque Francisco De Narváez, el socio restante de Uno, se molestó porque él porque en un reportaje no se la pasó cabeceándole a la Luis Majul a todas las pavadas que suele desplegar el diputado colombiano cuando se lo invita al programa de TV que conduce el firmante de libros de 500 páginas de redacción ajena. Está muy bien que así sea. Que el novio de Pamela David pueda echar a quien no se subordine a la línea editorial que marca como conductor del Multimedios. Basta, para evitar la gravedad del asunto, con que el despedido tenga vasta cantidad de alternativas laborales a su disposición además de la que ocupó hasta haber sido despedido.

También se dice que el multimedios de Hadad es oficialista, y sin embargo ha sido despedida de él la periodista Alicia Barrios en represalia porque decidió (Barrios) firmar una solicitada a favor de la Ley Papel Prensa. En general, son neutrales en los temas Gobierno vs. Clarín. Ni se mencionan, casi, ninguno de los capítulos, ni en Radio 10 ni en C5N. Excepción hecha, un tantito, quizás, de Marcelo Longobardi, que en general le pega con un garrote al kirchnerismo.

Fue delicioso seguir la cobertura on line de Clarín sobre la “invasión” a Cablevisión. La cantidad de veces que cambiaron el copete bajada del título tamaño catástrofe nacional, sobre todo; conforme avanzaba la ridiculez de su impostado tono tremendista al ser cotejado con los hechos. Acusando, entre otras cosas, la presencia de cámaras de TV de 6, 7, 8 y de Canal 7 durante el operativo de Gendarmería ordenado judicialmente. Cosa que no probaron, ni ellos ni La Nación ni Perfil (por citar otros medios opositores al kirchnerismo), con ninguna foto, de entre las muchas que suelen acompañar coberturas como esas en los sitios Web. Ridículo que quieran hacer creer que nadie haya podido registrar semejante cosa, siendo que no fueron pocas las imágenes tomadas al respecto. Sobre todo cuando uno se entera que los que supuestamente llegaron junto con los gendarmes, en realidad están de vacaciones.

Y ya que se habla de De Narváez, podemos entrar a las grandes multinacionales cerealeras, de que habló Lanata, que ahora se especializa en plagiar columnas (encima, una de Pablo Sirven: ¿no había uno bueno para copiar?). De Narváez tiene intereses en el mercado agropecuario, a partir de su propiedad, sí que poco clara, respecto del predio ferial de Palermo ocupado por la Sociedad Rural Argentina. Que integra la Mesa de Enlace. Y el Grupo de los Seis, desde donde se extiende, a través del también empresario agrario Cristiano Ratazzi, a la UIA y a AEA, entidad de la que es conducción fundamental el Grupo Clarín. AEA sacó un comunicado castigando el Proyecto sobre Papel Prensa, y Clarín lo publicó cual si se tratara de una entidad neutral y caída del cielo a la que no pertenece.

Lo que se observa es un bloque monolítico que se rompe a partir de que algunas de sus partes deciden no pelearse con el clima social imperante. Una pelea entre dos que en algún tiempo fueron socios. Clarín y el Grupo Uno. Por mera inteligencia empresarial y de conveniencia. Pero al que el kirchnerismo sí enfrentó, cuando el debate por la Resolución 125, contrariamente a lo que dice el ex actor del Maipo y quebrador serial de empresas. Y que se confirma cuando uno observa cómo gastan tinta en comunicados ferozmente críticos para con el oficialismo.

Y todavía le falta un capítulo a esta trama novelesca…

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