viernes, 12 de agosto de 2011

Sobre el filo de la veda

Omix, en este post, teoriza –y yo concuerdo con eso- que el establishment juega, si no a hacerlo retroceder, al menos a que no siga avanzando el sector del trabajo. El empate conservador, que fije estructuras. De desigualdad.

En 2009, el gobierno de la presidenta CFK quedó en minoría en el Congreso, por la conformación –obstructiva- del Grupo A. Ello le puso un freno a “gestas”, entendiendo por ello a, por ejemplo, la recuperación de los fondos previsionales.

Prueba de lo antedicho es que las decisiones más radicales en términos de alteración de los patrones de distribución de riqueza (AUH, pago de vencimientos de deuda externa con reservas del BCRA, ingreso al directorio de empresas privadas de gerentes designados por el Estado, a partir del fin de las AFJP), se concretizaron a través de sendos DNU (que, obviamente, estuvieron siempre enmarcados en operativizar el postulado de alguna ley preexistente).

Algo similar al despliegue, durante ’09, de planes anticrisis tales como el REPRO cuando recién afloraba el desplome del neoliberalismo, que aún no se detiene; que evitaron –los REPRO- lo que pudo haber sido una grave crisis de empleo –que está, hoy, en su mejor situación desde 1995, habiendo descendido, el índice de desocupación, al 7,5%-.

El Gobierno está, al día de hoy, dotado con buenas armas de las que valerse para avanzar en la interpelación al actual estado de las estructuras de riqueza en Argentina (bien es cierto que no de todas las que uno desearía que tuviera). Súmese a todo esto el aporte a la institucionalidad y la estabilidad de la esencia cultural distributiva que significan las paritarias y el consejo del salario mínimo, vital y móvil.

En lo que hace al ámbito parlamentario, está por verse si recupera –el kirchnerismo, si gana- mayorías propias. No obstante ello, si CFK logra ser la primera persona que accede a la presidencia sin beneplácito corporativo desde 1983, lo que también estará por verse será la actitud de ciertos espacios partidarios (no todos; prima facie, al menos): esto sería, si readecuan, o no, su estrategia de insistir en actuar la agenda corporativa, comprobado que esté –insisto: esto, si llega a vencer Cristina-, primero, la poca conveniencia –en términos de eficacia- de carecer de hoja de ruta de diseño propio; y, segundo, por la comprobación de cierta ruptura al interior del conglomerado corporativo –que se verifica en el acuerdo del Gobierno con Techint-, implicaría:

a) que existe, ya, buen grado de instalación –llamémosle “social”- del sentido de ciertos componentes de gestión impresos en el relato K; y, b) avance estratégico, por fin, de la política partidaria en el combate de posiciones por la conducción de la agenda de la gestión del Estado.

¿Victoria cultural? No sé. Y no me importa mucho, tampoco. En definitiva es, esto sí, conducción populista, que hace, como pedía Brienza en la cita evocada en el post anterior, coincidir supuestos antagonismos en un proyecto común de satisfacción de metas en apariencia suplementarias. Por lo demás, no vale la pena preocuparse en establecer el momento de una victoria, sino en andar constantemente en la búsqueda de ella como meta. Permite revitalizar constantemente a la militancia, un proyecto político no sirve si no vende un futuro venturoso, cosa que se complica si se instala que ya se ha arribado a él.

Quedará ver si las representaciones políticas no kirchneristas comparten, en esencia, las banderas que CFK pidió sostener transversalmente, dado el éxito que han conocido, y que ciertos indicios, no del todo receptados todavía en el escenario político-institucional, pero que, por lo bajo, empieza a verse que quiere caminar.

Por todo esto, que tiene menos que ver con lo que hay en el debe, que con lo que se cuenta en el haber, y de nuevo con la venta de ilusiones, es que vale la pena pedir, para este próximo domingo, Cristina-Boudou/Scioli-Mariotto.

1 comentario:

  1. No es un dato menor el que mencionás, que el de Cristina (si, como todo hace suponer, gana en octubre) será el primer gobierno desde el 83 que no cuenta con el visto bueno del Establishment.

    No hice cálculos, pero creo que por junio2009 el oficialismo, haciendo una elección similar a la de 2007, no recuperaría mayorías legislativas. Para eso habría que esperar a 2013, ¿puede ser?

    Abrazo, maestro.

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