jueves, 4 de agosto de 2011

Entre las putas y el barro político: el caso Zaffaroni

Tengo la sensación de que la operación mediática que se armó alrededor del Zaffaroni-gate (así como antes pasó con el affaire Schoklender) refleja la medida de la desesperación que embarga al establishment local ante el posible triunfo de CFK en las futuras presidenciales.

Ezequiel Meler escribió, días pasados en su blog, el que me parece el razonamiento político más rico que leí en muchísimo tiempo, sea en prensa convencional, sea en prensa escrita. Decía, Meler, que una falla típica –así, tal cual, la califica- de ‘la’ oposición es “no ofrecer continuidad alguna”; cuatro o cinco cosas, dice, “que no se discuten más”. Es decir, dejar un poco en ‘que sí’ cambiarían de lo actuado por el kirchnerismo, y contar ‘que no’, qué cosas dejarían así como están. “Las sociedades no saltan al abismo”, cierra casi proféticamente Meler su post. Fede Vázquez, un par de días después, advirtió acerca de la división de tareas que existe entre los sectores formales/legales de ‘la’ oposición –que venden amor y paz-; y los poderes fácticos –que están tirando bombas-.

Vázquez apuntaría a que teniendo unos y otros similares objetivos, diferencian funciones y estilos como estrategia, digamos que electoral. La renovación de la CSJN es de las pocas cosas en la que, creo, hay abrumador consenso respecto de que es un logro de este proceso político. Pero en este caso me parece que no hay ni coincidencia de fondo entre unos y otros, y que el objetivo es haber tabla rasa con cualquier cosa que pueda llegar a oler a kirchnerismo en la sociedad, de parte de algunos sectores. La Corte, uno de los intocables hasta hace poquito, hoy está en la mira.

En una “causa” que aún no lo es, hay, a la vez que nada, el cruce de un sinfín de elementos. El disciplinamiento que se intenta del poder judicial vía Zaffaroni –rara avis progresista en un nicho altamente conservador-, las muchas causas que le quitan el sueño a Magnetto –además del 161 de la Ley de Medios, Papel Prensa, y Noble-Herrera-, el desprestigio de los DDHH –que arrancaron ensuciando a las Madres y las Abuelas-, carpetazos de mano de obra desocupada ex SIDE, un inodoro amarillista que se presta para dar la puntada inicial (Libre: dicho sea de paso, no entiendo por qué un diario amarillista, como lo es Perfil, cueva de resentidos y perversos si las hay, sacó ese diario para cubrir un mercado con cuya propia salida bisemanal ya cubría), el desprecio por el principio de inocencia al que redujeron a algo que la Presidenta (y no la CN) quiere aplicar –y, cosa grave, en boca de un candidato presidencial: El Hijo de Alfonsín, que, buscando (lastimosamente, pobre) votos, ya juzgó, culpó y condenó a un tipo que todavía ni siquiera ha merecido acusación formal-, un acusador que fue defensor de Scilingo, el manejo de la “bajada de sentido de los hechos” por parte de periódicos más finos y mejor escritos –aunque el bruto e ignorante jurídico que es Adrián Ventura (¿desde dónde da, este tipo, clases de moral a alguien?), otro perverso si los habrá, haya podido sólo una guía práctica de uso del verbo condicional a la Majul, en la que destila, aparte del verdadero objetivo de la mentira, sus rencores contra el “acusado” (porque Zaffaroni es exitoso y él un tipo que, post mortem, será olvidado como el insignificante que es, a más de que hoy es, a diferencia de Zaffaroni, unánimemente repudiado en UBA Derecho)-, y claro, si se puede, también ensuciar el hipotético futuro mandato de Cristina, asociándolo al juez con ella.

En definitiva, embarrar la cancha, enrarecer el clima y poco más. Un objetivo, ése, de mínima; así como los hay de máxima –lograr que Zaffaroni renuncie, siendo que no hay chances de acusarlo con seriedad de nada, cual reconoce esta nota de La Política On Line; denostar un posible fallo que libere la hoy ilegalmente suspendida Ley de Medios-.

Es rosca y ya, que, con todo, a pesar del miedo que nos debe generar a todos –porque este tipo de operaciones el día de mañana le puede toca a cualquiera: y, sí, si por estupideces ellos pudieron hablar de miedo, mucho más puedo hacerlo yo ahora-, revela cosas de las que cabe “alegrarse”: la desesperación no tiene que ver con nada, algún indicio de que es muy probable que ocurra lo que nosotros queremos que ocurra; la muerte para 'la' oposición de la posibilidad de correr al kirchnerismo con argumentos morales/éticos/institucionalistas/republicanos.

Zaffaroni hizo mucho para que le pase lo que le está pasando. Basta, para comprender todo esto que hoy lo acosa, con leer sus libros y fallos, que los he devorado con pasión y en cantidades industriales.

Zaffaroni se ha ganado unos enemigos que hablan muy bien de quién es él en realidad.

2 comentarios:

  1. Hola Pablo, te comento acá porque el amargo de Mendieta me prohibió en AP. Ja

    ¿Aceptas que Zaffaroni tenía alquilado 6 inmuebles a puticlubs? Si es así, lamento decirte que no hay operación mediatica. Acá o en Francia eso es una noticia tremenda por la cual un periodista en serio (no un VHM o un Barone) entrega a la hija.

    También te quiero resaltar que el ex defensor de Scilingo acusa a un Juez de la dictadura. Ninguna de las dos cosas me escandaliza ni debería escandalizarte a vos. Simplemente, te lo resalto. También te resalto que la causa Noble ya no desvela a Magnetto. En todo caso, la desvela a Cris.

    Un juez de la corte debe ser intachable. Y todos los días tiene que juzgar a otros, acerca de lo que sabían o tenían el deber de saber. Lamentablemente el caso es más complejo que una simple cama a Zaffaroni:

    1. Hubo denuncias penales anteriores, quejas de consorcios y hasta mediaciones. Zaffaroni recibió estas denuncias en su domicilio, que también es de su administrador.

    2. Una de las prostitutas afirma haber pagado $6000 por mes por un monoambiente. O alguien se quedó con la diferencia o a Zaffaroni esto le tiene que haber llamado la atención.

    3. En varias de esas denuncias se invocó el nombre del juez para pararlas.

    Yo creo firmemente que Zaffaroni no sabía nada de nada. Pero hay demasiadas cosas oscuras y desde el primer momento contestó con la arrogancia propia del que se cree intocable. No dio explicaciones razonables.

    Por todo eso, creo que tiene que renunciar. Uno de los logros de este gobierno es la CSJN, que no puede estar en boca de actrices porno o diarios amarillistas.

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  2. Soy Pablo, no me loguea: ¡Tanto tiempo! Volvé a AP, no te lo tomes tan a pecho, no creo que haya sido con mala intención.

    Lo de juez de la dictadura es una chicana, me parece que entendés que Zaffaroni no tiene nada que ver con el ideario dictatorial, y que no es lo mismo haber actuado en aquél momento, que hacerlo veinte años después, ya sabido y conocido todo.

    Que sea noticia, de acuerdo. Las bajadas de linea, la vergonzosa nota sin fuentes de Ventura, son otra cosa. Ahí hay teje y maneje a partir de un hecho que, es cierto, ahí está, pero al que le falta mucho para representar lo que subyacentemente le quieren achacar a Zaffaroni.

    A eso apunto y veo segundas intenciones muy bajas, yo puedo perdonar, no creo que signifique un merecimiento de destitución, más cuando no tiene que ver con su actuación constitucional -no olvidemos por qué se forzó la salidad de la mayoría automática-.

    Abrazo.

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