viernes, 22 de julio de 2011

Santa Fe, con el diario del sábado

Puede que sea, Santa Fe, el distrito más complejo de los que van a elecciones antes de las generales de octubre. Cruzado por múltiples variables.

El candidato del oficialismo, Antonio Bonfatti, escenifica a la perfección lo que representó la fractura del Acuerdo Cívico y Social que existió durante 2009, del cual el gobernante Frente Progresista, Cívico y Social santafesino, que era preexistente y aún le sobrevive, era su metáfora cuasi perfecta. Lo integran, como integraron el extinto reflejo nacional, referentes del actual gobernador de Santa Fe, el conservador Hermes Binner, y también de Elisa Carrió y de El Hijo de Alfonsín. Cada uno puso sus huevos en la canasta de las internas abiertas, prescritas constitucionalmente en la provincia.

No obstante ello, y más allá de que tanto Carrió como El Hijo de Alfonsín ya avisaron que viajarán a buscar colgarse de un hipotético triunfo de Bonfatti, como representante de “la” oposición que es, lo cierto es que se trata de un hombre de Binner –lo hizo triunfar, en la interna, no sólo frente a los candidatos de los otros sectores del frente, sino también superando la interna del propio socialismo-, que es candidato presidencial para octubre, enfrentado, a nivel nacional, con los líderes (bueno, con El Hijo de Alfonsín podemos discutir eso) de los que a nivel provincial aportan a la alianza gobernante. 8,5 % del padrón nacional, Bonfatti es favorito, sus votos, de cara a octubre, aunque mayoritariamente tributarán –claro- a Binner, se dividen entre tres opciones.

Del Sel es apuesta de Macri, que comenzó a dar sus primeros pasos, con esta candidatura y con la del diputado homofóbico y esclavista Alfredo Olmedo en Salta, en el intento de desplegar al PRO a lo largo del territorio nacional en función de la construcción de su propia candidatura presidencial. Apuesta, dado que es difícil penetrar e insertarse, a tipos que crecen por cuerda distinta a la del trabajo territorial, aunque para más luego es siembra en tal sentido. No llegó, finalmente, Macri, y Del Sel quedó sin referencia nacional, más allá de algunos restos duhaldistas que aportan –por ejemplo su candidato a vice- a su candidatura.

Chivo Rossi, finalmente, es el candidato del peronismo santafesino: triunfó, en representación del FPV, en la primaria del PJ provincial tras el acuerdo que hubo entre todos los sectores internos del partido –de tal forma se asumió el FPV- de concurrir juntos a internas y adherir, en octubre, también todos, a la opción presidencial que encabezará Cristina Fernández –en tal sentido, el subcampeón de la interna, Omar Perotti, intendente rafaelino, que ha tenido idas y vueltas con CFK pero también con Reutemann, encabezará la lista de candidatos a diputados nacionales por la provincia en la misma boleta que CFK en octubre-.

Hay que recordar que en el distrito impactó muy fuertemente la crisis que abrió la 125 entre el gobierno nacional y las multinacionales de exportación primaria sin valor agregado. Rossi, detrás de quien se encolumnó, en una postura varias veces ratificada, todo el PJ, fue una de las caras mas visibles durante aquel conflicto, en el que, como correspondía que hiciera como jefe del bloque de diputados de Cristina que es, militó incansablemente la posición del oficialismo nacional, lo que le valió reacciones violentas en su contra y alto descrédito.

De resultas de todo aquello, el kirchnerismo, en las legislativas de 2009, también con Rossi como candidato –a diputado nacional-, obtuvo, al igual que en Capital y Córdoba, los lugares donde más talló la construcción mediática en torno de aquella disputa, un patético 9%. Hoy no hay encuesta que no reconozca que la intención de voto presidencial de CFK en Santa Fe se ubica por encima de la que ostenta Rossi para gobernador, y que, necesariamente, recoge adhesiones de quienes el domingo optarán, localmente, por alternativas al peronismo local.

Situación, la anterior, que también se observa en Capital y Córdoba –menos, por eso allí se dificultó la unidad del peronismo-: el kirchnerismo, en sí, recorrió, en su historia electoral, desde que vio luz en 2003, caminos con suertes muy similares en los tres distritos, tanto en su debut, como en 2005, 2007 y 2009. Para ser elegida presidenta en octubre de 2007, CFK necesitó 35 puntos santafesinos (le ganó, allí, por casi dos puntos a Carrió), su candidato en la elección local ’07 –Rafael Bielsa, que también participó, por el kirchnerismo, de la interna para esta que se viene- había obtenido 42% en septiembre de aquel año.

Lole Reutemann, cuya historia en política se inició de manera similar a la de Del Sel, está muy identificado con el voto del agro –aunque también disputa, en ese espectro, con el oficialismo, que en su momento también se subordinó a los reclamos de las patronales agrarias-.

Se dice que Reutemann labura, por lo bajo, para la candidatura de Del Sel. Cierto es que no declaró a favor de Rossi (y más aún, recordó –es el verbo que corresponde a lo que fue su declaración- que no es kirchnerista sino peronista), el tema es que su carrera política se va extinguiendo, y que su gente avaló el acuerdo para competir con el kirchnerismo en la interna –en la que cayeron mal, y a la que habrán concurrido creyendo que eso era imposible luego del “conflicto del ‘campo’“-, con lo cual hay que ser muy cuidadoso: él tiene un margen de acción mayor al de su gente, cuya suerte está atada, en un sistema electoral híper complejo, a la de Rossi.

Por lo demás, resta, todavía, ver qué nivel de adhesión sigue conservando Reutemann. Seguramente no sea poco, lo que sí es un misterio cuánta capacidad de direccionar voto a favor de otros. La lógica local está bien separada de la nacional en esta provincia, como en las mencionadas Capital y Córdoba, el voto cruzado es fuerte; el eslabonamiento directo, no (menos que en cualquier otro lado).

Todo está por verse. El kirchnerismo, sí o sí, crecerá, porque debe medírselo a partir de lo obtenido en 2009. Pero no solamente por eso, sino porque ha logrado articular –y eso le servirá y mucho en octubre- inserción nuevamente en la provincia a partir de intervenir en la disputa interna del PJ, en la cual logró hacer pata ancha –reitero, siempre a partir de lo que había caído-. Es lo que diferencia al FPV de sus rivales como expresión nacional: que es la única.

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