martes, 26 de julio de 2011

Derrota de Chivo Rossi y sucesión 2015

Con el margen que tiene, por taquillera, Cristina reclama los lugares que puede para sí –la vicegobernación de la provincia de Buenos Aires, por caso; la vicepresidencia, por otro lado, para “inventos” suyos-. En otros lugares, por mucho que se diga lo contrario, se aceptan las dificultades: en Santa Fe se fue a una interna tras la cual el kirchnerismo podría haber ido detrás de Omar Perotti; en Córdoba se aceptó –es cierto que de mala gana, pero se hizo- que el sector de Unión Por Córdoba manda dentro del peronismo (se podría haber apostado a hacer perder a la De La Sota erosionándole voto de base lanzando a, ponele, Accastello o Cantero a una candidatura testimonial a gobernador). Bien.

Resuelta a avanzar de cara a agosto/octubre con su propio caudal –que hasta Poliarquía ha reconocido, no quiero discutir a este respecto- como mascarón de proa, el entusiasmo, el empuje, debe canalizarse a otorgar mayor volumen político al último mandato de Cristina, no tanto en cuanto a cantidad de votos propios, sino a “kirchnerizar” el peronismo y hacerse de hombres propios en lugares conflictivos –el trípode Capital/Santa Fe/Córdoba lo es-: el kirchnerismo no es un proyecto cuya esencia no se limita a administrar, sino que, como bien dijera alguna vez Fede Vázquez, “hincha las pelotas”, con lo cual requiere de otro tipo de acompañamiento, atento las limitantes que al sistema le marcan ciertas estructuras de poder fáctico permanentes de este país: de ahí la lógica que guió la conformación de listas legislativas.

Pero también es cierto que mucho de la gestión venidera se jugará en función del futuro de los que hoy lo tendrían (vale el potencial, Cobos hoy debería estar preparándose para asumir como presidente y no le permitieron ni ser candidato a diputado) a nivel nacional. La discusión por la sucesión de Cristina, porque no sólo será ineludible darla siendo que la hipótesis de reforma constitucional es –y fue y será-, lisa y llanamente, producto de una borrachera: además, hay que comprender que Cristina, porque ella lo quiere así, encarará los que, por el momento al menos, serán sus últimos cuatro años como funcionaria -¿Qué más podría llegar a ser? ¿Gobernadora de la provincia de Buenos Aires, tal vez? Yo no la veo ni retornando al Senado-.

Bien: si ganaba Rossi, el kirchnerismo partía con mucha ventaja a discutir la sucesión al interior del peronismo. Habrían partido, en esa discusión, plantando la bandera del proyecto que ya llevaría doce años en el poder, a mi criterio, aparte de Chivo, Urribarri, Capitanich y Daniel Scioli (sí, Scioli, no quiero sabbatellistas discutiendo la pertenencia sincera del gobernador bonaerense al kirchnerismo, cosa, esa, al respecto de la cual ya hemos machacado mucho acá en Segundas Lecturas). Yo creo que también tendrá ganas –al menos eso- de pelearla Juan Manuel Urtubey, orgánico pero no del riñón como los otros. Muy atrás los veo a Gioja y Alperovich.

De Córdoba están por llegar noticias importantes para este boletín. Nunca saldría de mi boca el deseo de que De La Sota sea derrotado. No solamente porque, aún cuando probablemente no me una a él nada más que el hecho de que ambos damos la misma respuesta a la hora de contestar la pregunta acerca de nuestra referencia política máxima –Juan Domingo Perón, digo-, en definitiva, es un hombre del Justicialismo (de última, tampoco veo a El Hijo de Alfonsín, que se dice progresista, chillar porque su referencia en Córdoba tiene de amistad a Luciano Benjamín Menéndez), sino porque, además, no creo que ni Juez ni Aguad sean –ni vayan a ser- muy distintos a Gallego ideológicamente. Lo cierto es que los hombres a favor de quienes yo apuesto para el futuro al interior del PJ verán su ecuación complicada si gana De La Sota. Eso, simplemente.

Agustín Rossi no ganó, y entonces ni se ha ganado todo el volumen que se pretendía para pasar cuatro años de mayor paz que los anteriores de cara a la relación con determinados enclaves, ni se parte de la abrumadora tranquilidad que sí habría representado contar con un 4 a 2 de propios (habiendo pisado fuerte, con dos de ellos al mando, en provincias “grandes”) en la mesa que necesariamente se vendrá, cerca, antes o después, de 2013 en el peronismo.

Es en este marco, creo, que debe medirse el impacto de las duras derrotas que sufrió el kirchnerismo durante el mes de julio.

4 comentarios:

  1. Desde el principio supimos duras las peleas en ese trípode que mencionas. Me parece que en Sante Fe, la apuesta era, por lo menos, constituir al FpV en una parte importante del PJ provincial. Rossi segundo hubiera sido distinto que este Rossi tercero. Por eso me parece que la apuesta por Del Sel era erosionar votos peronistas para bloquear al FpV y ayudar a construir el populismo de derecha que se viene. Algo de eso dije en el post de hoy.

    Abrazo, Pablo.

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  2. Soy Pablo: Como te dije en alguna oportunidad, Richard, y estando de acuerdo en un todo contigo, creo que la opción es esa, pero que debe batirse más el parche con el "paso a paso", porque la onda triunfalista es el espejo de la derrotista, y ya sabemos lo que ocurre cuando nos metemos en las lógicas de ellos, en vez de generar las propias. Por lo demás, coincido en todo.

    Abrazo.

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  3. Hola, soy Lucas. Mira, si vamos a hablar de Santa Fe hay un tema que no hay que olvidarse, esa provincia representa a la patria sojera, lo cuál es un factor -principal, diria yo- de la victoria de Bonfatti (real) y de Del sel (virtual).
    Y con respecto a Bs.As. hay una diferencia que nos separa, yo si quiero sabbatellista y no quiero sciolistas -"menemista"-.
    Estaria bueno que escribas algo sobre esto, asi puedo ver tus argumentos, por el caso.

    Saludos.

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  4. Soy Pablo, no me loguea: No sé qué Lucas sos. Mirá, aparte de coincidir en un todo con vos en tus apreciaciones al respecto de lo que incidió la patria sojera en la derrota de Chivo, respecto a Scioli escribí ya bastante a principios de año en una serie de posts que inicie a propósito de la discusión por las listas de addhesión de Sabbatella. La resumo antes de pegártelos abajo: si Martín -a quien respeto y admiro- quiere entrar en el kirchnerismo, que se meta en serio y dé la disputa pero desde adentro. No me cierra, en su caso, el tipo de apoyo que dice que quiere dar.

    Abrazo.

    http://segundaslecturas.blogspot.com/2011/01/trascendencia-k.html

    http://segundaslecturas.blogspot.com/2011/01/trascendencia-k-volumen-iii.html

    http://segundaslecturas.blogspot.com/2011/02/trascendencia-k-volumen-iv-y-por-ahora.html

    http://segundaslecturas.blogspot.com/2011/02/trascendecia-k-volumen-v-un-poquito-de.html

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