sábado, 2 de julio de 2011

Nunca menos: segundo año de Segundas Lecturas (y, sí: ¿de qué otra forma podía titular este post, a ver?)

Hoy cumplimos dos añitos. Qué felicidad, quién lo hubiera dicho. Hasta el día de la fecha han pasado doscientos treinta y siete posteos, casi unánimente referidos a política –sigue en el debe abundar en el fútbol, respecto de lo que dije en el primer cumple de SL-, y unos segundos trescientos sesenta y cinco días de sensaciones encontradas. No sólo porque nos abandonó, en el transcurso de este segundo año, el compañero Néstor Kirchner, en cuyo legado y defensa –coyunturalmente y no tanto, a la vez- nació este blog; en base, también, a que las mismas banderas que él levantó mejor que nadie –en cincuenta años de nuestra patria, desde que abandonara este mundo Juan Domingo Perón- durante su período como indudable referencia máxima de la política argentina, son las mismas que yo siento profundamente como propias.

Pero, también, al mismo tiempo, este segundo año es el del abandono del sentido de pertenencia a una trinchera defensiva, para pasar a ser, digamos –ya que al sector de las clases medias y el sentido común que tanto me gusta poner nerviosa le disgusta tanto el lenguaje bélico-, escuadrón de ataque, en lo que fue –ya desde antes de la muerte de Néstor, pero muy marcadamente desde que ella acaeció- el período de la espectacular recuperación del favor popular.

La tarea estratégica de este y otros lugares de expresión, sigue siendo la misma. Voy a robarle palabras -de la introducción de su libro de 2009, Combatiendo al Capital- a mi amigo Marcelo Koenig para que quede indudablemente establecido el recto sentido de lo que quiero explicar: dice, Koenig, que para “desentrañar el sentido de las nuevas relaciones económicas y de poder, para explicarnos el proceso mediante el cual miles de personas se quedan afuera de la producción del futuro (no sólo de la material Nota mía: importantísimo, esto que está entre paréntesis-), en un proceso que llamamos de dominación imperial resignificando viejas categorías; y de exclusión, haciendo uso de nuevos conceptos, haciéndonos cargo del riesgo que ello implica (…) Asumir el riesgo de desechar las categorías seguras y mirar con ojos nuevos (…)”. Y prestar atención a los resaltados de esta cita. (Digresión: nunca terminaré de agradecerle a Marcelo lo que fueron sus enseñanzas como profesor de Historia Argentina, que me reformularon la cabeza y la forma de pensar por entero en cuatro meses de cursada, para acentuar en mi expresión militante, esta, que es muy modesta, desde ya).

De aquí que buena parte del tiempo que escribimos lo dedicamos a despedazar lugares comunes expresados a través de las vocerías dominantes del espacio público. Por caso, y en particular, acá hemos machacado mucho con lo que fue el escenario parlamentario adverso a partir de diciembre de 2009. Con la bajada de la resignificación que en esos ámbitos intenta el kirchnerismo a la hora de practicar política y construir poder, enfrentando a las limitantes pseudo institucionalistas y reglamentaristas que se le quieren imponer desde las estructuras de lo establecido.

La expresión táctica, no obstante, debe adaptarse al nuevo escenario, más si lo buscamos. En eso estamos. Desde SL, por caso, vengo insistiendo con la necesidad de que el kirchnerismo asuma por completo y sin dobleces su identidad peronista y pelee la hegemonía del espacio al interior del mismo. Que pelee las estructuras de poder territorial, las de la política dura –o la realpolitik, como se les quiera llamar-, para ponerlas al servicio de un proyecto que trabaje por los humildes de nuestra patria. Faltan cosas, en esa tarea, por aprender, igual. Pero estamos haciendo el intento y convencidos de que vale la pena, que no es poco, joder.

Soy parte de una generación que quiere dejar algo, participar de alguna forma en la política. Asumir que esto es nuestro, que está más cerca de lo que nos quisieron hacer creer durante mucho tiempo que estuvo. Que dejamos huellas al pasar: recuerdo un debate en Artepolítica allá por 2008, en la que alguien (no recuerdo quién y le pediré disculpas por ello) se preguntaba, en tiempos peores, cómo evitaríamos convertirnos en los parias, los mal mirados en el futuro si ese no resultaba ser el que soñábamos, como le ocurre a muchos que pertenecieron –sí que convencidos, cosa no achacable en absoluto- a proyectos fracasados y repudiados socialmente. Creo que la respuesta a eso está en el hecho de escribir. Escribirnos, diría. Explicarnos. Eso nos garantiza algo, que no se bien cómo definirlo, pero que es bueno, sin duda.

Reafirmo mi identidad a cada paso, con un curioso pero reconfortante dejo de satisfacción porque el mismo guarde cierto lugar a la indefinición, porque en la tarea de llenar esos espacios encuentro combustible e incentivo para establecerlo, tecleando y tecleando.

Soy parte de las veinte verdades peronistas. De Memoria, Verdad y Justicia. De la pelea por una comunicación libre y desconcentrada, no hegemónica, porque eso implica, también, la democratización de la política, del Estado y de la gestión del mismo. Siento como propias las consignas de Belgrano, Moreno y Castelli, los revolucionarios de Mayo; de San Martín, un incomparable militante de las causas de los más humildes; de Rosas y su defensa de la soberanía nacional; de los caudillos y su luchas por el federalismo; de Perón y Evita, que recogieron todo lo anterior y lo resignificaron en el lema soberanía política, independencia económica y justicia social; de Néstor que siguió la senda en pos de trabajar por la recuperación de un país devastado y ampliar sus fronteras a la Patria Grande; de Alem e Yrigoyen, también, por qué no asumirlo.

Y de que todas y cada una de esas consignas se expresen y sinteticen, de cara a lo que se viene, en una sola, única e inconmovible: Cristina 2011. Por eso estamos en esto. ¡Salud!

PD referido a la coyuntura: ¡Fuerza, compañero comandante Hugo Chávez! ¡Fuerza que de esta se sale, que va a salir! ¿Será posible, carajo, que siempre los referentes de los espacios nacionales y populares, los que dedican su vida de militancia a construir una Patria para los humildes y los necesitados, son los que tienen destinos trágicos, mientras los oligarcas andan vivitos y coleando? Evita, Che, Fidel, Néstor y ahora el líder bolivariano. Una para el lado de los pobres, pedimos, por favor...

PD por la fecha histórica: el recuerdo de siempre por los 37 años, cumplidos ayer viernes 1º, del paso a la inmortalidad del que fuera uno de los patriotas más grandes de Latinoamérica, y el líder político y obrero más importante de la historia argentina: Juan Domingo Perón. El día que murió Perón, los humildes, los laburantes, los pibes, los buenos en definitiva, lloraron. Y la oligarquía descorchó champagne. Eso sólo pinta a Perón de cuerpo entero. Hoy, Cristina levanta sus banderas.

3 comentarios:

  1. ¡Feliz cumpleblog, Pablo!
    Reafirmo algo que ya repetí varias veces: el tuyo es uno de los mejores blogs y te admiro por intentar siempre pensar y ofrecer tu perspectiva. Además por hacerlo desde una prosa rica, que no es poco.

    Un fuerte abrazo.

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  2. Claudia y Horacio3 de julio de 2011, 11:16

    Pablo felices dos años de tu blog, ojala te vaya todo bien con esta propuesta de opinión,lo mas importante es ser moderado y aceptar las opiniones diversas, eso es lo inteligente, tu mama y tu papa te desean lo mejor del mundo, te queremos mucho... besos!!

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  3. Pablo dice (tengo que ver por qué no me loguea mis propios comments):

    Richard: gracias, che. Me parece que es un poco mucho decir uno de los mejores, igual, jaja... Un abrazo.

    Mamá/Papá: seguro. Acá puede decir cualquiera lo que desee sin ningún tipo de filtros. Eso sí, sin agredir, y por lo otro, lamento, eso sí, informar que la moderación no entra en el menú de opciones. Besos.

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