miércoles, 8 de junio de 2011

Ser o parecer

Yo, lo admito, soy carrasquista (feliz día, Lucas, a propósito). También fana de Yendo a Menos. Leo su post al respecto de la marcha de la CTA anti K de hoy, y me mueve a expresarme en su misma sintonía. A mí, igual, me gusta ser más prolijo en la redacción. Residuos burgueses, qué se le va a hacer.

Las consignas son muy lindas. Las bancamos todos en Facebook y Twitter. Hacerlo es fácil. La cuestión está en entrar a la cancha a disputar los pingos, eso no es pa’ cualquiera, claro está. Cristina lo hace. Moyano, lo mismo. Hebe, Estela, las orga, los pibes.
Mi amigo y ex profesor Marcelo Koenig, líder de la Corriente Peronista Nacional. Todos esos están en la pelea grande de verdad. Yo no, por ejemplo. Yo sólo escribo pavadas para despuntar el vicio. Hay otros blogueros que están, por estos días, también, escribiendo, pero mucho más y mejor que yo. Lucas Carrasco es sólo un ejemplo.

Hoy la CTA ilegal marchó en defensa (o en reclamo) de… no se… algo. Vaya a saber. Cuando Moyano marcha, el pronóstico de Apocalipsis está cantado. Las placas de TN son rojas, o por lo menos amarillas. Eso, claro, quiere decir algo. Nada es simplemente porque sí. ¿Qué tendrán en común todos los ad hominem mentados para ser objeto predilecto de descalificaciones reiteradas de las vocerías establishmenteras, ejemplo de lo cual tenemos por estos días la bajeza con que se está poniendo en tela de juicio a Hebe e invisibilizando a Estela?

El post de Carrasco ofrece algunas respuestas: Binner gobierna según los criterios del socio de Clarín en AEA, la Sociedad Rural Argentina, en el corazón del entramado sojero. Los líderes de CTA son opositores a la fracción de la conducción que metió a la central en la mesa del salario mínimo, vital y móvil y las reuniones de OIT. Viene de lejos. El socialismo de Palacios enfrentaba al peronismo “por fascista”, de resultas de lo cual terminaron engrosando una alianza social que no hizo más que regresar a los trabajadores en muchos de los aspectos en los que habían avanzado, debilitar al Estado de Bienestar que lo había hecho posible y silenciar el chásis cultural que sustentaba todo eso.

Las discusiones capaces de sustentar las mejoras efectivas y concretas que requieren los necesitados y laburantes, y el ataque a los intereses que impiden que eso sea posible, en la historia de este país sólo fueron posibles gracias a Perón, Evita y Néstor Kirchner; y en la actualidad, sólo se conciben en la conducción de Cristina y el soporte militante de las orga, CGT, Madres y Abuelas. El resto, a la derecha: así no sean, esas, sus más íntimas convicciones, como la vida no opera en el vacío, de lo materialmente concreto no pueden escapar.

La centralización de los ataques de las vocerías establishmenteras en las personas de Cristina, Moyano, Hebe, Estela, la juventud, es sólo una forma en enmascarar que de lo que verdaderamente están en contra es de las banderas de la redistribución de todos los valores sociales que levanta el amplio movimiento nacional y popular que conduce la Presidenta. Está todo bien, pero no engañen: no son las formas, es el fondo. En mil formas más, y de mucha peor manera, se cagaron Menem y De La Rúa durante doce años y no se los atacó con la misma virulencia y falta de respeto que sí demuestran para con quienes revistan dentro del kirchnerismo. No vamos a hablar del respeto por las formas de los que les armaron el modelito, Videla, Martínez de Hoz y demás. Por piedad.

Las palabras dicen más, mucho más de lo que las letras de las mismas pretenden en fachada (por eso mismo, justamente, porque hay un sentido que develar subyaciendo tras de ellas, es que la objetividad periodística es mero cuento –a propósito, feliz día a todos, ya que estamos, tarde pero seguro-). CTA marcha de la mano de tipos que nunca hicieron ni intentaron hacer ni acompañar por muchas de las conquistas del kirchnerismo, que, claro, ellos las inventaron primero y las levantan “por convicción y no por conveniencia”.

¿Por el 82% móvil, por el Salario Mínimo, Vital y Móvil? ¿Todo eso del bien tratado por Aapresid, Hermes Binner; del columnista de TN, Pino Solanas y del hombre que mejores paredes tira con Luis Majul, Luis Juez? Todavía recuerdo cuando, en una charla en la Facultad de Derecho sobre el fallo ATE, le pregunté a Horacio Meguira, que vendría a ser algo así como el Recalde de CTA, por qué festejaba un fallo que también celebraban Clarín y La Nación. No me contestó, desviando el tema, por supuesto que a los gritos. La CTA ilegal no conoce de agudizar las contradicciones, va de la mano de aquellos contra quienes debe pugnar por sus proclamas.

No les interesa “el oscuro manejo de los fondos que hace Moyano”: cuando se investiga por lo mismo a Venegas televisan a todo dar su liberación –ridículamente barnizada de 17 de octubre- el problema es que Moyano pleitea salarios, reparto de ganancias, quiere laburantes peleando la institucionalidad de las conquistas. No les interesa “el oscuro manejo de los fondos que hacen las Madres”: les preocupa que Hebe, traspasando los límites de la lucha por los DDHH,
recupere el sentido de lo que buscaban sus hijos con la pelea (cuya instrumentalidad tampoco les preocupa más que para esconder qué defendían ellos, en contraposición con sus –sanguinariamente- “derrotados”). No les preocupa “que Marcela y Felipe ya dijeron que no quieren saber de quién son hijos”: preocupa que quede expuesta la trama de intereses que pueda tirar abajo el ridículo relato de “dos bandos de desquiciados que se enfrentaron en una guerra civil”. No les preocupa nada de la juventud militante ni de las orga salvo que saben que, si se convierten en sustento principal del entramado político de CFK, no hay posibilidades de pactar tregua ninguna.

¿Y encima de todo, esta Cristina, en vez de “administrar”, se quiere meter a discutir la confección de nuevas categorías y esquemas de análisis que hagan de soporte a los avances materiales?

Está bárbaro dar la discusión de la honestidad y las formas. Pero claro que,
bien dice Mariano, resulta, cuanto menos, extraño, que eso lo promuevan quienes poco énfasis ponen en controlar otras fundaciones. Pero si resulta ser que la honestidad se convierte en la excusa para no entrar a ningún debate de las necesarias agudizaciones de las contradicciones sin las cuales no habrá ataques a los “barones del Conurbano”, al “sindicalismo corrupto” ni a los “gobernadores de la ortodoxia pejotista” que puedan pintar de progresista lo que, a poco de rascar, es pura cháchara. He dicho.

2 comentarios:

Piense distinto, con pluralidad y objetivamente, aquí: