sábado, 4 de junio de 2011

El Hijo de Alfonsín-González Fraga

Desaparición del antikirchnerismo furioso y recuperación de los mecanismos de armado territorial como dato clave de construcción política. Esos dos son los elementos preponderantes de cualquier discusión de candidaturas de acá a octubre, a nuestro entender.

La elección de Javier González Fraga como candidato a vicepresidente de la fórmula que encabezará El Hijo de Alfonsín (nótese que no digo “la fórmula de la UCR”, ni tampoco que el candidato a presidente haya elegido a su candidato a vice: me enseñan los teóricos críticos del Derecho que muchas veces no diciendo algunas cosas, se dicen otras) es groseramente tributaria de la antítesis de lo que, para nosotros, son las claves de los armados.

No Verbistky, sino Ignacio Fidanza, de la Política On Line (a ver quién lo puede acusar a ese sitio de oficialista, ahora)
dijo que lo que era rentable en aquél entonces (sumar agua y aceite si fuese necesario porque ante Cristina y Néstor, que rankeaban bajo, era la receta) hoy ya no corre. Salvo, claro, que se crea en los delirios de Grondona-Aguinis y demás “cráneos”, aquello del “Frente Patriótico” para salvar una república que no está en peligro para enfrentar a la armada de la generala nazifascista, con lo que vienen machacando hace rato, con escasa suerte (suponemos que por lo ostensiblemente ridículo y mentiroso de la hipótesis).

Todos y cada uno de los gestos que viene teniendo El Hijo de Alfonsín están basados en entender a la actual como si se tratara del escenario post 2009. En ese entonces, sí era racional atribuirle alto peso a sumas automáticas/mecánicas de votos a “cualquier cosa que se le oponga a los KK”, y construir, entonces, en base a esa premisa.

El Hijo de Alfonsín insiste en despreciar aquello que hizo posible la reconsideración de la UCR como actor importante en el escenario político de nuevo, esto es, el despliegue territorial del partido centenario (intendencias, comités, y demás). Ya con De Narváez, que tiene, en la provincia, gente que quiere llegar a cargos en los espacios más “bajos” (intendencias, concejos deliberantes, legislaturas provinciales, pocos pero tiene, los suficientes como para competirle a radicales, que ya los hay instalados, que Alfonsín los necesita para que le “trabajen” la postulación, y a los que ninguna gracia les hará, creemos, verse corridos dentro de lo que deberían ser sus lugares por… extrapartidarios. ¡Ay! ¿No suena a suma de los pelones? Esto por un lado.

Y por el otro, resulta, por lo menos, risueño, que se pretenda explicar que la candidatura de González Fraga es un gesto a alguien que no sea un grupo mínimo, reducido. No es, por caso, un gesto a la clase media, allí –y juego dinero por esto- el economista debe ostentar un nivel de conocimiento de alrededor de insignificante –por ser suaves-. Es, sí, importante su predicamento a nivel mediático, coincidente con los intereses que ciertas empresas comunicacionales sostienen en el debate político actual, pero eso es, hoy día, un valor menor.

“Después de meses de insistir en una propuesta con perfil claramente progresista, es decir, la fórmula compartida con el gobernador santafesino, Alfonsín se decidió por un candidato a vice con perfil técnico”, dice Clarín. Curioso, el antónimo de progresismo no es conservador, según parece, sino “técnico”. No es menor esta frase en punto a pensar qué se esconde detrás de la opción por JGF, y en el mismo orden de ideas que el final del párrafo anterior. ¿Un anticipo de lo que podría venirse (y de lo que se quiere con) en caso de triunfar la alianza de centroderecha cabezada por el radicalismo?

Vale decir, no se trata de reproches morales/éticos, que acá no caben, a la opción por JGF. Se trata, muy por el contrario, de evaluar una estrategia de armado político.

Las señales del tablero van, en su totalidad, en sentido contrario a la opción tomada por la UCR. Ni siquiera los delfines chubutenses de Das Neves piensan acompañar la aventura a su padrino político a una aventura de neto corte anti con Duhalde y en detrimento de los espacios tradicionales del PJ chubutense, fuertemente condicionados, allí, por la línea del FPV, mayoritaria en la legislatura local y en varias intendencias importantes de la provincia.

Por el lado de los abandonados por el ¿líder? del ex intento de Frente Progresista –PS y en menor medida GEN-, también pinta que optarán por lo que a nivel bajada de línea patronal luce como una estrategia contracultural: generar una opción, ya sea con el lanzamiento de la candidatura del conservador santafesino gobernador de la provincia a presidente, o bien generando una opción de crecimiento local y legislativo de corte progresista no K de anclaje urbano pero con base en el relativamente extendido despliegue territorial del socialismo.

La estrategia catch all, que como bien dijo Mario Wainfeld, días pasados, en P12, es bastante ineludible para todos dadas las peculiaridades del sistema institucional, político y electoral argentino, requiere, sin embargo, de una condición ineludible: liderazgo indiscutible al interior del propio espacio. Y garantías de que la presencia de la conducción sea la base necesaria de sustentación de la amalgama.

Pasa con Cristina en el FPV.

Pasa hasta en alguna medida con Binner en lo que intentarán con Pino, el sindicalista testimonial De Gennaro, Juez y Stolbizer.

¿Pasa con El Hijo de Alfonsín, al que se le han retobado Cobos, Aguad, Gil Lavedra y Sanz, cada uno a su momento, al interior de la mismísima UCR al punto que ni los radicales santafesinos están dispuestos a cumplir la amenaza de romper con el PS a nivel local? Estás haciendo todo mal, nene. Mejor para nosotros. Para todos.

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