sábado, 21 de mayo de 2011

Filmus-Tomada

Existe, en el espacio del kirchnerismo porteño, un desacuerdo conceptual sobre cómo encarar la campaña. Buscar a los desencantados con Macri –por derecha y por gestión- o los desencantados con Pino –por izquierda y por pasión-.

Yo, particularmente, no me enredaría demasiado en una opción excluyente como la que plantea dicha disyuntiva. El kirchnerismo es un movimiento que enamora ideológicamente, pero que, también, se percibe como capaz de garantir gobernabilidad de modo rotundo. Néstor vivió obstinado en sentar jurisprudencia de que desde un espacio nacional y popular, digamos que “de izquierda” aunque no sea lo más exacto a la hora de hablar de un espacio peronista, se podía “gobernar bien”. Y vaya si lo logró. Así que el kirchnerismo sí significa (y siempre ha significado), entre muchas otras cosas, señores, gestión: de la pura y dura. De la fría y cajera, si se quiere. Qué tanto.

Eso se logra a partir de lograr la articulación de una militancia activa que esté involucrada, comprometida en el rumbo de la gestión. Sólo así hay la garantía de que los colectivos interesados en la aceleración de las contradicciones y la profundización del proceso se formen en tomar parte de la responsabilidad de que la cosa se lleve a cabo. La participación es la clave.

El kirchnerismo hace escuela en eso, desde que se plantea como espacio capaz de ser el vehículo político de demandas sociales que lo exceden y anteceden a la vez que les exige compromiso en la elaboración “por lo bajo” de esas batallas en una mezcla que aporta grosor cultural, político, en fin, un mix variopinto, de dialéctica incesante entre sus múltiples variables (desde ya que no exento de varias y a veces muy fuertes contradicciones internas) administrado por una conducción fuerte que aglutina y ordena divergencias al interior del espacio: en este entendimiento, lo más importante era, y se logró, acentuar la incidencia de CFK, que implica intentar la traducción de su alta intención de voto a presidenta en Ciudad en oferta electoral local. ¿Qué tanto, entonces, de cerrarse, ya sea a izquierda o a derecha? Se puede y se debe intentar una oferta y campaña transversal y abarcadora.

La fórmula Filmus-Tomada representa ese un poco de todo. Filmus tiene un discurso del tradicionalismo localista porteño y Tomada es el que está sustentado por el colectivo militante más potente e identificado con la esencia Cristina (era el candidato de la Corriente Nacional Peronista de nacimiento reciente y que conjuga diversos espacios que se reivindican en la única referencia de la conducción de Cristina). Por demás, dos de los mejores ministros que ha tenido la gestión.

No es negocio, para Macri, seguir echándole la culpa de todo a una tipa cuya intención de voto en el territorio no para de subir en razón de considerarse, su gestión, exitosa. Porque entonces busquemos a la que sí sabe cómo hacer las cosas. Ni es negocio, para Pino, identificarse, como lo está haciendo, con el macrismo, cuyo fracaso de gestión se hace cada día más indisimulable.

No hay que dar el debate por la propiedad de los medios de producción, claro, sino por los baches, la basura y el tránsito: pero, ojo, ojito, ojazo, que eso se puede encarar desde diversas perspectivas: la gerencial ha resultado fracasada, no sólo ya desde nuestros esquemas conceptuales: desde allí, un tipo que insulta a los pueblo hermanos de Latinoamérica jamás sería bien considerado, el tema es que no sale bien parado ni observándolo desde la más rancia de las perspectivas derechistas.

Y entonces, no estaría de más subrayar que los que mejor han gestionado son Néstor y CFK y que ya es hora de tipos de ese palo puestos a afrontar la gestión del lugar de quienes más gestión reclaman.

4 comentarios:

  1. Tomada es el tipo que a 3 meses del asesinato de Mariano Ferreyra estaba complotando con Pedraza diciendole "la mejor defensa es un buen ataque" y aconsejandole que haga "cursos de capacitación" a los tercerizados para "lavarles la cabeza". Ese es Tomada. El complice de todo ese esquema de tercerización podrido. Aquí está la escucha judicial que lo prueba:

    http://bit.ly/i0wYo9

    No extraña que vaya con Filmus, el tipo que redactó la Ley Federal de "Educación" menemista, bajo las ordenes del Banco Mundial.

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  2. Muy bueno, Pablo. Coincido.
    Es un buen mix la fórmula.
    Y que el anónimo traiga a colación lo de la ley de educación del menemismo habla de que están con miedito, je.

    Un abrazo.

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  3. No haga caso, Ricardo. Que se pudran en su veneno. De acá en más "Filmus... Tomada... ¡Cristina en La Rosada!". Y a otra cosa, mariposa. Abrazo, papá.

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  4. Jeje, muy buena la nota, pero mejor es el primer comentario... en mi barrio a eso se le dice "calentura" jeje.
    ¡Como saltan los tapones cuando empieza el calor!

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