viernes, 13 de mayo de 2011

Cristina: Es… tratega, Es… tadista, Es… un lujo

No hay que hacer tanta bulla. La política es así, tiene estas cosas. Acá nos han hecho creer que en el resto del mundo la política se procesa tomando el té. No es así. Tiene que existir Víctor Hugo Morales para que nos haga oír en radio las barbaridades que se dicen los líderes de la centroderecha y la ultraderecha española (Rodríguez Zapatero y Rajoy) o los integrantes del parlamento de la Unión Europea.

Urge utilizar el método Wainfeld que destacaron hace poco en La Barbarie. Diseccionar bien la cosa para no caer en generalizaciones/sobresimplificaciones/absolutizaciones erróneas.

Cristina lanzó una señal al interior del peronismo. Necesita disciplina. Rosqueo, sí, pero ordenado, y siempre teniendo presente que la última palabra es y tiene que ser ella.

Escriba dice, en Artepolítica, que “algo tiene que hacer la Presidenta con el 80% de imagen negativa de Moyano”. Depende, para mí. Sí, si Moyano pretende extenderse por fuera de lo estrictamente gremial. Va de suyo que sí, quiere. Es absolutamente válido, legítimo y hasta –para mi forma de ver- saludable que el Movimiento Obrero Organizado desee y puje por “lugares en las listas”, cargos y demás. De hecho, Facundo Moyano, Omar Plaini, Héctor Recalde, Juan Carlos Schmid, Julio Piumato, tienen, todos ellos, mucha mayor densidad política, argumentativa, formativa, que el 95% de los integrantes del Grupo A (por no decir el 100%, derecho, viejo). Dicho de otro modo, si Macri es jefe de Gobierno, Michetti aspira a serlo, y Patricia Bullrich, Morán, los agrodiputados, Pinedo, la hija de Rucci, Amadeo, Giudice y/o Fernando Iglesias son diputados, cualquiera de los mencionados cegetistas también pueden. Pero, detalle, eso sólo lo lograrán colgados de Cristina, y no porque se hagan más o menos paros, con los cuales, por otro lado, Cristina dijo, ayer, no sólo que poco se ayuda cuando los encabezan quienes manifiestamente más se han beneficiado con el modelo (cuyo aporte será redefinir los métodos cuando se pueda perjudicar al Gobierno justamente ahora que no hay el enemigo en la Rosada), sino que justamente operan en contra de las intenciones que tienen: no solamente porque ponen de culo a la gente que detesta los paros (excepto los del "campo", claro), sino porque debilitan su identificación con CFK, la clave de sus éxitos.

Pero, también, es necesario que sea Cristina la que tenga la última palabra. Porque es la taquillera, su imagen la portadora del éxito que se augura en octubre: así, en Capital se ha optado por darle el mayor volumen posible a su ingerencia en la decisión del candidato. Pero también la que conoce el cómo, el manual para hacerlo.

Yo relativizaría, relativamente, salvo en casos específicos, el aspecto clasemediero, digamos, del hecho. Esto de que “Cristina necesita el voto de la clase media, por eso le pega a Moyano”. Es cierto que sobran espacios a diestra y siniestra, que hay que captarlos y sin despreciar nada porque todo suma. Pero hay también ciertos resabios de visiones atadas a lo porteñista que amplifica el microclima de la Ciudad como si se tratara del país todo.

El “Universo K” es heterogéneo, y está bien que así sea. Le otorga volumen, diversidad, riqueza. En ese esquema, Cristina surge como elemento insustituible de la administración de las tensiones, lógicas, que se generan en un espacio como este. Por otro lado, los cuatro años que se vienen requerirán de mucha frialdad para encauzar una gestión que se propone profundizar (más) el rumbo actual, que genera casi a diario tensiones mayúsculas (no hay forma de que no lo haga, perdería su esencia), teniendo en cuenta el dato de que, al mismo tiempo, habrá que planear la sucesión (en la que la CGT querrá tener parte, insisto, con todo derecho).

En este último sentido, Cristina da en la tecla: nada debería poner más nerviosa a la conducción del Movimiento Obrero que el hecho de que Cristina pudiera llegar a declinar su candidatura. Puede que de Cristina vayan a recibir poco: de los demás, recibirán nada. Y, del mismo modo, nadie, dentro del kirchnerismo, garantiza la victoria ni la continuidad como ella. A tenerlo en cuenta.

Es un esquemita muy simple a tener en cuenta, para cualquier discusión, de acá en adelante: TODOS, INCLUSO el compañero Hugo Moyano y la CGT, son IMPORTANTES para el proyecto. Pero NADIE, EXCEPTO ella, la compañera presidenta CFK, es IMPRESCINDIBLE. Cristina conduce. Cristina decide. Y nada se hace sino a partir de ella, y en torno a ella. Y a la continuidad y profundización del modelo. Que a estas alturas, vienen siendo, más o menos, la misma cosa.

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