miércoles, 11 de mayo de 2011

Ciudad de Bs. As.: especificidades y proyecciones

Si Macri se bajó es porque sabe que no tiene ni mínimas chances de ganarle a CFK. No se puede hacer un análisis sin partir de esa base. Pino Solanas, ídem.

No podemos más que repetirnos:

1) Asistimos al final de la política jugada con lo mediático como dato clave de construcción de candidaturas. La catarata de "bajados" no tenían, en sus haberes, cuando se lanzaron, más que la espuma de los medios de Capital promocionando tipos que, apenas se cruza la General Paz, con suerte si se les conoce el rostro. Macri y Pino se han formado, crecido y sostenido en base a esa lógica de armado. Para Capital, les ha alcanzado. Una presidencial es otra cosa. Ahí talla el que cuenta, en todas y cada una de las veintitrés provincias del territorio, siquiera un club de barrio que en sus puertas tengan un cartelito de chapa bancando la candidatura del sujeto. Hoy, eso, solamente Cristina y alguito de Alfonsín (volveré sobre el radicalismo y sus dificultades de armado más adelante).

2) En 2009 podía aceptarse que se perfilaba un escenario similar al de Menem 2003: el kirchnerismo ganando claramente la primera vuelta, pero yendo, irremediablemente, al balotaje, y ahí se le iba a hacer, ineluctablemente, muy cuesta arriba. Eso desincentivaba la unión de la oposición, porque era seductor aspirar a un segundo puesto por el que había que hacer muy poco y que garantizaba una segunda vuelta en la que una avalancha podía optar por el voto anti K. Ya en 2010 eso murió: el día anterior a la muerte de Kirchner, él o CFK se perfilaban para ganar, en todas las encuestas, las presidenciales en primera vuelta, en la variante 40 + 10. De la muerte de Néstor en adelante, hasta hay osados que pronostican arriba de 50% para la Presidenta. Moraleja: en Argentina existe, todavía, sí, antikirchnerismo, pero ya no alcanza ni siquiera para forzar un balotaje. Y no alcanza, entonces, para que cualquier trasnochado sueñe con candidatearse sólo en base a los aportes de los punteros mediáticos de TN.

Asistimos, también, y por suerte, a la recuperación de los espacios tradicionales, hasta hace poco denostados, como dato clave de la construcción, el despliegue territorial. Hay, cómo no, vestigios del sentido de la anterior ley de radiodifusión, que no era ley. El microclima capitalino dominante como supuesto reflejo exacto del todo nacional: ¿habrá habido algarabía en Tierra del Fuego cuando Sanz lanzó su candidatura? ¿Se sabía en Corrientes que Das Neves se soñaba en la Rosada? ¿Cuántas unidades básicas del PJ en Jujuy estaban dispuestas a salir a bancar la candidatura de Macri? Porque, vale el aviso, se necesita, para ser presidente, y aunque a Pino le moleste, de los votos de todos esos lugares también. Además, seguir a ciegas los consejos de Durán Barba. Y... Gracias a eso, ahora Majul, después de pasarse meses intentando presentarlo como la mejor opción posible, ahora lo llama político del montón. Esa coherencia de sostener las cosas que se dicen, siempre, presente como nunca.

Véase, si no, lo que ocurre con el armado alfonsinista. Ya lo habíamos dicho acá, ¿a cuento de qué los intendentes radicales del interior de la provincia de Buenos Aires aceptarían ceder espacios en sus concejos deliberantes a "referentes" del "denarvaísmo"? No sólo se trata, la negativa de Binner a acordar con De Narváez, de una cuestión ideológica, que también, pero, fundamentalmente, tiene qué ver con privilegiar a los propios en los espacios y lugares que le son propios. Y Macri necesitaba, también, de otros para tener llegada nacional y por ende aspirar en serio a la grande. Y le pasó lo mismo. La incapacidad para leer ese dato permite que un tipo como Pepe Eliaschev diga pavadas tales como que si Macri buscara abrirle al peronismo elegiría, como candidato a vice, a... Diego Santilli. ¿Realmente se creen esas cosas, lo de la pata peronista? A ver, ¿cuántos legisladores formoseños son santillistas? ¿Cuántos sindicatos lo bancan? ¿Y a Conte Grand, la "pata peronista" de Carrió? No existe eso, no hay chances de pelear peronismo por fuera de las estructuras formales del partido. Alfonsín incurre en un error en creer que DN le podría aportar algo de eso, por fuera de lo que mediáticamente significa su figura, en lugares acotados por demás. Y por añadidura, le genera problemas con los propios en "lo bajo", que son mucho más potentes de lo que es él "arriba".

La clave para el kirchnerismo, que está en condiciones inmejorables de hacerse de la Ciudad de Buenos Aires, estaría en hacer quedar a Macri y a Pino como similares, para capitalizar en su favor el descontento para con el jefe de gobierno actual, que no es terminal, pero sí importante, y va en ascenso. Bastante está haciendo, por eso, Pino mismo, cuando descalifica "la calidad de voto de las provincias más pobres", en una parábola que se parece en todo a las descalificaciones que Macri hizo de bolivianos, peruanos y paraguayos.

Ambos, Macri y Solanas, están hechos a la medida del distrito al que irán ahora a competir como premio consuelo (otra cosa en la que les convendría machacar a Filmus/Boudou/Tomada -¿Qué festejaban, a propósito, los "bajados"? ¿El arrugue?-). Buena parte del electorado porteño desprecia los métodos de despliegue territorial. Macri y Pino se parecen cada vez más. Esto es muy difícil de disimular cuando son, ambos, tan bien tratados por Grondona y Magnetto. Pero no por eso en sí, sino por lo que hay detrás del hecho: el desdén por las formas tradicionales de construcción política. Como allí la potencialidad de la amplificación mediática pesa de verdad, pues no es mala idea brindarse por entero a las pantallas oligopólicas. De ahí a que eso mismo sirva para apuntar a gobernar el país todo, son veinte pesos aparte.

La forma en que llevaron adelante la "interna" los tres precandidatos del FPV, por otro lado, fue digamos que a la medida de la necesidad del espacio. Sin exabruptos entre ellos en un distrito que repugna de ese tipo de gestos; y sumando todo lo posible en términos de ensanchar la base en torno del que sea que termine eligiendo Cristina.

El hecho de ubicar a Cristina como decisora última no es antojadizo ni para “asesinar la democracia interna” en el FPV. Es otra cosa, más sencilla: Cristina tiene, en la Capital, mejor imagen e intención de voto que Macri. No obstante eso, el traslado al candidato que elija, va de suyo, no será mecánico, pero no está de más que se le asigne, a la conductora del espacio, y cuya identificación con el espacio significa dotar al mismo de todo cristinismo que parece ser lo más atractivo que tiene a mano hoy día.

Por ahora, nada más. Pero estamos a la espera de novedades.

2 comentarios:

  1. Lo que mencionás en el punto 2 es fundamental.
    Apostaron todo a la destitución primero y al antikirchnerismo como continuación del antimenemismo luego.
    Bastante pobre para sostener aspiraciones nacionales. Además, rrretontos, ya contaban con la experiencia de la Alianza, que empezó a quebrarse primero entre los partidos mayoritarios (UCR y Frepaso) y finalmente hacia el interior del radicalismo mismo, cuando Alfonsín empezó a retacearle apoyo al Chupete.

    Qué lindo sería una mínima diferencia en primera vuelta que abriera aún más la posibilidad en el ballotage en la CABA.

    Abrazo.

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  2. El odio solamente es capaz de construir gigantes con pies de barro. El radicalismo va a salir de todo esto, si no se despiertan, peor de lo que quedaron a la salida de De La Rúa. Tristísimo, para ellos.

    Abrazo, Richard.

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