domingo, 17 de abril de 2011

Trascendencia K, volumen VII. Ríndete y tendrás un juicio justo

Durante la entrevista que le concedió a Daniel Filmus para la serie de reportajes que el senador realizó a varios presidentes de Latinoamérica, Rafael Correa, presidente de Ecuador (y mi favorito de la nueva camada de mandatarios en la región), habló de la destrucción de la cohesión social como una de las mayores fuentes de ingobernabilidad.




Siempre pensé, partiendo del histórico rechazo de la mayor parte del establishment argentino al peronismo, que alguna vez habría que ponerse a pensar si acaso buena parte de los sectores del capital no son en verdad, por angurrientos, unos idiotas.




Digo, si hay algo que no le conviene, pero de verdad, a lo que, simplificando, claro, llamaremos derecha, es otro 19/20 de diciembre de 2001 que se llevó a De La Rúa y desbancó al neoliberalismo del poder en Argentina; o las sucesivas revueltas que, en el corto lapso de diez años, acabaron, en Ecuador, con tres gobiernos democráticos: el del demente Abdalá Bucaram, el del dolarizador Jamil Mahuad y el del militar Lucio Gutiérrez; o el "caracazo" que dio inicio, en Venezuela, al fin de la “perfecta” democracia liberal pactada del llamado Punto Fijo; o la catarata de protestas de los movimientos indígenas que, en Bolivia, hicieron caer, en 2005, el proyecto de país de las minoritarias elites autonomistas del país que históricamente habían gobernado de espaldas a las mayorías de los pueblos originarios.




En definitiva, lo que hay es una disyuntiva: o se acepta la democratización de todos los valores que atraviesan a una sociedad por la vía pacífica del procesamiento institucional de las demandas que por naturaleza son contradictorias; o tiene lugar la interpelación de todo aquello que los sectores de la reacción siempre defendieron pero la vía de la acción directa, y con eso la posibilidad de la que la subversión de los esquemas de dominación social sea mucho más lesiva (en densidad y duración) para los intereses de las derechas económicas.




Digo, para evaluar, a través de este esquema, humildito, la intención del kirchnerismo de hacer valer sus derechos políticos en los directorios de las empresas sobre las cuales heredó derechos económicos en virtud de la estatización del sistema previsional.

3 comentarios:

  1. Hola Pablo
    Qué dolor les provoca la mera presencia del Estado (ni hablemos de control). Pero, claro, al momento de aceptar la plata tenían menos remilgos...
    Cambiando de tema: triste papel el del sábado, merecimos perder.

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  2. ¡Pero talcualmente, Pablo!
    Vengo diciendo lo mismo desde hace mucho a mis amigos "anti": ¿no ven que este gobierno, aparte de asegurarles buen pasar, les asegura la paz social?
    Que va'cer: hay gente que la pasa tan bien que no tendría problemas en pasarla un poco peor si eso significara que no los van a desafiar desde el Estado.

    Un abrazo.

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  3. Sujeto: es el triste dolor, del das kapital, de ya no ser, de ya no vivir por fuera de la impunidad. Sobre el sábado, no fue triste solamente: además, vergonzoso. Abrazo, amigo.

    Ricardo: se llama angurria. No más que una, sóla, simple y sencilla palabra lo define. Abrazo para vos también.

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