miércoles, 27 de abril de 2011

Los pueblos tristes no vencen

Arturo Jauretche dijo alguna vez que nada grande puede hacerse con tristeza. Néstor Kirchner, como buen discípulo de Don Arturo que era –bueno, no sé si discípulo, busco otra palabra pero no me sale-, solía pedir que el nuestro fuese un espacio de alegría.

Por eso, hoy que se cumplen seis meses de la todavía inverosímil partida hacia la inmortalidad de Néstor Kirchner, lejos de evocar, aunque persiste en gran medida, la tristeza, sino con la mirada puesta en el futuro. Un futuro que se nos viene y que estamos dispuestos a encarar e interpelar con todo el entusiasmo.

Y porque se afrontan con alegría las cosas es que salen bien, como vienen saliendo, y devuelven un resultado que justifica seguir con la carita contenta. Y vuelta a empezar.

Porque todos los números nos dicen que Cristina gana en octubre que viene. Porque, además, parece que ganamos en Capital, Urribarri en Entre Ríos, Chivo Rossi está cerca en Santa Fe. Porque la militancia crece todos los días en todos los ámbitos y copa todos los espacios. Porque se acelera la profundización de las contradicciones y la interpelación a los poderes fácticos.

Porque, en definitiva, se están, por fin, consolidando las líneas básicas del modelo con el que arrancó Néstor hace ocho años (cuyo primer capítulo también estamos recordando hoy). Y, más importante, se está consolidando la construcción del sentido que garantice su permanencia en el tiempo, la sustitución de los esquemas de construcción de la realidad.

Pero que lo cuente mejor Cristina, que para homenajearlo dio, como siempre, el ejemplo:

“Demostramos eso, que, creo, es lo más importante. Que se podía tener ideas, no dejarlas en la puerta de la Casa de Gobierno, como decía él, y llevarlas a la práctica en un programa de gobierno visible, ejecutable, viable y con resultados verificables al cabo de ocho años. No estamos hablando de cosas q nos parece que se pueden hacer, estamos hablando de las cosas que hemos hecho y que parecían increíbles en estos ocho años (…) Por eso, es mucho lo que el país ha avanzado. Pero a mí me desvela otra cuestión: a mí me desvela que este inmenso esfuerzo colectivo y también inmenso esfuerzo personal, y hasta familiar les diría, no caiga en saco roto –esto de que somos todo uno, agrego yo- (…) Por eso, hace ocho años empezaba un sueño. Y hoy ya no es un sueño, es una realidad que tenemos que fortalecer, que tenemos que profundizar y que tenemos que ampliar, tiene que ser más amplio el universo de todos aquellos que compartan este modelo, porque no es un modelo que tenga marca o registro partidario: creo que le hemos dado un registro y una marca argentina. La A de Argentina, como decía ayer"

Sencillamente impecable. Qué costumbre, compañera, de dejarlo a uno sin nada para agregar. Construir chasis político en base a una gestión superadora e inclusiva, ¿es que se puede pedir más?

Y siempre para adelante. Néstor vive en los pibes que están cobrando la asignación, hermosa canción. Y me voy a poner un poco autorreferencial: también vive en los pibes que a esta hora hacen un blog. O como bien dice la canción, nunca menos.

1 comentario:

  1. La escuchaba y en un momento hasta me asusté. Pensé que cuando dijo: "a mí me desvela que este inmenso esfuerzo colectivo y también inmenso esfuerzo personal, y hasta familiar les diría, no caiga en saco roto", estaba por anunciar su candidatura, je.

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