viernes, 22 de abril de 2011

El Frente Progresista en la provincia de Buenos Aires

A ver, hay una gran diferencia entre que el FPV le permita a Sabbatella colgarse de CFK, y que la UCR le quiera sumar a la candidatura presidencial de Alfonsín a… ¡De Narváez! Riesgo para su propia base, digo. Por fuera de eso, la maniobra es irreprochable desde todo punto de vista.

Entre Cristina y Sabbatella hay acuerdos conceptuales básicos (ampliación de las capacidades estatales, ponele) y desacuerdos tácticos mínimos (el EDE rechaza las construcciones políticas preponderantes sobre las que se asienta el sustento político de la gestión de CFK). Detalle superable, mejor dicho, superado, como se observa.

Entre Alfonsín y De Narváez, en cambio, no existe ninguna coincidencia “programática” (como gustan de llamarle, los integrantes del Grupo A, a la ideología).

El intento de la UCR de confluir con Colo en provincia de Buenos Aires insiste en cabalgar sobre un dato electoral que, acá hemos dicho ya hasta el hartazgo, está extinto: el antikirchnerismo, que supone que cualquier votante de Alfonsín aceptará de buena gana a DN y viceversa. Por otro lado, desestima el impacto (negativo) que aún tiene sobre el imaginario popular la nefasta experiencia de la Alianza, construcción que, como haría esta, se hizo sobre la base de conjugar agua y aceite: Alfonsín pronosticaba, en la campaña de 2009, que “Kirchner, el PJ y De Narváez, después de esta elección, van a terminar todos unidos”. Se nota, los que caminaron juntitos y de la mano, durante todo 2010, en el Grupo A, fueron los referentes de las dos expresiones mayoritarias que enfrentaron la candidatura del FPV en 2009.

Además, el liderazgo de Alfonsín, al interior de la UCR –el despliegue territorial del partido a lo largo y a lo ancho de la patria y no los dirigentes que aparecen en los estudios de TV porteños-, está más que muy lejos de ser hegemónico: en Neuquén y Río Negro, por decir algo, las expresiones locales del radicalismo privilegian concertar con el oficialismo nacional dejando a la conducción nacional en posición de tener que dar explicaciones a, y ser chuzeados por… Carrió, que, con suerte, mide 4% nacional. Así las cosas, Alfonsín llegará a octubre –si llega, creemos que lo hará- contando, en su favor, adhesiones de gobernadores por un total de… cero.

¿Cómo, más que por un mandato impuesto con fórceps desde la conducción nacional que tendrá nulo correlato en las conducciones provinciales, impondrá, el alfonsinismo, a las expresiones de la UCR más convenencieras –las que no ven para nada con malos ojos un bis de Cristina-; y a las más “ideologizadas” –el gorilaje antiperonista que aún queda en el partido de Yrigoyen (aunque de Yrigoyen conserva muy poco)- el acompañamiento de la candidatura a gobernador de de un tipo cuyo máximo hito político es haber capitalizado el difunto clima de antikirchnerismo vía exprimir su único capital político al máximo –su despliegue mediático/marketinero porteñista, que la mayoría de las expresiones de la UCR deploran- y que está aún más lejos que Cristina de todo lo que el radicalismo digamos verdadero históricamente pregonó?

Que tenga cuidado, Alfonsinito: los que en 2007 promovieron sustentar la candidatura ¡presidencial! del pe-ro-nis-ta Roberto Lavagna, lo hicieron al sólo efecto de renovar su propios kioscos legislativos/comisionales: no creo que ese sea un negocio que a él le convenga mucho. Alfonsín será diputado hasta 2013. La tiene difícil, pues ya desde La Nación, el otro día, Morales Solá le advirtió que machacar sobre el “progresismo” (aunque lo haga junto al conservador Binner, el confesor de dictadores Bergoglio y el ultraderechista Vargas Llosa) es explorar un terreno en el cual CFK es imbatible. Además, nene, no vas a tener apoyo mediático (vital para todos, salvo para el FPV) si seguís jodiendo con lo del frente “progre”. Está ensanguchado, el Hijo De.

Para mí, no va a funcionar. Pero, adelante: tampoco es mi intención andar avivando giles.

4 comentarios:

  1. ¿Colombi no dijo que iba a apoyar la candidatura de Alfonsín?

    Coincido, como siempre, con vos, Pablo. De Narváez sólo se subiría a la candidatura de Alfonsín si el mandato corporativo no le dejara otra posibilidad. Su sueño es Macri.

    Me pasa que pienso que cualquier cosa que digamos de la oposición nos puede hacer quedar en offside. Pasa que pueden salir con cualquier cosa o con nada porque tienen un candombe a contramano en el mate.

    Un abrazo.

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  2. Acordate de Colombi cuando se vean los análisis de corte de boleta en Corrientes, Richard. Pero te lo aseguro, ¿eh?

    Lo lindo que va a darse esta vez, y sigo con los pronósticos, es que cuando termine la elección no van a tener para decir ni siquiera que si iban todos juntos ganaban, ni legitimidad segmentada, ni que somos primera minoría. Esta vez, sí, de una buena vez por todas, se van a quedar sin qué decir.

    Abrazo.

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  3. ¿Notaron que cada día que pasa Magnetto está más parecido al Dr. Víctor Frankenstein ? El problema es que ni así puede terminar de armar su criatura.
    Abrazo

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  4. en todo el interior la ucr local es mucho mas fuerte que a nivel prov y nac, imagino que ni locos resignarian lugares en los concejos, que pasaria si se pierde en los niveles mas alto? seria un suicidio del radicalismo, que de ultima su fortaleza hoy por hoy esta ahi en los concejos locales de casi toda la provincia

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