miércoles, 13 de abril de 2011

Adiós, amor

Es difícil asumir que todo esto ya no nos pertenece. Y me permito –un irrespetuoso, yo- parafrasear a Marcelo Bielsa –dueño de la frase- para describir lo que siento ahora que Independiente ha quedado eliminado de la Copa Libertadores: esa que fue, es y será el nuestro máximo amor, y a la que se regresaba después de siete años, con todos los merecimientos y para tomarse revancha de la injusta eliminación de 2004 (insólitamente, en aquella oportunidad no se clasificaban directamente a segunda fase todos los segundos de grupo).


Por una cosa o por otra, no pude, como anhelaba, meter un post por partido de copa en el blog. Gajes del hobbie. Uno tiene, también, vida y obligaciones. En definitiva, la copa me pasó por delante de las narices, y siento, ahora que se termina, que algo me falta. Un vacío, una sensación difícil de explicar.


Algo parecido a lo que deben sentir jugadores y cuerpo técnico. El fútbol alberga tres resultados. Lo que pasó, pasó, y los merecimientos se van al tacho. Pero, así y todo, ¿cómo evitar mirar la tabla y sentir que hay que morderse los labios para no llorar cuando se ve que Liga se clasificó con 10, nosotros quedamos afuera con 8, y a ese mismo Liga se lo tuvo en jaque, acá, hace apenas una semana?


Grandes momentos en Quito, en la ida contra Liga. El enorme debut ante Peñarol. Ese partido fatal en el Libertadores contra Godoy Cruz, en el que nos hicieron tres goles en dos llegadas, pero en el que también, como en Mendoza cuando nos empatan un partido ganable, como en casi toda –por no decir toda, derecho viejo- la Copa, cometimos errores que no pueden cometerse en este tipo de competición.


En resumidas cuentas, es razonablemente lógica, en el balance global, la eliminación de Independiente en el contexto de un grupo tremendamente parejo como lo fue este. Pero da bronca que se podía, se pudo, hubo chances, y se dejaron pasar. Hubo, cómo no, mala suerte, también, sí. Pero a eso, como a las palabras, y a estas sobre todo, se los lleva el viento. Lo concreto es que estamos afuera.


Si se le ganaba a Liga de Quito la semana pasada, algo que, vale la pena repetirlo, estuvo al alcance de la punta de los dedos, se ganaba, también, el grupo. No pasó, y a llorar a la Iglesia o a cantarle a Gardel.


Tercamente optimista como soy, miraré siempre la mitad llena del vaso: a pesar de la eliminación, en los últimos partidos el juego colectivo mejoró notablemente, ídem la mayoría de las individualidades, vienen muchos nuevos desafíos, quién dice que no haya copa otra vez en 2012.


Prematuro y no tanto, que todo esto sirva, porque material hay, pero nunca como en esta edición ’11 de la Libertadores que se nos acaba de escurrir como agua entre los dedos, tenemos que haber aprendido de la importancia de un colectivo bien laburado, para no tener sorpresas. Bye.

4 comentarios:

  1. Esta si es una copa de verdad, por eso volvieron a la realidad :)

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  2. Tranqui, Pablo, los de proyecto sur están peor que vos en este momento...

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