martes, 1 de marzo de 2011

¿Última? apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la presidenta CFK

Cristina no deja de sorprenderme por su capacidad, única en el arco dirigencial actual, de comprender qué es el país y cómo se le debe hacer frente. Aquellos que dicen que el kirchnerismo vive de clichés, se las verán en figurillas para calificar de ese modo al discurso de CFK de hoy ante la Asamblea Legislativa.

Esbozó, Cristina, en forma, a mi entender, un tano más desordenada a la que nos tiene acostumbrado, unas cuantas pistas de lo que Néstor solía definir como ‘sintonía fina del modelo’. En ese entendimiento ubico los anuncios que hizo, por ejemplo, en materia financiera, que, además, permiten esbozar una oferta de continuidad bastante interesante ‘hacia arriba’, hacia los que ‘cortan el bacalao’, algo no menor para un gobierno que suele apelar a discutir poder con los que intentan poner al Estado al servicio de sus intereses de clase.

Como nunca, los números de gestión, excelentes, con los que suele engalanar la compañera Presidenta sus discursos, fueron, esta vez, ‘bajados’, articulados en una explicación conceptual del proyecto ya de manera más completa y global. Importante: al que se quiere seducir hay que hablarle en un lenguaje que pueda comprender.

También me parecieron sabrosos detalles como los de poner en duda la moralidad del ‘campo’ por su escaso aporte al PBI y sus faltas a las leyes laborales, poner en claro los números respecto de la ‘vetocracia’, las ingeniosas y elegantes llamadas de atención: a Scioli, sobre ‘el tema de la inseguridad’; a Cobos, para que calle a los irrespetuosos que insultaban; y a Clarín, para desmentir los supuestos intentos de promover una reforma de la CN, para saltar, de allí, inteligentemente, a estirar la incertidumbre respecto de su candidatura, la ‘maquina de impedir’ y el dato de ser la primer presidenta que, desde el recupero democrático, tendrá que gobernar con presupuesto reconducido. Cantar retruco cuando pretenden ponerte en jaque puede ayudar a salir de las encerronas como siempre es mejor hacer: por arriba. El poder, dijo Cristina, es nuestro, por ende también lo serán las decisiones.

Las batallas encaradas a doble faz: material y cultural. Eso es, por ejemplo, el anuncio sobre que la policía abandonará tareas administrativas para ir a la calle o el pedido a los sindicatos de ser más inteligentes a la hora de protestar ahora que tienen un gobierno amigo. Un populismo discursivo al estilo Laclau impecablemente llevado adelante.

Y luego, sí, lo de siempre: apelaciones a la emotividad, que nunca viene mal (el recuerdo a Néstor); el repaso de los logros, como manda la CN; las cosas que vienen: extensión de la AUH (¡qué golazo, nena!), ley de tierras, ley de adopción, política de seguridad, en fin, más de lo que nos gusta de todo esto: la bicicleta, que solamente anda si va para adelante. Fue vibrante el llamado a los políticos a independizarse de las corporaciones, recordando que ella (y él) lo han hecho desde el 25 de mayo de 2003. Y mal, parece, no les ha ido.

En resumidas cuentas, en las presidenciales se juega mucho de lo que dijo, al finalizar la jornada, Aníbal: quién cuida los garbanzos. Ya alguna vez había leído yo que si los ofendosos, esos que viven puteando al Estado que, gracias a este Gobierno, al que también viven puteando, les subsidia hasta los pedos aún si no lo necesitan, veían que los opositores no le ofrecían mayor seguridad de gestión (gobernabilidad, que le dicen), terminarán, quizás, sopesando que con estos montoneros tan mal no les ha ido.

Quién sabe, tal vez. Después de todo, si el año pasado anunció, desde la oposición, que: se agotaban las reservas, y no ocurrió; que se caía el PBI, y, por el contrario, subió a rabiar; que el Congreso no funcionaría por culpa de CFK, y resultó que, finalmente, fue el Grupo A que nunca pudo procurarse quórum. Entonces, por ejemplo, la inflación, que obviamente existe, ¿será lo que dice ‘la’ oposición que es? ¿Qué sabe Sanz de seguridad cómo para decir que “no es con un ministerio que se arregla el tema? ¿Se entiende el punto? Por eso estuvo bien Cristina en machacar con las catástrofes no acaecidas, las operetas, mentiras y demás. No sólo para dejar en claro quiénes mienten, sino para establecer que los otros no tienen ni idea de qué se trata todo esto.

PD: ¡Como miente Clarín! Estoy viendo Telenoche (soy masoquista, ¿y qué?), están Alfano y Bonelli (¡alta dupla! Parecen Bonilla-Luiz Alberto, los centrales que tuvo Boca hace poco). Un informe dice que la JP (que no dedicó canciones a nadie, sino solo de aliento a CFK, al revés que los cobistas, que se la pasaron bardeando a la Presidenta –y cantando “Cobos Presidente”, pobres, ¿sabrán ya que ni la interna van a ganar?; a propósito: ¿por qué Cobos decidía quién sí y quién no entraba? Muy democrático, ¿eh?- cantó contra los periodistas: “¡Periodistas, periodistas! ¡No se lo decimos más! ¡Si la tocan a Cristina! ¡Que kilombo se va a armar!! Mentira: la canción no dice “¡Periodistas, periodistas!”, sino “¡Che, gorilas! ¡Che, gorilas!”. Vaya acto fallido, ¿no?

1 comentario:

  1. A veces parece redundante comentar lo brillante que es la Presi.

    Ahora, apeló a que los legisladores opositores dejen de tener miedo. Ya hizo ese pedido antes. Varias veces. Y los muchachos se siguen haciendo la pis en la cama. No quieren crecer. ¿Será un síndrome Peter Pan?

    En fin, brillante Cristina. Es un lujo formar parte de este tiempo.

    Abrazo, Pablo.

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