martes, 15 de marzo de 2011

Malas segundas lecturas

No hay caso. Miren que ahora hay un inmenso exceso de oferta en materia de análisis político de excelencia (no como este, claro, que peca de excesiva precariedad). Ya no tienen la excusa de que solamente hay para leer las imbecilidades que escriben ignorantes como Van Der Kooy, Majul o Nelson Castro. Y no, no aprenden más.

Leemos en diarios, blogs, folletos y pasquines, desde que la noche del domingo último nos trajo la noticia del triunfo en Catamarca, que "ahora la oposición piensa en armar una coalición más amplia". Una que vaya desde Macri a Pino, pasando por Sanz y Stolbizer, Pinedo y Roy Cortina, Olmedo y Luis Juez. Lo impedirán, desde luego, los vedettismos, porque ya todos sabemos que acá no interesan, en el Grupo A, ni Los Programas de Gobierno, ni La Recuperación del Respeto a la Ley y la División de Poderes, ni Las Instituciones, ni La República.

Chamuyo puro que quedó probado durante todo 2010 en el Congreso, papelón de Resto del Congreso mediante, y a cuya metáfora perfecta asistimos en Catamarca, donde todos, absolutamente todos -excepto los que se la veían venir negra, cosa que, por ser por eso, no les agrega méritos-, Medios, empresarios y peones políticos en busca de cartel, esperaban festejar, colgados de la papada de Brizuela Del Moral, el triunfo re reeleccionista del actual mandatario al que ahora, miserablemente, "descubren" corrupto, totalitario, clientelista, abandonándolo en la mala, tal como hacen las ratas.

No nos importan a nosotros, desde acá, por supuesto, que todo pueda "terminar como la Alianza", porque acaben juntando agua con aceite. Podríamos, más acorde con el espíritu que guía la intentona que pretenden encarar, equipar esta idea con la que unió a todo el antiperonismo en 1955 y durante dieciocho años. Pequeño detalle: no hay, ahora, armas, como sí las había entonces para imponer lo que impusieron.

Por más que, como hicieron en el Congreso durante 2010, se junten, en una misma alternativa electoral, todos los que dieron vida al Grupo A, no será ese un dato decisivo para abonar a una derrota de CFK en octubre. Porque para que ello ocurriera, falta, hoy, un dato que tal vez sí existió en 2009: relevancia electoral del antikirchnerismo, que permitiría que el votante de cualquiera de las opciones opositoras apueste, en 2011, por cualquiera que termine resultando el candidato opositor al kirchnerismo, suponiendo que terminara, finalmente, habiendo uno sólo.

Ese fenómeno, junto a la "sensación de fin de época" y de "necesidad imperiosa de un cambio", sucumbió justamente a partir del exacto instante posterior a la derrota del kirchnerismo en 2009, producto del golpe cuasi mortal que asestó el kirchnerismo a la credibilidad del conglomerado de medios opositores conductores de la alianza social opositora que lo derrotó en 2009, por un lado -más, esto, para los benditos sectores medios-; y de la reconfiguración de los dispositivos de armado territorial del peronismo (sí que con hegemonía, al interior, del FPV, que se fortalece con la unidad, pero también es determinante de ella, en un ida y vuelta interesante: el FPV impulsa, porque le conviene, unidad, pero los que acpetan, lo hacen porque también ellos ganan apareciendo con CFK) y la decisión de las distintas organizaciones sociales afines de aunarse en una herramienta de construcción orgánica única, por el otro -acá ya más para el voto histórico del peronismo, hacia las afueras de la General Paz-.

Cristina se recuperó producto de la gestión pura y dura (por ejemplo, gestión de la crisis internacional, vía los REPRO), profundización de batallas culturales en tono de épica (Ley de Medios, matrimonio igualitario) y otras que tienen elementos de ambas (y aquí, por excelencia, Asignación Universal por Hijo). Moraleja: no queda lugar para posturas que vengan a por la revisión de lo actuado por el kirchnerismo, sino a por su continuidad y/o profundización. Propositivismo, si se permite el uso de este término.

Así que, humilde consejo (en voz baja, tampoco es cuestión de andar avivando giles): júntense, si quieren, todos los que están diciendo que quieren juntarse. De poco les valdrá. Y el que avisa...

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