domingo, 6 de febrero de 2011

Veremos, veremos...

Reutemann se fue, a fines del año pasado, del “Peronismo” Federal. Dijo, dicen, que, en estas circunstancias, no se podía contra CFK. Y menos yéndole, o queriéndole ir, con todo, como muchos pretenden hacer dentro del “Peronismo” Federal (tampoco lo entendió Carrió, parece, que descendió a niveles récord burlándose del inmenso dolor popular que rodeó a la muerte de Néstor).

Pero, aparte de eso, este tonto arriesga otra hipótesis. Reutemann, se vio este último sábado, tiene estructura en la que reposar. Romero, por citar alguno de renombre dentro del “P”F, no tiene nada: tres candidatos irán, en Salta, con Cristina: Urtubey, Wayar (estos dos ex delfines suyos) y Túpac Puggioni. Por eso, Romero debe apelar a esa bestia peluda que es Alfredo Olmedo, el cavernario homofóbico que, justamente por eso, tiene impacto en mediático.

Y como Romero, todos: dentro del “Peronismo” Federal, el más poderoso tiene armado en provincias insignificantes (Das Neves y Saá). El resto, los reportajes que puedan obtener en TN, y gracias.

Lole comprendió que sólo se puede hacer política a través y a partir de los “aparatos” (y en buena hora que así sea: no acá, en el mundo). En ese entendimiento, romper con Cristina, que no es mayoritaria sino hegemónica al interior del peronismo a nivel nacional, sería una locura. Pero, está claro que entre el reutemannismo y el kirchnerismo no hay amor.

La mayoría que tiene en el congreso del justicialismo santafesino, otorga a Lole tiempo para ver qué cosa pasa, siendo que para las presidenciales falta, en tiempos políticos argentinos, una era geológica. Entonces, mantiene vivas todas las líneas.

Puede que siga el liderazgo cómo de Cristina en las encuestas, y entonces será cuestión de, en unos meses, reforzar el apoyo que, más tibiamente, se otorgó al gobierno nacional el pasado sábado. Para esto, a Cristina le basta con mantener el estupendo nivel con que gestiona hace más de tres años.

Puede (más difícil, esto), que suba irrefrenablemente Macri, y entonces se soluciona lo que, al día de hoy, es híper mega archi difícil: que las vedettes del “P”F (que no están en el peronismo, pero no dejan de ser peronistas), acepten bajar la cabeza para hacer de mano de obra de un líder de partido vecinal con pésima gestión y absoluto ignorante de la política: o sea, Macri, por si no había quedado claro.

Pero, todo puede pasar. Rossi debe esperar, porque a la estrategia nacional no le conviene resignar ni uno sólo de los votos peronistas, y nunca las cosas son como uno quisiera, porque la única verdad, sabemos, es la realidad, esa que indica, así nosotros (que lo queremos mucho a Chivo) lo lamentemos, Reutemann es el que más condiciones puede poner en la interna del justicialismo santafesino.

Nada, sin embargo, está terminado: lo acaecido nos da la razón de lo que venimos diciendo en los últimos posts, los denominados Trascendencia K: todo pasa por forzar las condiciones a partir del laburo de estructuras orgánicas. Rossi ya logró un reconocimiento, sí que livianito, para el kirchnerismo, impensado a principios de 2010. Hasta tiempo de homenajear a Néstor hubo. Y la verdad es que, por ahora, lleva las de perder, pero no está todo dicho.

Odio terminar diciendo esto, pero esta vez no queda otra: hay que ver qué pasará.

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