martes, 22 de febrero de 2011

Trascendecia K, volumen V: un poquito de resumen

Finalmente, Cristina parece estar por salirse con la suya. Parecería ser que el peronismo bonaerense, finalmente, aceptará, claro que de mala gana (aunque eso poco importa), la estrategia de las colectoras, a la cual desde aquí hemos criticado y sobre lo que no variaremos, aunque ni por asomo ello implicará (una cosa, compañeros, es la táctica, y otra, muy distinta, la estrategia) abandonar el apoyo a la candidatura de CFK.

Ya sobradamente hemos explicado los motivos por los cuales nos oponemos a tal maniobra: no lo consideramos justo. Sabbatella, que en 2009 enfrentó a Néstor y apoya -según él mismo dice- "lo bueno" del kirchnerismo sin aportar mucho más que eso al sustento de gobernabilidad del kirchnerismo, ahora que Cristina arrasa en las encuestas busca engancharse de esta situación a partir del llamado "efecto confusión", suponiendo que muchos verán sólo el nombre grande de Cristina en la boleta y pueden agarrar tanto una que lleve a Scioli como gobernador como una que postule a Sabbatella, habrá que verlo a eso. Para Segundas Lecturas, para proceder como se desprende de su relato que lo hace, Sabbatella puede permanecer con la táctica que viene desplegando en el Congreso (incluso podría aspirar a la banca de Senador por la minoría de las tres que pone en juego la provincia en 2011).

Cristina es la única garantía de la continuidad de este proyecto en octubre. Pero ya no podrá serlo en 2015. A modo de posicionarse en esa discusión -la de la sucesión- y de atenuar lo que podrían ser varias traiciones al apoyo a una persona que no tiene vida más allá del próximo turno presidencial, lógico es que quiera sacar provecho del apoyo que quiere otorgar Sabbatella, pues su liderazgo se vería reforzado, según esta lectura, si la Presidenta gana con mayor margen que el Gobernador y los intendentes.

El que firma no cree, primero, que el modo de limitar a los posibles abandónicos sea a través de postular a Sabbatella y otros, sino fortaleciendo las estructuras militantes más comprometidas con el proyecto que encabeza CFK; y, segundo, que sean necesarias otras postulaciones para engrosar el caudal de votos que amenaza tener Cristina de cara a octubre: la poco oficialista consultora Aresco, de Julio Aurelio, le proyecta arriba del cincuenta por ciento, nada menos, con el segundo a más de treinta puntos de distancias (Macri, según sus números, pero con Alfonsín -H- pisándole los talones al intendente de Venecia). Por otro lado, pegado o no a la boleta de la dama, lo más probable es que el votante de EDE opte por la compañera Presidenta para el ejecutivo nacional.

Pero, donde manda capitán no manda marinero. Parece ser una maniobra, aparte de perfectamente válida (legalmente hablando), bien hecha: claro, ¿a partir de qué los intendentes del conurbano o Scioli mismo van a discutirle algo a la Presidenta? Con Cristina aceptando a Sabbatella, pierden votos; ahora, sin ella, directamente sería una locura, una utopía. La única construcción política fuerte de veras en la actualidad en Argentina es la que tiene detrás Cristina, el resto son meros flashes mediáticos y buenas voluntades. Por otro lado, ¿cómo harían los intendentes para romper con una persona cuya candidatura presidencial proclaman a escasos seis meses de la interna? Está claro que la política burguesa argentina sabe de volteretas, pero eso ya sería mucho.

Cristina, a pesar de lo que se instaló intentar a partir de la muerte de Néstor, es la jefa única, contundente y excluyente del peronismo. Y, además, decisora táctica máxima del armado para las elecciones. Ha logrado unir al peronismo en Santa Fé, disciplinando, imagen e intención de voto impresionantes mediante, a quienes querían romper e ir por el kirchnerismo puro con aquellos que hasta hace tres años se llenaban la boca de puteadas contra el Gobierno cuando el conflicto con la Junta de Comandantes de las patronales agrofinancieras esclavistas y ahora le ofrendaron su homenaje durante el último congreso partidario. Por el mismo camino irá Córdoba, en Venecia la competencia se desarrolla casi deportivamente. Hasta ha ganado la interna del Movimiento Popular Neuquino el candidato que mejor se lleva con el oficialismo. (Disgresión: raro que, a la hora de pegar, a los partidarios neuquinos de Sapag se los tilde de oficialistas conversos, pero no se atribuya, ahora, su triunfo a la Presidenta, porque parece ser que el objetivo es sacarle el mayor jugo posible a las derrotas provinciales que pueda sufrir el FPV de acá a octubre, a modo de esmerilar la candidatura que lleva la pole).

Al establishment se le acaban los recursos: promueven la división interna del espacio oficialista, y nada. Incitan a Scioli y los intendentes a romper, otra vez nada. Su amado Lole no para de darles vuelta la cara. No hay, en definitiva, hoy por hoy, quien pueda plantearle una discusión de ningún tipo a la Presidenta, como lo revela la vergonzosa actitud que ha tenido toda la oposición frente al episodio de las valijas yanquis: de Kirschbaum a Pino Solanas, de Eliaschev a Sanz, pasando por Leuco, Stolbizer, Ricardo Roa, De Narváez, Castro y Macri, excepto una mínima tibieza de Ricardo Alfonsín.

Se quebró (o, al menos, se pegó un sacudón bastante duro) el frente empresario con la renuncia de Méndez a la presidencia de UIA: no tiene ya más consenso pegarle a un gobierno que les hace ganar dinero, y mucho, solamente porque al que más larga la tiene (o, al menos, parecía tenerla: Clarín) le molesta que el ejecutivo, por las motivaciones que sean, esté impulsando que la dueña devuelva los pibes que robó o la papelera que le hizo robar al Estado bobo, que, gracias a eso, todavía le subsidia la materia prima de su actividad, a partir de lo cual comenzó su despegue como emporio empresarial.

Ahora andan denostando a los sectores internos juveniles: saben, no son tontos, que la mejor forma de sostener la escencia del kirchnerismo, que es como una bicicleta que sólo anda si va para adelante, es a partir de la institucionalización de las nuevas construcciones políticas concretas que han protagonizado dichos sectores, los más comprometidos con el Gobierno, la garantía de que el avance sea lo que caracteriza al proyecto, por la impronta propia que siempre tienen este tipo de formaciones.

Bien pensado ya no sólo por lo que será la elección de octubre, sino, también, la posibilidad de ser la conductora del primer proyecto nacional y popular que dura más de diez años en el poder institucional. Todo, claro, puede cambiar. Pero es mucho más de lo que el más optimista de los militantes podría haber imaginado el día que abandonó este mundo Néstor Kirchner. No es poco.

3 comentarios:

  1. Muy bueno, Pablo.

    El escenario se presenta con bastante más optimismo que el 29/06/2009. ¿Quién lo hubiera imaginado, eh?
    Y sí, le disparan a las organizaciones juveniles porque para ellos es como abrir el placard y ver al cuco.
    Beatriz Sarlo también lo advirtió: entre los intelectuales de "primera plana" están divididos los apoyos al kirchnerismo, pero en las "segundas líneas" son todos choripaneros.

    Abrazo.

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  2. No hay anclaje para hacer antikirchnerismo, Ricardo, porque no se ocuparon de constuir el reemplazo ocupados en dar reportajes. Nadie se va a embanderar en una propuesta "anti". "Vendeme una ilusión, no me sigas contando lo que hace mal el otro". Eso sirve, a lo mucho, para destruir, pero no para construir nada. Y entonces, el kirchnerismo, que sí se ocupó de generar sustento de base, gana: antes con lo justo, y luego de muerto Néstor ensanchó los márgenes habida cuenta de la definitiva ruptura del cerco mediático que dio por finalizado el relato del "fascismo gobernante".

    Abrazos.

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