miércoles, 16 de febrero de 2011

Cipayismo 2011: incredible

Ya es como mucho todo. Demasiado. Me están dejando mudo, sin respuestas.

Resulta que EEUU viene acá a querer hacer la suya, a querer imponer sus lógicas; el Gobierno no lo deja hacer lo que se les antoja, sino que impone el deber de respetar la legislación, criterios de soberanía y políticas propias, y esto parece estar mal.

Se están superando a sí mismos.

“Se podría haber hecho de otra forma”, balbucea De Narváez. “Un día están bien con ellos y al otro mal”, aporta (¿?) Stolbizer. “Buscan confrontar”, cierra Ernesto “Che Guevara” Sanz. Clarín y LN hacen de voceros de Washington (hacen de, no; corrección: son). O sea, todo el Grupo A (porque los mencionados dirigentes y diarios, recordemos, son un mismo todo).

Chamuyo, puro chamuyo. Sáquele y coloque Clarín, y obtendrá declaraciones casi calcadas a las que se les oyeron durante el debate por la Ley de Medios (o con la Iglesia durante el debate por el matrimonio igualitario; o con las AFJP cuando el debate por la estatización jubilatoria).

No hay cómo oponerse al proceder del Gobierno en este tema (tampoco lo había en aquellos). Por eso apelan a tales paparruchadas, consignas huecas, vacías. Etiquetas, apenas.

Huya despavorido cuando alguien le diga que esta de acuerdo con tal cosa que se está haciendo, pero que se podría hacer de otra forma. Le está vendiendo pescado podrido. Eso son: las formas, el cambio de postura, la confrontación.

O el famoso consenso, ese al que sólo el kirchnerismo parece querer hacer honor, porque resulta que el Gobierno está procediendo en el marco de las leyes de Defensa y Seguridad Interior, sancionadas, ambas, con el concurso -¡consenso!- de todos los partidos políticos; es de las pocas políticas de Estado que, hasta el día de hoy, perduran en el país: pero parece ser que los que mas dicen alabar la táctica consensualista ahora reniegan de ella.

Claro, cuando fueron sancionadas esas leyes, habitaban los partidos políticos algunos tipos bastante más piolas que los que hay hoy: uno que, cinco minutos después de opinar de esto, se sienta a negociar un contrato con Mirtha Legrand; otro que se cree Batman porque le pasaba escondida a un antiguo jefe una Coca Cola.

Con poco, con casi nada, Ricardo Alfonsín los dejó pintados a todos (algo debe haber aprendido el hijo de oírlo al padre, que dijo una buena cantidad de cosas interesante hasta que se dejó ganar por el afán único de ganarle como sea a Menem, lo que lo llevó a cometer una torpeza tras otra los últimos años de su carrera, perdió el olfato).

No era, tampoco, tan difícil, esto no admite grises: o se está con Argentina, o no se lo está. Soberanía o cipayismo. Y punto. No se trata de retórica, de mística, ni de infantilismo. No me van a correr por ahí esta vez: es cumplir la ley, ni más ni menos que eso. ¡Miren cuan republicano me he puesto!

Me parece razonable (diría La Popys, la de El Chavo) que critiquen al Gobierno de CFK. Me encanta que le den sin asco todos los días, me divierte. Hasta comprendo, aunque no comparto, que quieran tener otro tipo de vínculo con EEUU, menos autónomo del que tenemos ahora.

Pero esto, no: la defensa de la soberanía no debe, no debería, discutirse. Digo yo, creo.

“El tema del avión gringo saca a la luz la mentalidad de colonizados de muchos. Somos un país soberano, le pese a los q añoran el pasado”, dijo @rialjorge. Y, quizás, lo más triste del caso sea que el conductor de Intrusos y GH (igual, ojo, yo veo Big Brother, y no me avergüenzo de ello), autodenominado mercenario y amarillista, la tiene más clara que cualquiera de los dirigentes opositores.

3 comentarios:

  1. Hola Pablo
    Dan vergüenza ajena.
    Rápidamente, otros cipayismos vienen a mi memoria.
    El máximo, para mi gusto: las cartas de Carrió a las embajadas (privilegiadamente a "la" embajada).
    Acto supremo del cipayismo, poco menos que pedía la "intervención democratizante" a esta dictadura kirchnerista.
    Un Abrazo

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  2. Me hace ruido coincidir en esta con Rial pero me la banco, je. Aunque en realidad no importa quién coincida con quién, siempre que se entienda lo que decís en el post: ¿cuando se trata de EE.UU. está mal cumplir con nuestro reglamento? ¿Cuando se trata de la primera potencia militar hay que hacer la vista gorda para agradar al Amo?

    Para sumarme a Sujeto, recuerdo también el cipayismo de los que defendían y defienden todavía el sistema de las AFJPs, para que estas coloquen la "plata de los jubilados", por las que se rasgan las vestiduras, en el exterior.

    Abrazo.

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  3. El sentir profundamente patriótico del proyecto nacional y popular se ha dejado ver con el paso de los años a través de las acciones de cada uno de los que lo encarnaron. Y el de aquellos que sólo vivieron para operar en favor de los proyectos extranjerizantes, ídem. En ese sentido, el gobierno de Cristina se inscribe como continuador de la línea comenzada por San Martín, Moreno, Castelli, Guemes y Belgrano, en la etapa independentista; Rosas en la de la organización nacional; Yrigoyen y Perón durante la modernización institucional, económica, política y social de la república. He dicho, carajo.

    Abrazos.

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