miércoles, 9 de febrero de 2011

Casaca número 9 para Cristina Fernández de Kirchner

Ocurren, finalmente, disputas al interior del espacio oficialista, que es amplio, trasciende al pejotismo, condición no suficiente, sí que necesaria para sustentar las posibilidades electorales de cara a las presidenciales de octubre. Y parece ser cierto, finalmente, que el kirchnerismo más se complica sólo, cuando está en situaciones de comodidad.

Lo que pretende Sabbatella, a mi modesto entender, no es justo. Trasladado, en un ejemplo muy burdo y chato, al fútbol, sería tanto como pretender anotar un equipo con diez jugadores, dejando libre el casillero de, digamos, el número 9 (el viejo, querido y nunca bien ponderado 'centroforwar', el 'nueve de área', el goleador, que vendría a ser, en este caso, Cristina), pero pretendiendo que le computen a su equipo los goles que convierte, pongamos, Palermo o Santiago Silva (Cristina). Y entonces, los compañeros de equipo del 9 -la 9, mejor dicho-, rezongan. Y con razón: ellos son los que corren, se tiran al piso, se raspan las rodillas por Palermo. El equipo de Sabbatella viene a ser un equipo de Cappa: paladar negro y cero de pragmatismo, aunque eso implique ir de cabeza a la derrota. El equipo de Cristina, por su parte, combina, en dosis casi similares, bielsismo (porque sale a ganar en cualquier cancha, sea cual sea el rival -iniciativa política-) y bianchismo (laburo de hormiga, flexibilidad en la medida de lo necesario). A la hora de ir a los programas futbolísticos, tipo Estudio Fútbol o 90 minutos -el de Fox-, destrozan al equipo de Cristina, pero elogian su capacidad goleadora. Alguien le ofrece a Sabbatella una transferencia, que vaya al equipo de Cristina a aportarle el brillo que él sí tiene: pero, claro, eso implica el riesgo de ir a pelear el puesto a un equipo que está armado y consolidado. No acepta. La respuesta de los compañeros de Cristina es que, entonces, no pretenda capitalizar para su equipo los goles que ella hace, porque ella convierte, en buena medida, gracias al esfuerzo que ellos hacen.

Las intenciones de Sabbatella son funcionales a una lectura que hace poco ofreció Perro Verbitsky en P12: que Cristina gane con mayor margen que Scioli, porque ello ayudaría a que ella pese más que nadie a la hora de determinar los movimientos sucesorios para 2015. Artemio López dice, para mi forma de ver, con razón, que eso es poner el carro delante de los caballos: un tema que puede (y yo diría, debe) discutirse más adelante. Lo contrario implicaría poner en riesgo una elección, que si bien al día de hoy no parecería que vaya a presentar mayores problemas, está, todavía, bastante lejos en el tiempo. Y la victoria, que, repito, por estas horas luce imposible de ser discutida, puede ser puesta en riesgo como se siga erosionando la base principal de sustentación, electoral y de todo tipo, que tiene el oficialismo: el PJ.

Nosotros agregamos: aparte de faltar muchísimo para siquiera empezar a preocuparse por la sucesión, el dato de que CFK gane por más que Scioli (cosa que tampoco parece en riesgo, vaya o no Sabbatella enganchado de ella) en 2011, poco significará en 2015 (significará poco hasta en 2013, a la hora de armar para las legislativas de ese año): CFK sacó, en 2007, 46%, dos menos que Scioli, más eso no le impidió ser la decisora del espacio en 2009, y no se lo impidió ni siquiera aún cuando su ponderación pública era muy inferior a la de Scioli.

A mérito de lo expuesto, insistimos en lo que venimos machacando, sí que hasta el hartazgo, hace un buen tiempo: las condiciones de un proceso histórico no las ponen ni las personas consideradas en forma aislada, ni los resultados que estas obtengan; pasa, la cosa, por otro lado: fortalecer, intensificar, engrosar los espacios de construcción política militante con chances de ofrecer capacidades de sostenimiento electoral y de gobernabilidad. En ese entendimiento, la estrategia de Sabbatella, aparte de poco justo, es equivocado si es que pretende tener ingerencia en la discusión de los tiempos que vienen luego de 2011 (recordemos, además, que la izquierda orgánica del kirchnerismo, la Corriente Nacional de la Militancia, hoy por hoy está con Scioli, que se ha acercado a ellos, siguiendo la estrategia correcta: meter los pies adentro y pujar desde allí), pero que no existirán si primero no se garantiza el triunfo del único indispensable e insustituible jugador del equipo: Cristina.

3 comentarios:

  1. Me parece muy acertada la comparacion futbolistica.
    Eso si: no me termina de quedar clara la cuestion "colectora". Si Cristina la autoriza Sabatella imprime la Nacional en su misma boleta y si no tienen que llevar tijera los que quieran votar a CFK y Sabbatella?

    Un abrazo.

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  2. Hola Pablo
    Vos tenés una visión mucho más fina que la que yo pudiera aportar sobre el tema, y francamente estaba dejando de escribir sobre esta cuestión que si bien eclosionó desde hace unos días, tiene su buen tiempo siendo manijeada por Artemio López, que desde la época en que amaba a Pino Solanas, descalificaba a Sabbatella.
    Yo tengo algunas cosas, muy puntuales, para decir.
    La primera de ellas, y seguramente por culpa de MS, el "abroquelamiento" que se está produciendo alrededor de la figura de Scioli por parte de muy buena parte de la gente peronista; gente que lo putea con bastante asiduidad.
    El argumento de que MS pueda joder la elección del gobernador, me parece risible: el votante de MS vota a Cristina, pero no al goberna. Con quien sí Scioli comparte perfil de votante es con el colorado de Casa Tía; curiosamente, toda la artillería va contra MS, y nada para el colorado, los panradicales, el macrismo. Entonces, que el elefante deje de temblar por la hormiga. ¿ O se trata de otra cosa?. En este punto: ambos debieran de hacer su campaña, en lo relativo al otro, basándose más en lo positivo que puedan exhibir, y la agresividad volcarla fuera del espacio kirchnerista. Pero ambos (no es solamente MS el equivocado).
    Todavía no sabemos, y Néstor K se murió sin tener la respuesta, acerca de quién le ataba las manos al gobernador. ¿Será Sabbatella ? ¿Será su visión de las cosas ? A pesar de su "fidelidad" (a la que vuelta a vuelta hubo que darle un roscazo, como vice de NK y hace poco)hablás de Scioli como alguien que hace lo correcto peleándola "desde adentro". Y yo creo que Scioli camina por la banda de Moebius en cuanto a su concepción absolutamente conservadora. estará quizá muy adentro del PJ, pero Moebius en relación al kirchnerismo.
    Para no hacerlo tan largo, voy terminando. Para mí es más que claro que CFK no sólo ve con buenos ojos la postulación de MS, sino que la estimula. Cuando decías que no importa tanto que ella tenga muchos más votos que DS, porque con 2 puntos menos fue electora, omitís que Néstor Kirchner estaba vivo, conducía el partido, y estaba planificada la persistencia en el tiempo por la alternancia entre ambos. Todo eso ha cambiado, y creo que ella tiene sus razones válidas.
    Bueno, opiniones sobre esto que nos concierne.
    Te mando un Abrazo

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  3. Ricardo: sería la primer opción, se imprimen boletas conjuntas de CFK Presidenta - MS Gobernador. Y sino, sí, tijera.

    Sujeto: el problema que se le puede plantear a Scioli pasa por el Conurbano, la confusión que pueden generar dos boletas con el nombre de CFK: la mordida que eso le pueda significar a Scioli. Poco, pero suficiente para joder lo que él considera son sus necesidades.

    El hecho de que no vayan, todavía, dardos para contra los partidos opositores, responde al hecho de no encaramar a nadie que pueda hacerse de todo el voto útil antikirchnerista (como ocurrió con De Narváez en 2009). Por lo demás, coincido en que, al margen de lo que se resuelva respecto del tema colectoras en particular, hay que bajar los descíbeles.

    Yo creo que Scioli, lo que hace, lo hace por conveniencia propia. Y entonces, está en el kirchnerismo porque, a pesar de ser partidario, única y exclusivamente, de su partido, no es, como los demás (Grupo A), un idiota que bebe la vulgata republicana chamuyera: sabe que no se gobierna con el manual de la democracia que se escribe en la sección de editoriales de LN, sino que se lo hace con todo el entramado (mejor, peor; organizado o no) que armó Néstor (y con el kilombo que eso generó, también). Habla en TN o la mesa de Mirtha lo que ellos le quieren oír, pero despues se sube a las testimoniales sin problemas. Entonces digo, y retomando lo de bajar la espuma: basta de hacerles perfiles a Scioli o MS. Busquemos estructuras y armado, fortalezcamos eso, y luego lo demás, creeme, importará poco y nada.

    Es cierto que hoy no está Néstor para conducir, pero ella no es menos, y aún la muerte de Néstor la ha fortalecido desde el aspecto del vínculo con la militancia, lo cual refuerza su papel de decisora, por eso sacar dos puntos más o menos, ahora, me parece que no importa, sino machacar en lo que dije arriba.

    Ojo: aún si Néstor no moría, este año la candidata iba a ser ella. Y en todo caso, él volvía en '15.

    Abrazos.

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