miércoles, 9 de febrero de 2011

Armando el Barça de celeste y blanco

Batista tiene conciencia del problema (sí, problema) que significa contar con el mejor jugador del mundo, en el contexto de años de horadación del sentido colectivo, de proyecto: un no-equipo.

Lograr que Messi funcione como en Barcelona no es tarea fácil: Pekerman, Basile, Maradona; para todos ha representado un problema, más que un goce, para sus respectivos planteamientos tácticos y estratégicos.

A partir de eso, Batista parte de una premisa, a mi juicio, correcta: hay que intentar de copiar lo más posible el modelo Barcelona, que es allí donde Messi ha tocado su techo máximo. Bien que no es cuestión de soplar y hacer botellas. En ese entendimiento, la exclusión de Tevez es perfecta: quedó claro durante el mundial, que no se complementan en lo más mínimo; Batista optó por Lío; Apache, según entiende el DT, no aporta nada al juego del diez, ergo, arafue.

Messi de ‘9’, como en el blaugrana, me gusta. Ahí, cerca del área, es donde más y mejor lastima. Cerca del gol y de la asistencia, como en el gol de Di María. No obstante ello, a sus costados, o al menos uno de ellos, debería haber un punta de raza, tipo Villa (¿una nueva chance para Saviola no?), ahora que no está Higuaín (es Lavezzi o Di María para el rol de Pedro, el otro está vacante).

Pero, faltan cosas. Por empezar, laterales que pasen mucho más, sin pelota sobre todo, y que resuelvan rápido: Zanetti (a más de ser una vergüenza -el fútbol argentino, no él- que su permanencia de más de quince años en el seleccionado se asienta, exclusivamente, en lo incapaz que ha sido el fútbol argentino de generar siquiera un solo y mísero lateral que lo pueda reemplazar al menos dignamente) no llena ese formulario. Y, lamentablemente, el debut de Rojo no fue del todo auspicioso (de todas formas debe tener otras pruebas). El Barça apoya mucho de su juego en la descarga y oxigenación que pueden aportar, y de hecho aportan, Dani Alves y el que ocupe el otro lateral (Maxwell o Abidal).

Sobra, por otra parte, un ‘5’. Barcelona utiliza dos, y no tres como viene probando Batista, mediocentros: Busquets y Xavi, Iniesta es otra cosa: un volante más versátil, capaz de hacer la transición entre líneas con su gambeta. Cambiasso está, hoy, un pelito nomás, pero abajo al fin, de Banega, quien, además, posee mayor movilidad para el juego de pase y nuevo y rápido demarque y rotación que requiere un mediocampo como el que quiere construir Batista.

Hay cosas interesantes, como la paciencia que demuestran ir ganando todos para el toque y toque, que, a veces, se vuelve, para el gusto nuestro, insistente y repetitivo. Falta pimienta. Bueno, igual, por ahora, va bien, tampoco íbamos a pedir tanto de entrada.

1 comentario:

  1. Yo tengo algo personal contra Batista y, lamentablemente, ahora también contra Cambiasso y Zanetti. Ninguno de los dos está en nivel superlativo, la edad no los acompaña (al Pupi dejó de acompañarlo hace mucho) y, no jodamos más, Zanetti no es lateral.

    El principal déficit de la Selección -Sudáfrica lo demostró- está en la defensa primero y en el mediocampo después: centrales pesados y lentos. Laterales que son centrales y no saben marcar ni subir como un lateral. Y un mediocampo sin ideas ni capacidad de enhebrar juego.

    Un abrazo.

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