lunes, 24 de enero de 2011

Regla de tres simple... (cada día más simple)

El establishment se expresa a cada paso. Inventaron, en diciembre, que el país era un caos, sobre la base de: un par de hectáreas olvidadas en el olvidado sur porteño tomadas por personas necesitadas llevadas allí por las promesas del iletrado Intendente de la Capital; y menos del uno por ciento, en el total del país, de los cajeros y estaciones de servicio desabastecidas y de barrios sin luz.

Luego, promocionaron, casi en cadena nacional, el lanzamiento presidencial del ex senador Duhalde, el que huyó siete meses antes de lo que correspondía de su interinato presidencial por haber ordenado asesinar personas, hombre de los empresarios si los hay, y que viene sincerando discurso derechoso a rabiar. Esto fue muy ridículo: ¿en qué cabeza cabe promocionar tanto el lanzamiento de un tipo que no tiene más del 4% de los votos en ninguna encuesta?

Más tarde, metieron la cuña en la interna radical, para joder al hijo de la democracia (no sea cosa que salga medio rebelde, como el padre), y ante la caída en desgracia del timorato vicepresidente antirrepublicano, con el lanzamiento del hombre de los empresarios en el radicalismo, Ernesto Sanz (¿Quién? Un senador mendocino por la UCR, ex jefe del bloque y del partido de Yrigoyen), otro, como Duhalde, con pinta de estadista (si por estadista tomamos la definición que Nelson Castro quiere transmitir, o sea, una equivocada). Y esto fue más ridículo que lo anterior: suponer que podrían vender que puede gobernar el país un tipo que fue incapaz, a lo largo de 2010, de hacerle ganar, al Grupo A, una sola votación en el Senado, aún teniendo, como tuvo, mayoría, y aún promoviendo, como promovió la UCR, el reparto ilegal e inconstitucional de comisiones parlamentarias, aparte de incontables violaciones a todas las leyes, reglamentos parlamentarios y a la propia Constitución Nacional durante doce meses, con el apoyo de la opinión mediática y de los constitucionalistas berretas a sueldo de las corporaciones (Sabsay, Ventura –suponiendo que sea abogado, no se le nota, y bastante mal se habla de él, por cierto, en Figueroa Alcorta-, Loñ, ejemplos).

Desde este humilde y rentado espacio (desde el cual se alienta la división de los argentinos y el espanto a las inversiones y los mercados), venimos, hace tiempo, sosteniendo que, hay, sí, más peronistas que aquellos que militan en el PJ oficial, que comanda Cristina. Pero, también, que resulta imposible hacer peronismo por fuera de lo que es esa estructura. Bien, es en base a ese dato que deben analizarse las posibilidades de que CFK sea, o no, finalmente, candidata del sello en 2011. De allí que se insista con la duda respecto de la candidatura de la compañera Presidenta, una duda que no existe, porque todo mundo ya tiene claro que encabeza y encabezará ella.

El despliegue del kirchnerismo como línea interna del PJ es amplio y furioso, tanto que, ante esto, que torna ilusorio que alguien le dispute a la Presidenta la hegemonía en el partido, algunos han tenido que armar una cosa rara que ha dado en llamarse PJ Federal, con sede, ya no el histórico edificio de Matheu 130, sino en la redacción de la calle Piedras, y bajo el comando de Héctor Magnetto (Duhalde ejerce de segundo al mando –al mando de Magnetto-).

Se trata de uno más de los tantos intentos que ha hecho el establishment por encontrar un portavoz y ejecutor del programa de gobierno que auspicia el retorno de la derecha, graciosa, y mentirosamente, llamada nueva derecha )en realidad está más rancia que nunca).

Les falló. Deberían haberse dado cuenta de lo ridículo de suponer que cualquiera puede acaparar voto peronista sólo porque se hace del concurso de algún muñeco que se dice devoto del General. Lo hizo Carrió en 2007, cuando decía que buscaba el voto del "autentico pueblo peronista", a partir de la incorporación de… ¡Gerardo Conte Grand! (¿Quién?, dirían en el programa de Juan Pablo Varsky). Un minuto de silencio para Carrió celebrando (en un restaurant, obvio) un aniversario del primer triunfo de Perón en febrero de 2007. Bueno, volvamos.

Desesperados, ante la esterilidad de todas sus acciones, se han jugado, ahora, en enero, demasiado rápido, y mal, el supuesto ancho de espadas: un nuevo lock out patronal de la Junta de Comandantes de las patronales agrofinancieros (a ver si la cortamos con decir “paro del campo”; paro, muchachos, hacen los trabajadores, no los patrones). No fue, al final, tan “paro”, porque siguieron, en su enorme mayoría, vendiendo como si nada, lo cual da cuenta de la nula representatividad de la Junta de Comandantes sojeros (aparte de lo que mostró Página sobre los que roban del Estado -ellos, los que más chupan, en esta sociedad, de la teta del Estado, tienen subsidiados hasta los pedos los sinvergüenzas-, en varios lados del mostrador).

Claro: es poco atractivo ir a cocinarse debajo de los más de cuarenta grados de sensación térmica ruteros sólo para levantar algunos millones más de los muchos que ya levantan en pala mecánica. El fracaso, aparte de simbolizar que han perdido la ascendencia social que otrora tuvieron, y que los convirtió en actor articulador fundamental de las coaliciones de derecha que triunfaron en ’09, conecta con algo de lo que ya hemos hablado en Segundas Lecturas: el fin de la antipolítica.

La Junta de Comandantes sojeros exige, vaya uno a saber con qué derecho, que el Gobierno deje de intervenir en la configuración de la política de comercialización sectorial: cual si fueran ellos, y no el representante del pueblo (o sea, Cristina), los que tienen la potestad de diagramar tales cuestiones. Eso, y no otra cosa, se buscó con este último lock out. Digamos: ¿quién se creen que son para decir como deben ser los mecanismos de comercialización y demás ítems de la política agroalimentaria, por caso determinar que debe resignarse soberanía nacional en ese aspecto?

Los productores han visto cada vez más satisfechas sus exigencias a partir de la creación del Ministerio de Agricultura, lo cual implicó que la solución de las cuestiones vino gracias a la politización de la problemática. Y este reclamo, hay que repetirlo, no es por un Estado que impida ganar, sino por retirarlo de la escena, justamente lo que se ha acabado: el del consenso sobre el Estado malo.

Hemos, también acá, comentado que la configuración del escenario de disputa de cara a las presidenciales venideras es el que más le conviene al peronismo, que es comandado por Cristina: no hay lugar sino para propuestas que vengan a por más de lo mucho que ya hecho el peronismo kirchnerista. Esto representa un problema para los “dirigentes opositores”: si proponen retroceso, y el retiro del Estado de la vida económica lo es, juegan el partido equivocado, pierden votos; y si no lo hacen, pierden respaldo establishmentero (grupo del cual forma parte la Junta de Comandantes sojeros), vital para ellos, carentes (a partir del quiebre que, en los partidos, significó diciembre de 2001) de estructuras partidarias que garanticen el despliegue de sus propuestas a lo ancho y a lo largo del país.

El mérito del kirchnerismo, la diferencia cualitativa respecto del eje ‘Retenciones `08 – Junio `09’, es, precisamente, haber cambiado el escenario sobre el cual se asienta la discusión de país, proceso que se inició con la Ley de Medios, se profundizó con la AUH y la renovada política de comunicación, a través la aparición de nuevos actores que rompieron el discurso único que supo ahogar la palabra oficial (aparte de lo mucho malo que el propio Gobierno hizo en ese terreno, por su anterior pacto de no agresión con Clarín, sabiamente ya roto, y por la estupidez, aún irresuelta, cometida en el Indec), se patentizó cuando los festejos del Bicentenario (donde se rompió el mito del país crispado y temeroso, y que odiaba a la “clase política”), y se galvanizó durante la multitudinaria despedida de los restos de Néstor Kirchner. El kirchnerismo entiende otro modo de operar el Estado y la CN: conectar con las necesidades concretas a partir de un fuerte crecimiento de las capacidades estatales, sostenido, esto, en el despliegue de un discurso que plantea gruesas disputas ideológicas. Esto posibilita que sea el único "ismo" que existe: ¿o acaso existe sanzismo, ricarditoalfonsinismo, michettismo, macrismo, en fin, embanderamiento con algún otro actor político del arco dirigencial actual?

Ergo, para 2011 tendremos una regla de tres simple bastante sencilla: más distancia saque Cristina en las encuestas (como ocurre, hoy, en todas, serias y no serias, oficialistas y opositoras), más señales de sumisión a ella habrán por parte del PJ, y mayores, por su parte, los niveles de emoción violenta y operacionalismo (se dice así, increíble, Word no lo corrige) en su contra en el establishment, principalmente en las empresas de comunicación.

De yapa, retornado de la Costa, más precisamente de Santa Teresita: repleto está, no sólo de gente (no se puede caminar por ningún lado), cuanto de pintadas de diferentes agrupaciones políticas, que sostienen, en ellas, el recuerdo de Néstor y el apoyo furioso a la candidatura de Cristina. Señales, que le dicen.

6 comentarios:

  1. DUDA

    Sr. Pablo Daniel Papini, ciertamente la compleja situación en el INDEC aún no está resuelta, pero me gustaría entender a qué se refiere usted concretamente cuando usa en alusión a ese caso la palabra “estupidez”.

    Ricardo Patricio Natalucci
    DNI 8464942
    Ex supervisor del INDEC 1980-1985
    Ex supervisor de metodología y fórmulas de cálculo del IPC del INDEC 1982-1985
    Ex asesor de la Secretaría de Planificación de Presidencia de la Nación 1986-1991
    Director del portal estadístico no gubernamental www.indec.com.ar.
    Email: ricardonatalucci@indec.com.ar

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  2. A que la intervención que se ha dispuesto fue, es, estúpida, a eso.

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  3. EL CONCEPTO DE ESTUPIDEZ SEGÚN PABLO DANIEL PAPINI

    El domingo 9 de abril del año 2006 el entonces presidente Néstor Kirchner leyendo un editorial del periodista Jorge Lanata publicado en Perfil [1] tomó conocimiento de una grave distorsión que había en el IPC, según la cual se favorecían injustamente los consumos exclusivos de las minorías más ricas y se producía en el IPC la virtual exclusión de las familias más pobres y de gran parte de la clase media.

    Kirchner inmediatamente ordenó investigar si lo que se denunciaba allí era verdad, y luego de haber comprobado que efectivamente era cierto su gobierno intentó durante varis meses convencer a la directora de IPC, Graciela Bevacqua y a los demás directivos del INDEC de que corrigieran esa distorsión e hicieran una canasta democrática.

    Néstor Kirchner se había dado cuenta de que mientras estuviera en uso esa canasta distorsionada que usaba el INDEC (cuya distorsión se conoce técnicamente con el nombre de “sesgo plutocrático”), el gobierno en lugar de subsidiar los consumos de los más vulnerables debería subsidiar los consumos de las familias más ricas o bien la Argentina vería injustamente aumentada su deuda externa a través de los bonos actualizados por inflación, muchos de los cuales ya estaban en manos de acaparadores y grupos especuladores internacionales.

    La llamada intervención del INDEC a fines de enero de 2007 se produjo porque quienes tenían el control del INDEC se negaron rotundamente a corregir ese sesgo plutocrático.

    Tenemos entonces en esencia dos posibilidades:

    1) El bloguero que firma Pablo Daniel Papini se limita a repetir lo que dicen los medios, sin investigar; o bien.

    2) El bloguero que firma Pablo Daniel Papini –que para colmo pretende llegar algún día a ser abogado- considera que es una “estupidez” respetar el derecho de las familias más pobres a verse representada igualitariamente en el índice de precios al consumidor.

    1) El Indec de Yrigoyen.pdf.


    Ricardo Patricio Natalucci
    DNI: 8.464.942
    Ex supervisor del INDEC 1980-1985
    Ex supervisor de metodología y fórmulas de cálculo del IPC del INDEC 1982-1985
    Ex asesor de la Secretaría de Planificación de Presidencia de la Nación 1986-1991
    Director del portal estadístico no gubernamental www.indec.com.ar.
    Email: ricardonatalucci@indec.com.ar

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  4. EL CONCEPTO DE ESTUPIDEZ SEGÚN PABLO DANIEL PAPINI

    El domingo 9 de abril del año 2006 el entonces presidente Néstor Kirchner leyendo un editorial del periodista Jorge Lanata publicado en Perfil (1) tomó conocimiento de una grave distorsión que había en el IPC, según la cual se favorecían injustamente los consumos exclusivos de las minorías más ricas y se producía en el IPC la virtual exclusión de las familias más pobres y de gran parte de la clase media.

    Kirchner inmediatamente ordenó investigar si lo que se denunciaba allí era verdad, y luego de haber comprobado que efectivamente era cierto su gobierno intentó durante varis meses convencer a la directora de IPC, Graciela Bevacqua y a los demás directivos del INDEC de que corrigieran esa distorsión e hicieran una canasta democrática.

    Néstor Kirchner se había dado cuenta de que mientras estuviera en uso esa canasta distorsionada que usaba el INDEC (cuya distorsión se conoce técnicamente con el nombre de “sesgo plutocrático”), el gobierno en lugar de subsidiar los consumos de los más vulnerables debería subsidiar los consumos de las familias más ricas o bien la Argentina vería injustamente aumentada su deuda externa a través de los bonos actualizados por inflación, muchos de los cuales ya estaban en manos de acaparadores y grupos especuladores internacionales.

    La llamada intervención del INDEC a fines de enero de 2007 se produjo porque quienes tenían el control del INDEC se negaron rotundamente a corregir ese sesgo plutocrático.

    Tenemos entonces en esencia dos posibilidades:

    1) El bloguero que firma Pablo Daniel Papini se limita a repetir lo que dicen los medios, sin investigar; o bien.

    2) El bloguero que firma Pablo Daniel Papini –que para colmo pretende llegar algún día a ser abogado- considera que es una “estupidez” respetar el derecho de las familias más pobres a verse representada igualitariamente en el índice de precios al consumidor.

    1) El Indec de Yrigoyen.pdf.

    Ricardo Patricio Natalucci
    DNI: 8.464.942
    Ex supervisor del INDEC 1980-1985
    Ex supervisor de metodología y fórmulas de cálculo del IPC del INDEC 1982-1985
    Ex asesor de la Secretaría de Planificación de Presidencia de la Nación 1986-1991
    Director del portal estadístico no gubernamental www.indec.com.ar.
    Email: ricardonatalucci@indec.com.ar

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  5. Ricardo,

    ¿Ud es del Indec o de la Side? Deje que los demás tengan su opinión y cortela con lo de citar con nombre y apellido.
    Personalmente pienso que la intervención del INDEC fue un delito (o varios). Consecuencia de ese delito es que el INDEC dice que la inflación el año pasado fue del 10%, lo que es una clara mentira.
    Y no, no le voy a dar ni mi nombre, ni mi DNI ni ninguna otra seña.

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  6. El participante que firma simplemente Francisco demuestra dificultades para entender que el vocablo ex que antepongo a mis cargos en el INDEC hace clara referencia al pasado; que en la actualidad dirijo un sitio no gubernamental; y que así como aquí nadie le exigió a nadie que se identifique con nombre y apellido, tampoco él tiene derecho a impedir a quien quiera identificarse que lo haga. Tiene además la extraña idea de que los agentes de la SIDE se dedican a pedir documentos. En lo concreto sobre el INDEC quien firma Francisco no aporta nada nuevo, sino que se limita a repetir lo que dicen los medios tal como hizo aquí Pablo Daniel Papini.

    Ricardo Patricio Natalucci
    DNI: 8.464.942
    Ex supervisor del INDEC 1980-1985
    Ex supervisor de metodología y fórmulas de cálculo del IPC del INDEC 1982-1985
    Ex asesor de la Secretaría de Planificación de Presidencia de la Nación 1986-1991
    Director del portal estadístico no gubernamental www.indec.com.ar.
    Email: ricardonatalucci@indec.com.ar

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