viernes, 3 de diciembre de 2010

¿Por qué el Barça siempre quiere más?

Barcelona es un re contra equipazo. Juega un fútbol seductor, práctico y efectivo a la vez. Mandamiento numero uno, pelota al suelo. Toque y toque, no está permitido que la bola no vaya a ras de pasto. Movilidad y desmarque, siempre habrá cuatro opciones -mínimo- de pase por cada uno que carga la pelota en el Barça: Por lo general, los dos laterales que suben, los dos wines que bajan; y la lleva el nueve (hoy Messi, novedad) o alguno de los dos internos (Xavi e Iniesta, que cumplen a la perfección aquello de que “es preferible tenerla mil veces durante un segundo que una vez durante mil segundos”, y no se cansan de recibir, tocar rápido y ya estar ofreciéndose de nuevo). Un cincazo como Busquets, al que hemos bautizado “José Nunca Una de Más”; una fiera como Puyol y un elegante como Piqué en una dupla central altamente complementaria. Un lateral como Dani Alves que es tan bueno que si hace falta puede ir de 7. Por si todo esto fuera poco, es efectivo, no solo gana y gusta, además golea, con lo cual cumple el sueño de todo equipo, las tres “G”. Cerremos con que ninguno de sus hombres mezquina sacrificio para recuperarla (poco necesario, se defienden teniéndola ellos, pero vale igual). En fin, casi todo. Y casi sólo porque no hay perfección en este mundo. Calcúlese que hasta chorrean humildad.

Existe familiaridad con el modelo anterior, el equipo que, también con mucho éxito, condujo Frank Rijkaard. Cambios hubo, sobre todo de nombres (aquel gustaba mucho más de apostar al desequilibrio individual que podían aportar Ronaldinho y Messi -wines, ambos, con pierna invertida, ideal para enganchar para adentro y buscar el slalom personal-), pero hay una esencia común, un hilo conductor entre ambos ciclos. Se respeta, en Cataluña, la obsesión por la tenencia de la pelota y el buen trato de la misma a partir de la búsqueda del juego asociado hasta lo que para un hincha promedio argentino sería el hartazgo.

Hay, en todo esto, laburo, e intenso, detrás. No vaya usted, señora, a creer que todo se trata de “dejar a los que saben hacer lo que mejor saben hacer”. Chamuyo. Eso lleva horas de ensayo y laboratorio encima, por raro que parezca, siendo que nos acostumbraron a creer que estética y trabajo van por carriles separados.

Bien, todo eso ya es archi mega híper conocido. Pero, ¿qué es lo que mueve esta creencia casi fanática de los jugadores del Barça, de seguir en la misma senda aún con todo lo por ganar ya obtenido? ¿Qué es lo que evita el tan temido aburguesamiento?

A juicio de quien les habla, la diferencia cualitativa a favor de la versión de Pep Guardiola es que el DT ha logrado convencerlos de que siempre hay algo más por ganar, un nuevo record por batir, otra meta por alcanzar. Innegociable disconformismo del cual bebe el orgullo de los jugadores barcelonistas, y que hace que los veamos en la cancha correr por la pelota y jugar con ella como si se tratara del primer día que lo hacen.

Algo parecido a lo que, individualmente, hace Martín Palermo: Loco siempre está hablando de su nuevo objetivo, aún durante los festejos de alguno que recién acaba de obtener. Un combustible fenomenal convencerse de cuan beneficioso es andar ese camino.

Frente a Real Madrid, por ejemplo, aparte de todo lo que de por sí implica enfrentar al máximo rival, tenían enfrente a Mourinho, el que a principios de este año les quitó el mito de invencibles, cuando dirigiendo a Inter les robó el boleto a jugar por el doblete en la Champions. Fueron a por la revancha, y vaya si la obtuvieron: Ya un 5 a 0 en un clásico no es cualquier cosa, más cuando además hay de por medio alguien con quien se tienen cuentas pendientes (en el buen sentido de la palabra, claro, no es que tengan pica verdadera con Mou).

Pep la ha pegado, sí, con Messi de nueve, Lío le ha agregado movilidad e inteligencia táctica a su virtuosismo individual, sus constantes desmarques y “entrar y salir”, son ideales para que detrás de él llegue el malón (Villa, sobre todo, el otro día Xavi para el primero, cualquiera en definitiva, hay libertad a montones) a invadir el área por sorpresa.

Es cierto eso, y muy importante todo lo dicho en los tres primeros párrafos también, pero lo fundamental acá es el hecho de seguir con el mismo entusiasmo amateur que tienen todos los que entran por primera vez a un verde césped.

El mejor equipo de los últimos treinta años, fácil. Y olé, joder, ¿que tanto? Salud.

2 comentarios:

  1. ¿30 años? Bueno, con Messi no es tan difícil. Menos si cuenta con Xavi e Iniesta.
    Igual hubieron equipos que le pelearían el trono: el mismo Madrid de la quinta del Buitre, el Ajax y luego el Milan campeón de todo.

    Seguramente puesto en perspectiva, el juego del Barça parece más brillante, lírico. Igual, te digo, por ratos me aburre verlo. Tanto tiki tiki y tanta superioridad me llevan a hinchar por cualquier equipo que se les enfrente, de pura ternura que me dan, tratando de hachar a Messi o cercenarle los tobillos a Xavi.
    Yo, si me enfrentara al Barcelona, no lo disfrutaría y trataría de hacerle cirugía mayor sin anestesia al primero que me pasara al costado. Jeje.

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  2. Este equipo es el premio al trabajo y dedicacion, equipo unico este que seguro quedara en la historia como uno de los mejores del mundo sin lugar a dudas. Es un ejemplo a seguir, ejemplo que deberia seguir tu Real que tendria que entender que el exito no se garantiza con un nombre individual (Cristiano Ronaldo el mejor ejemplo), sino que con un equipo. Tambien hay que destacar que el Barsa no gasta practicamente nada en refuerzos y si lo hace, lo hace con inteligencia, invirtiendo en lo justo y necesario. Valdes, Puyol, Busquets, Xavi, Iniesta, Messi y Pedro, 7 de 11 hombres surgidos de la cantera; otro motivo para estar orgulloso, dando a entender claramente que no es necesario gastar fortunas comprando jugadores sino que se puede confiar en el semillero que el dia de mañana daria sus frutos. Cabe destacar que el Barsa rompe y destruye practicamente ese mito de "arriba no pueden jugar 3 chiquitos", mentira si que pueden jugar siempre y cuando, obviamente, se entiendan y acoplen a un estilo y a una identidad de juego. Al Barsa le resulta efectivo por su mandamiento primordial, el juego al ras del piso, es por eso que nunca vamos a ver en bajo nivel o desconectados a los 3 de arriba como si le paso, por ejemplo, a la Seleccion Nacional cuando se intento juntar a Messi, Aguero y Tevez y se fracaso rotundamente.
    Aguante el Barsa, el mejor de todos !!

    Emiliano

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