lunes, 27 de diciembre de 2010

Peronismo = Cristina

Hablar de disputas al interior del peronismo es, si se entiende algo de peronismo, una enorme estupidez. El peronismo es, hoy, Cristina, y quién está contra ella no está dentro del peronismo. Es así de simple y sencillo. Hoy, como poder, no existe ninguno de los dirigentes del “Peronismo” Federal, salvo los tarascones destituyentes, que, con aires de pretendido estadista, pueda pegar Duhalde.

Fuera de eso, los dispositivos de armado territorial, a lo largo y a lo ancho de la Patria, están, en su más que abrumadora mayoría, alineados con la conducción cristinista. Y los mal llamados disidentes, para trascender, dependen de cuán solícitos puedan mostrarse con Magnetto, con el riesgo de que eso atenta, de lleno, contra la esencia misma del peronismo (se ha oído a De Narváez hablar de los conversores de TV en línea con la vieja consigna gorila del asado y el parquet, una de las grandes mentiras de la historia de este país). Vaya encrucijada.

Hete aquí que hay, de un lado, al órgano formal del movimiento y al sector obrero plenamente subordinados a la Presidenta. Y enfrente, un rejunte de exiliados que no tienen ni el discurso ni la praxis (porque son sometidos al establishment) del peronismo.

Y para colmo de males, están atravesados por una subdivisión interna: Entre aquellos que se mojaron los pantalones al ver que el Pueblo prefiere a Néstor y Cristina y no a la Rural, que no ven cómo hacer para ser aceptados de regreso; y otros que quieren llegar vía generación de caos-golpe-bala-"orden", pertenecientes al sector más retrógrado, feudal, reaccionario y conservador.

Ni siquiera tienen sindicatos, la CGT de Barrionuevo es un chiste muy gracioso, pero triste; y Momo Venegas es el único sindicalista en la historia de la humanidad que se lleva bien con las patronales de su sector (a decir verdad, hasta mejor que con sus representados), aparte de ser el tipo cuya gente en peores condiciones trabaja hace bastante tiempo. Maneja, por así decirlo, esclavos, no laburantes.

Juegan, como bien ha dicho Jorge Asís, un picadito cuya máxima aspiración es, como bien ha dicho Lucas Carrasco, forzar a un balotaje al FPV, pero en el cual ellos no tendrán ninguna chance de participar. O sea, ver si logran hacer que el peronismo, que es Cristina, pierda, lo cual cierra la hipótesis planteada al inicio, no hay disputa ninguna.

Hay un problema cuando se intenta abordar la complejidad del peronismo a partir de los relatos periodísticos, como bien dice la Presidenta, los diarios nunca entienden nada. Así puede instalarse que la cercanía a Cafiero, que estuvo debajo de una cama -sin tirar ni un chasqui bum- entre 1955 y 1973, durante la proscripción, como garantía de peronismo.

Que se entienda: Hoy día, Capitanich, Verna, Marín, Urribarri, Alperovich, tienen, cada uno de ellos por sí solos, en tanto se mantengan dentro del proyecto CFK 2011, más poder que Romero, Busti, los Saá, Solá, De Narváez y Das Neves, todos juntos.

El atractivo de la “pata peronista”, esa cosa rara que se inventó a partir de la crisis del “campo”, a la cual aspiran todos los no peronistas, supone que Carrió puede llegar a presidente y el peronismo subordinársele a los pies, solamente porque ella dice que pondría de Jefe de Gabinete a Gerardo Conte Grand.

El equívoco histórico de la Fusiladora, de pretender reducir el fenómeno peronista a solamente el choripán y el vino tinto, determina todas las payasadas que se hablan acerca del peronismo hasta el día de hoy.

Las señales del poder, o sea del peronismo, pasan por otro lado: Por la sumisión total y absoluta de todos aquellos que importan, al liderazgo de Cristina. Y el resto son pavadas de editorialista sacado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Piense distinto, con pluralidad y objetivamente, aquí: