miércoles, 29 de diciembre de 2010

Mesiánicos

Premisa 1: Los Kirchner son unos déspotas. Líderes mesiánicos que pretenden que todo el mundo se someta a sus caprichos.

Premisa 2: Los Kirchner se la pasan robando agenda. Ni la Asignación Universal por Hijo ni la Ley de Medios son ideas de ellos, las tomaron por conveniencia, interesadamente, para construir poder.

Digo yo: ¿Puede ser calificado de mesiánico y déspota un líder que se allana a tomar en sus manos una demanda que observa nacer por lo bajo de la sociedad para impulsarla y hacerla realidad, poniendo su poder al servicio de quiénes de otro modo nunca verían sus intenciones hechas realidad?

¿Qué hay de antidemocrático, bajo, inmoral, repugnante o antiético en ello? Más bien, todo lo contrario, hay el reconocimiento de que otro tiene algo que vale la pena acompañar: ¿Existe algo más democrático y menos sucio que eso? Tal vez, pero no mucho, y debe ser difícil encontrar ejemplos.

Apelar, como a menudo hacen los opositores al gobierno de CFK, a jugar de adivinadores o psicólogos (“esto lo hacen porque lo que quieren en realidad es -equis, cualquier cosa; siempre mala, claro-“), es, aparte de una tremenda pelotudez (porque conduce a ocuparse de lo no importante), un sinsentido, y nos pone a inquirir en cuestiones sobre las cuales tenemos nulo soporte argumentativo para expresarnos con ventaja, racionalidad y/o decoro.

Del mismo modo, uno podría decir que quienes se ocupan de discutir acerca de “las verdaderas intenciones que los Kirchner para hacer tal cosa”, son, en realidad, unos perversos, porque apuntan a desviar el foco, en función de no abordar la cuestión principal, la que se pone a debate.

Ejemplo: ¿A qué apuntaron aquellos que dijeron oponerse al matrimonio igualitario “para que la cuestión no fuese utilizada políticamente por Kirchner”, si no a buscar una excusa no tan impopular como lo sería blanquear que de lo que en realidad estaban en contra era de la igualdad de derecho?

Pongamos que los Kirchner utilizaron en beneficio de su construcción de poder personal todas las grandes discusiones de los últimos años –AFJP, Ley de Medios, AUH, matrimonio igualitario-. Más bien, reconozcamos que es así, que buscaron ganar poder con ello. Pregunto: ¿Y? ¿Cuál es el problema con eso?

¿Desde cuando ese tipo de iniciativas son ascéticas? ¿Quién dice que deberían serlo? ¿Por qué?

De lo poco que he aprendido desde que me meto en política, es que no existirá que una demanda social se cristalice si no va acompañada de previa construcción de poder. Caso contrario, romanticismo. Muy lindo, sí, pero se quedará en discursos floreados y gracias.

Si de todo eso, el gobernante se lleva una cuota de poder para su corral, resulta que habrá beneficios para ambas partes, de eso se trata la política después de todo.

Digo yo. Quizás, no sé. De pronto, me parece.

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