domingo, 19 de diciembre de 2010

Estudiantes, Vélez y la política de estado de las dos "efes"

Estudiantes y Vélez avanzan por la senda de afianzar y sostener en el tiempo dos valores que por estos tiempos del fútbol vuelven respetable a cualquier equipo: Fisonomía (las individualidades que conforman el conjunto) y filosofía (la idea de juego que lo inspira).

La génesis de este Estudiantes campeón del Apertura ‘10 puede remontarse al último ciclo de Bilardo, con el afianzamiento de Sosa y Carrusca como titulares; a la era Merlo, con la consolidación definitiva de Pavone como titular indiscutible; o al paso de Burruchaga, cuando se construyó la dupla temible de Tanque con Calderón.

Simeone recogería todo para armar el campeón de 2006, un equipo que atacaba por todos lados. Claro que no son muchos los nombres que se repiten en esta nueva vuelta, cuatro años después, la propia dinámica actual del fútbol como negocio lo impide. La clave está en lograr, como lo han hecho los pinchas, que Alayes le haya traspasado el legado a Desábato (que él le está pasando ahora a Federico Fernández); Sosa a Enzo Pérez; Calderón-Pavone a Boselli, quien luego se lo transmitió a Gata Fernández. Y a todo esto, logró sostener durante todo este tiempo el doble pivote del mediocampo, Braña-Verón, dupla a la cual el habitual “se entienden de memoria” le queda muy chico.

El secreto está en que convivan, al menos por un tiempito, los que están y los que vendrán, para que unos contagien a los otros el espíritu del proyecto. De esa forma, se logra vencer a los ineludibles éxodos de players: Cada vez cuesta más sostener una figura en el mercado local (ni que hablar de cuan temprano se van los valores surgidos de inferiores), cada vez más lejano el ideal de jugar muchos años en un mismo club. Rige la lógica del jugador nómade, y eso atenta contra la posibilidad de armar equipos que duren en el tiempo, y por ende se vuelvan sólidos, confiables y asienten en las bondades de la continuidad la búsqueda del resultado.

Es lo que alguna vez hizo Independiente y le valió su período de gloria. Veinte años -de 1964 a 1984- en los que se afianzaron líneas de sucesión: Rolan, Pavoni, Zurdo López, Trossero; Mura, Pastoriza, Galván, Giusti; Bernao, Bertoni, Barberón; Mario Rodríguez, Maglioni, Ruiz Moreno, Percudani. Y un Bochini, que desde que apareció no se fue nunca. Ídem para el Boca de Bianchi.

Vélez va por el mismo camino. Hablar de que este subcampeón Apertura ’10 es casi el mismo equipo (cambios escasos: Tobbio por Otamendi, Augusto Fernández por Gastón Díaz –que igualmente sigue en el club, es de los primeros y más asiduos recambios-, Silva por RoRo López) que el que se consagró en el Clausura ’09 en la final ante Huracán, lo que es decir cuatro torneos atrás, es hablar de una proeza.

En este estado de cosas, lógico que ante el inicio de cada nuevo torneo surja casi automáticamente la respuesta ante la pregunta de quienes son los candidatos a pelearlo: Estudiantes y Vélez. Al margen de que gusten más o menos las ideas de cada uno de ellos, conviene pararse por encima para explicarse los por qué de éxitos tan perdurables. En este post creemos haber arrojado una hipótesis por lo menos bastante sustentada, claro que discutible.

3 comentarios:

  1. Che, pero nunca viene mal una ayudita arbitral, ¿no? Estudiantes tuvo muchas este campeonato y para qué vamos a hablar de esa final que Velez le afano a Huracán.

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  2. Bueno, un equipo malo con sólo ayudas arbitrales, no llega a nada. A un equipo bueno le ayudan muchísimas cosas: La suerte del campeón, por ejemplo, y también, sí, ayudas arbitrales. Quiero decir, más allá de ayudas, es imposible reducir a esos equipos a solamente ayudas arbitrales. Abrazo.

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  3. Te dejo una invitación a que pasar por mi blog, allí publiqué un encuentro para aquellos que defendemos un ideal.
    Abrazo
    Mariano

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