domingo, 5 de diciembre de 2010

De “Braden o Perón” a “WikiLeaks o Cristina” (Y sí, total, parece que vale decir cualquier cosa)

“Lean alguna vez, no siempre, medios del exterior, y como nos ven. Porque les aseguro que de afuera se nos cagan de risa (…) ¿Podemos tener razón siempre nosotros, que estamos en el recontra orto del mundo, y afuera resulta que viven equivocados?”. Esas palabras, en medio de un ataque atroz de xenofilia, eligió Jorge Lanata, hace poco tiempo, para castigar duro al Gobierno nacional. Comentaba, el periodista, una columna de opinión que había sido publicada ese mismo día en el diario El País de España, propiedad del Grupo Prisa que tiene grandes intereses en nuestro país (Radio Continental, y alianza comercial con La Nación, que a su vez es primo hermano del Grupo Clarín, alma máter, este último, de AEA en alianza con Techint), y que mantiene una fuerte enemistad con el gobierno K desde tiempos inmemoriales. El artículo destrozaba con argumentación paupérrima y maliciosa, a Maradona (los autores han de saber de fútbol lo que este comentarista sabe de cricket, o sea nada, vistos los conceptos vertidos en dicha nota), al peronismo, y al actual oficialismo, relacionándolos todavía nos preguntamos en base a qué rebuscado hilo conductor argumentativo.

El País, La Nación y Clarín son tres de los varios “diarios de papel” –como se enorgulleció Kirschbaum- seleccionados por el sitio WikiLeaks para amplificar una de las mayores operaciones que se recuerden. Por la cantidad de información desplegada, por la nula importancia y calidad de la misma, y por la entidad de la mayoría de los actores involucrados en el embrollo. Ni una palabra, eso sí (obvio), del “cable” que los menta como “cautivos”.

“¿Nadie en el kirchnerismo sale a hablar de las ‘revelaciones’ de WikiLeaks? ¡Qué raro! ¿No?”. No, no es raro. Para pelotudeses están los pelotudos. O sea, todos aquellos que están en la empresa de hacerse la paja con este chusmerío de vieja de barrio, que entre paréntesis poco empacho tienen en cagarse de lo lindo en la soberanía nacional. Dicho sea de paso esto último, no vayan a tomar a mal que se les impute colaboracionismo con una opereta del imperio, ¿no? Al fin y al cabo, andan en eso desde Braden para acá (y más también, en realidad: Días pasados se rememoró Vuelta de Obligado, antes tuvimos Invasiones Inglesas, siempre algún apartida hay dando vueltas entre nosotros, ¿por qué va a ser diferente esta vez; alguna vez?).

No hay que sorprenderse por la repercusión que están teniendo “los cables” que “se filtraron” de “la embajada”. O, mejor dicho, por los sectores en los que han tenido cabida.

¿Qué hay de diferente, en esencia, entre este carnaval y el que desataron hace pocas semanas en torno al tema presupuesto? ¿Qué -por poner otro ejemplo- lo diferencia de la denuncia de compra a la senadora correntina que votó a favor de la Ley de Medios, a pesar de que ya se sabía que la misma se aprobaría por goleada?

El mismo rigor informativo, cero. De ese tipo de cosas retorcidas se ha valido toda la alianza social que enfrenta al kirchnerismo hace siete años. Viven de rumores, chismes, sinrazones, falacias, cosas no probadas, en fin. Estupideces en resumen. Cosas que no resisten un examen siquiera livianito.

Cuando no da la cabecita para comprender procesos e ideas políticas complejas, hay caldo de cultivo para teorías antipolíticas, de las cuales esta de los cables es sólo uno de entre mil ejemplos más. Sólo así se explica, por ejemplo, que un tipo como Jorge Lanata sea considerado analista político acá. Lanata es un poco WikiLeaks. Un gordito que se cree gracioso y que pretende explicar política en editoriales de tres, cuatro minutos promedio, justo el tiempo que insume tirar al voleo una denuncia u operación pedorras. Como las de Wiki. “Son todos chorros”, y listo, asunto resuelto, ¿para qué vamos a pensar? La política desmenuzada en la mesa de Mirtha Legrand y, peor, en boca de Mirtha Legrand, elevada a la categoría de voz autorizada. Impresionante.

Lo raro sería que esto de WikiLeaks fuese tomado como lo que en verdad es, un inmenso armado del imperio que no quiere dejar de ser EEUU. Claro que para comprender eso hace falta tener ganas de rascar un poco.

EEUU no para de perder influencia en el mundo hace ya un buen rato. China se les está parando de manos. Van al G-20 a pedir que el resto del mundo se empobrezca para que ellos puedan salir del inmenso quilombo económico en el que están inmersos, y se les ríen en la cara. El BRIC asoma y se afianza. UNASUR otro tanto (sobre todo desde aquella parada de carro que se le hizo a Bush en la cumbre de Mar Del Plata en 2005). Cosas que antes eran inimaginables. Los norteamericanos pierden predicamento a pasos agigantados y acelerados. Eso parecería que es culpa del presidente payaso que tienen desde 2009, quien, pobrecito, ahora se come todas las piñas por el desastre que le dejó la lacra de Bush. Su incapacidad para afrontar la crisis económica mundial más grande desde la de 1930, sumado a su falta de voluntad (y, sobre todo, de fuerza), para poder seguir imponiendo el unilateralismo acostumbrado en Washington, sirvió para que haya surgido esa cruzada de desquiciados ultraconservadores que es el Tea Party, que lo acaba de vencer en las recientes legislativas.

Obama no tiene chances de seguir más allá de 2013, último año de su mandato. Está terminado, y pasará a la historia como el fracaso más grande de los últimos tiempos. Por inútil y miedoso. Pero a esa tendencia hay que consolidarla, y al mismo tiempo preparar el terreno para lo que será la política exterior (que en EEUU no se distingue nunca de la interior) del futuro gobierno de, ponele, Sarah Palin, la ultramontana líder de los híper derechosos fanáticos del Partido Republicano. Que Resto del Mundo haya sido capaz de confrontar, poco o mucho, la política imperialista del norte, es, en buena medida, producto de la profundización de esquemas de integración, tipo BRIC y UNASUR. Esta caterva de chismes grasientos apunta a minar la confianza que existe entre los socios de los diferentes espacios, a los fines de debilitar esas uniones y promover el retorno de las intromisiones non sanctas en todo el resto del mundo, justificados en las “terribles cosas” que se han descubierto por medio de “los cables”. “Divide y reinarás”, “los hermanos sean unidos”, “la unión hace la fuerza”, todo eso.

Quien quiera oír que oiga, está en los líderes de Resto del Mundo no dar pelota. Se complica un poco cuando dentro de tu país manejan los principales oligopolios informativos una tonelada de mal paridos que parecen estar felices por tener material con el que armar bardo, atento, en el caso argentino, a que les es imposible plantear un debate ideológico mano a mano con el cristinismo que se afianza cada vez más en la opinión pública. Entonces, y teniendo en cuenta que el kirchnerismo se nutre del retorno de la política, hace falta enchastrar, romper todo, a ver si “curan” a alguno de entre las trescientas lucas que fueron a despedir a Néstor a la plaza y a dejar sentado que van por más y lo harán con todo (esto último, a más de un mes, tampoco logran explicárselo, ¿ven que no es tan fácil la cosa?).

Y para tener éxito en esa empresa, poco tienen en cuenta los intereses del país, que desde hace bastante no son los de ellos, porque acá lo que a estos tipos les importa es ver en qué forma pueden aportar a que la cuenta del patrón se engrose un poco más el mes que viene, y punto: Eso es el periodismo hoy, y el resto es puro cuento para que los nenes se duerman a la noche. Triste, amargo, lo que quieran, pero la única verdad es la realidad, dijo alguno una vez.

Pobre Hillary, pide disculpas: Deberían pedirlas Morales Solá, Nelson Castro, Magdalena, Fontevecchia, Leuco, Majul, Kirschbaum, VDK, Blank, no ella. La inutilidad no es achacable, sí la perversidad. Y los mencionados son altamente perversos y son los verdaderos responsables de todo esto. ¿Qué tal los campeones de la moral, los que viven dando cátedra? Prendidos en una jugarreta con un violador confeso, Clarin, La Nación, El País, véase.

Un poquito de crispación: ¡Pero, carajo! ¿Tan poco les importa quedar como cipayos y vendepatrias? ¿Tan arrastrado se puede ser? ¿Cómo mierda no reaccionan, loco? Desactivemos crispación.

Cuesta creer que haya personas, y muchas, en aptitud de comerse la galletita de que la info simplemente “se filtró”. Cuestas creer que hay muchos que les van a seguir llevando el apunte. El “lanatismo”, se ve, ha hecho estragos. Allá ellos. ¿Y resulta que desde afuera se nos ríen en la cara? Con qué autoridad lo harán es la pregunta. Pero que lo hagan nomás, eso es prueba de que vamos por buen camino.

¿De qué se sorprende uno, también, no? De 1945 a hoy, llevan 65 años de no haber aprendido nada. Medio como que ya no vale la pena preocuparse por explicarles.

3 comentarios:

  1. Hola Pablo
    Esto se parece a una mamushka: una opereta que le hacen los simpáticos del tea party al morocho (y a Hillary)y dentro de ella, la opereta que hacen El País y sus socios vernáculos: Pobreza franciscana si las hay, causan risa en vez de joder.
    Te mando un fuerte abrazo

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  2. Perdoná el offtopic, Pablo, pero quería felicitarte por la Sudamericana del Rojo. Una gran alegría para todos los que queremos bien a Independiente, también.

    Abrazo.

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  3. Sujeto: Se llama desesperación eso, me parece. Saludos a vos también.

    Ricardo: Gracias, hay similitud entre las tradiciones de nuestros clubes, así que se explica perfectamente este saludo, no me extraña. Abrazo para tí también.

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