martes, 21 de diciembre de 2010

Candidata y estadista

Durante diciembre han lanzado su candidatura el hijo de Alfonsín, Carrió, Duhalde, y también, de algún modo u otro, por medio de la reunión en Olivos con todo el peronismo peronista que tenga algún tipo de poder institucional, se ha lanzado la Compañera Presidenta CFK.

Y la sensación que nace luego de haber oído y analizado los discursos de todos ellos, es que, primero, ninguno como Cristina entiende qué es exactamente hoy el mundo, el país, la política y todas las derivaciones que de esos ítems surgen. Guste más o menos, se equivoque en mayor o menor medida, la Presidenta conoce, mejor que cualquiera de todos sus rivales, cómo es el terreno en el que se va a disputar el partido de 2011. Vaya cosa.

Enfrente tiene el republicanismo vacío y pasado de moda de Alfonsinito; los delirios apocalípticos de Carrió; y las mentiras de Duhalde, a quien su más fiel promotor, Clarín, le sostiene hace ocho años el imaginario de que entregó un país pacificado, en camino y una gestión sin muertos (cuando la verdad es que asesinó y que forma parte del coro que le reclamó siempre a los Kirchner dureza ante las protestas sociales -¿por qué las habría en el país saneado y de pie que dice haber entregado Duhalde?-).

Segundo, e igual de importante que lo primero, da la sensación de que, con este discurso, Cristina se ha convertido definitivamente en estadista, y de gruesa talla. Si acaso le faltaba alguna materia para graduarse, las ha aprobado con honores en la cumbre de Olivos asumiéndose, ya definitiva e indiscutiblemente, como Jefa única de ese enorme conglomerado de caciques, históricamente conducidos por hombres, pero que hoy se le someten sin chistar.

Siempre Cristina hace discursos impresionantes. Pero nunca, como frente al PJ que la fue a proclamar candidata para 2011 (lo cual, a un año de votar, siendo el peronismo, quiere decir que roba en las encuestas), se la oyó articular con tanta excelencia movimiento, gobierno y rol del país en la región; pasado, presente y futuro; logros, deudas y rectificaciones; balance, trazo de futuro y convocatoria para lo que falta (y, atención, eso implica reconocer que faltan cosas).

Todo eso habla de una comprensión de las situaciones que la atraviesan en la gestión muy superior a la de sus competidores. Afirmada en las convicciones del proyecto que conduce, por estos días, y pese al vendaval mediático que no para de presionarla, se sostiene en sus trece de que no va a solucionar ningún conflicto social vía garrotazo. Eso, ya es una ventaja, siendo que al resto de los candidatos la agenda se la fija AEA.

Ha dado su versión de lo que debe ser el rol del peronismo gobernante que conduce en el escenario nacional y mundial de la actualidad, lo cual viene a significar que tiene asumido que el paso de este proyecto ha tocado trascendencia (y va por más), tanto que, nunca, como por medio de esta conducción, el predicamento y las posturas del país han tenido tal nivel de importancia y peso.

Se empieza a elaborar un discurso sobre seguridad, y allí hay la profundización de algo que ya se marcó desde Segundas Lecturas, un gobierno que roba banderas por derecha y por izquierda, pero articulándolos en función de un diseño propio, lo que cohesiona y disciplina internamente las dispares individualidades que lo conforman, pero a la vez genera un amplio abanico de acompañamientos entusiastas (por lo de independencia de conducción).

Si hasta ha superado el hecho de nombrar a Néstor, a quien varias veces mentó por su nombre o apellido (ya no más “él”), en función de convocar a levantar alto sus banderas, esas que nos convocan a unos cuantos a enfervorizarnos en la defensa de su heredera en la conducción.

Un discurso impecable (convocante de la militancia y racional para la gobernabilidad –frente al Mercosur habló de cómo la Nueva Izquierda se sostiene a partir de la gestión, bien que ideologizada, del estado-) y un armado de temer abroquelado en torno a su conducción.

De nuevo, hasta que se harte alguno, y confirmado, ahora que nadie discuta ni ponga dudas, “ni lo intenten, el futuro es nuestro”: Cristina 2011.

3 comentarios:

  1. Cristina, en cada presentación, le agrega un capítulo más al libro que está escribiendo quizás sin querer: Manual de Conducción Política II.
    Brillante en Olivos.

    Coincido, Pablo, en que si alguien tenía alguna duda, puede sacársela de encima: CFK conduce.
    Que linda manera de presentar su candidatura con la anécdota de la chica de la moto con patente CFK 011, je.

    Mientras los demás enarbolan un discurso de exclusión, represión, nuestra Presidenta demuestra que entiende que la realidad reclama a gritos inclusión y participación.

    Un abrazo grande.

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  2. Hola Pablo
    Si alguien tenía alguna duda...era un gil.
    Tengo muchísima curiosidad por saber quién la acompañará en la fórmula; espero que no sea Agustín Rossi, porque es quien me gustaría para el 2015.
    Te mando un gran abrazo

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  3. Lo que manda por estos días, muchachos, es la prudencia. Hay que frenar las especulaciones electorales y dedicarse a gestionar, gobernar. Lo otro llega sólo. Si Boudou quiere lanzarse, que lo haga. Pero a nosotros, a los que bancamos con la pluma y la palabra, nos queda explicar el "en curso". Las predicciones dejémoselas a Carrió. Digo esto porque, con lo de ayer basta, alcanza y sobra. Ella ha bajado la línea con la frase "unir y gestionar", y eso implica discutir candidaturas, padrinazgos y demás, todo, el año que viene. Saludos a ambos.

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