martes, 9 de noviembre de 2010

Murió Massera, queda mucho de Massera

Nunca las muertes deben celebrarse, la del dictador símbolo del último proceso militar genocida, Emilio Eduardo Massera, no es la excepción. Sin embargo, resulta casi imposible que no invada al pueblo una sensación de satisfacción, que más tiene que ver con la paz que con la alegría o el jolgorio. Sensación no del todo completa, sin embargo, pues, al instante siguiente, uno no puede dejar de lado la sensación de bronca que genera el hecho de que Massera haya tenido la suerte de morir gozando de los beneficios que otorga la ley, esa a la que él, durante su período como usurpador del Estado, ni respetó ni hizo respetar.

Abundar sería repetir en muchísimos lugares comunes que se vienen leyendo al respecto de los “reorganizadores” del ’76 desde hace muchísimos años, y que vienen repitiendo con mucha más fuerza desde que el asesinó de los mares abandonó este mundo.

El 24 de marzo de 2010, el que les está hablando firmó su columna conmemorativa del nuevo aniversario de la llegada al poder de los evocadores de Hitler y Mussolini en Argentina, diciendo que teníamos que tener presente que los dictadores “a partir de ese instante maldito, instauraron -y quizá eso sea lo peor del caso-, un modelo de oprobio social, económico y cultural, y que sembró el germen de la antipolítica, que persiste con el genocidio -porque fabrica pobreza al por mayor- hasta nuestros días, algunas -cada vez menos- de cuyas líneas maestras no han podido todavía ser erradicadas en razón de la pertinaz oposición que ejercen, ante la mínima intención de cambio, los grupos del establishment económico que se beneficiaron con la dictadura y forman parte del poder fáctico permanente de este país.” (http://segundaslecturas.blogspot.com/2010/03/recordar-tomar-aire-y-seguir-encarando.html).

Valga la evocación de aquel post a los fines de significar que la muerte de Massera viene a sernos útil a los fines de recordar cuanto nos hace falta (menos que antes, claro) en la lucha por arrancar de raíz hasta el último ladrillo que quede de procesismo. Si la muerte de Kirchner, como dijo Jorge Asís, vino a significar la paradoja de que trajo aparejado el nacimiento del kirchnerismo, la muerte de Massera no tiene que servir para refrescar que no todo lo pésimo que el dictador nos ha legado se fue con su alma al infierno.

La muerte del hijo de mil putas de Massera es de esos hechos que le renuevan a uno las ganas de abrazarse con las madres y abuelas de Plaza de Mayo, a los muchos amigos y/o compañeros que comparten caminatas por las avenidas del pensamiento nacional y popular, de recordar a los treinta mil detenidos desaparecidos y a los muchos más que cayeron por la permanencia en el tiempo de vestigios del modelo que impuso el ahora muerto genocida de la ESMA.

No con alegría, sino con un renovado sentimiento de militancia, de lucha, de ganas de seguir pujando. En eso estamos. Que en paz nunca descanses, basura.

3 comentarios:

  1. Hola Pablo
    Durante muchos años fantasee acerca de qué haría cuando llegara este día, qué sentiría. Para mi sorpresa, no tuve la alegría que había pensado, no, solamente -disculpá el oxímoron- un desprecio teñido de cierta indiferencia.
    Me sentí muy identificado con lo que escribió el troesma JP Feinmann en el Página de ayer: su muerte no nos deja nada. Al contrario, me hubiera gustado que viviera más, que hubiera tenido conciencia que estaba preso, que sintiera a diario el avance de su decadencia.
    Pero, por sobre todas las cosas, lo que me molesta es que se llevó a la tumba información sobre los restos aún no hallados, sobre los chicos apropiados...
    Me quedó una sola satisfacción: no me convertí en un odiador como él, y tantos de su caterva.
    Murió amparado con los derechos que él le negó a los que tuvieron la desgracia de caer en sus garras.
    No nos convertimos en odiadores, sino en algo más peligroso: memoriosos...
    Te mando un abrazo

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  2. Hola, Pablo. Disculpame el offtopic, pero algunos cumpas blogueros nos estamos juntando mañana jueves a las 21 hrs.
    Si podés, avisame. Te mandé un mail.
    Cualquier cosa, mi mail es loshuevosylasideas@gmail.com

    Abrazo!

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  3. Sujeto: Va de suyo que no coincido con JPF. Yo creo que sí nos deja algo, y lo expreso en el post: Nos hace darnos cuenta de todo el lastre que nos queda de su legado todavía. Sí coincido en la pena por los datos que se llevó a la tumba: Tuvo la chance de que nadie de la democracia no lo torturó para quitárselos. Saludos, amigo.

    Ricardo: Te contesté, negro. Juega el rojo mañana, me va a ser imposible.

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