martes, 23 de noviembre de 2010

Aproximaciones a los por qué de un enorme fracaso llamado "Grupo A"

- El dato más importante. Según lo dispuesto por nuestra CN, que establece el régimen presidencialista de gobierno, para ser mayoría en el Congreso nacional, si se pertenece a un partido político distinto al del titular del Poder Ejecutivo, no basta contar con uno o un par de legisladores más de los que tienen los bloques oficialistas: Hace falta tener los dos tercios de las bancas. El presidente participa del proceso legislativo, puede presentar proyectos de ley, y también los promulga o veta, según considere, sin límite alguno. Es otras palabras, si una bancada opositora quiere avanzar en iniciativas sin tener el acuerdo del presidente para con ninguna de ellas, deberá procurarse el concurso de 172 diputados y 48 senadores. El 03/12/2009, el Grupo A se constituyó con 144 diputados; y el 03/03/2010 avanzó en la Cámara alta armado de 37 senadores. En ambos casos, muy lejos del requisito constitucional que les habría hecho falta para operar como intentaron hacerlo durante todo 2010.

- En relación al anterior, falta agregar que esos 144 diputados y 37 senadores no es que pertenecen a "una" agrupación alternativa al Frente Para la Victoria. En diputados, por caso, esa cantidad de legisladores se distribuye entre alrededor de treinta "partidos" distintos, lo cual casi siempre hizo imposible elaborar una estrategia común. A todo esto, dentro de esa rara y muy variada amalgama conviven buena cantidad de dirigentes que compiten por lo mismo de cara a 2011 (Solá, Solanas, Carrió; Adrian Pérez, Michetti, Lozano; Reuteman, Giustiniani; Verna, Marino; Juez, Mestre). En la política, como en el fútbol, es mejor la suma de indios que de caciques. Esto es lo que ocurrió durante 2010: Una oposición artificialmente aunada (al sólo efecto de torpedearle la gestión a la Presidenta CFK), llena de divismos e internas, sin liderazgo (salvo cuando Carrió humilla y extorsiona públicamente a sus colegas) ni horizonte propositivo alternativo (ni común) al del FPV, que, por el contrario, se galvanizó internamente, es disciplinado a la conducción de CFK que administra Rossi, está cohesionado y pivotea alrededor de todo eso y de un proyecto de país que es claro, contundente y está en marcha.

- Incapacidad. Para muestra, un botón. En un marco de diversidad interna enorme, la conducción opositora del Senado cantó tener justamente el único número que no podía ni debía mencionar: 37. Ese es el número maldito. Es hasta preferible decir que se tiene menos, cualquier número entre 72 menos ese, aún cuando 37 significa quórum y mayoría absoluta. Diciendo 37 cualquiera está en aptitud de pedir algo a cambio de seguir en la coalición a la que no lo ata mucho. Eso hizo Menem, que será una rata pero es más vivo que todos sus compañeros juntos: Condicionó su apoyo a cambio de posiciones privilegiadas en las comisiones. Para “la” oposición, era un verdadero brete mostrarse gentil con Menem, nada menos, pero de lo contrario se quedaba si su apoyo. Verna y Latorre fueron otros que facturaron de lo lindo con ese error histórico. Error no forzado.

- Hay, sobre esto, mucho para legislar. No puede seguir sucediendo que una lista de diputados se presenta a elecciones con un nombre y una plataforma, y que luego los elegidos se dispersen en distintos bloques, minibloques y monobloques que poco tienen qué ver con lo ofertado a los electores. No hay más testimonial que eso: ¿Qué fue del ACyS y Unión PRO, los famosos tres tercios en qué se dividió el electorado en 2009? ¿Por qué la segunda candidata de Sabbatella en PBA forma parte del bloque de Pino Solanas? Es muy laxa la reglamentación, favorable al armado de verdaderos kioscos que poco anclaje con el verdadero juego político y las disputas que realmente existen. Y eso dificulta la labor parlamentaria. Y sin entrar a hablar de la enorme cantidad de legisladores que le fueron robados, cooptados u operados al oficialismo (16 diputados y 8 senadores), maniobra sin la cual este post ni siquiera habría existido.

- Las comisiones fueron, atento lo dicho hasta aquí, ilógicamente repartidas. La facilidad con la cual muchos proyectos opositores obtuvieron dictámenes habilitantes para el debate hablaría de proporciones que proyectadas al pleno de las cámaras se revelaban inexistentes. ¿Cómo se explica que el oficialismo no podía frenar en comisiones la elaboración de dictámenes por parte de la oposición, pero luego sí le era muy fácil hacer fracasar las sesiones plenarias, mediante el tan simple como válido recurso de no dar quórum en los debates que no le interesaban? Se debió, sencillamente, a que la distribución de sillas (y cajas, y contratos) de las comisiones de labor no reflejan los reales niveles de representación política existentes.

- Sobre representado, el Grupo A jamás le permitió al FPV meter un sólo bocado en ninguno de los proyectos que se discutían. Pero luego le exigía (como siempre hacen todo: a los gritos, en forma histérica y frente a las cámaras de TN) al oficialismo que le prestara quórum cuando se daba cuenta que le era imposible procurárselo por sí mismo. Casi como si fuese obligatorio dar quórum, e inmoral y antiético retacearlo. Pocas mentiras más grandes se han oído últimamente: El quórum es una herramienta perfectamente válida. Si a una agrupación política no se le permite aportar a la iniciativa, no tiene por qué ayudar a sus rivales a obtener el número mínimo de legisladores que habilitan el inicio de la sesión. Dicho de otro modo, si el Grupo A no quería permitir al oficialismo aportar a la elaboración de la agenda, debió haberse preocupado por tener el número para proceder de tal modo. No vale quejarse porque el FPV procedía de igual modo antes del recambio de diciembre de 2009: Es el partido de gobierno, y, además, para cada proyecto que llevó a debate se sirvió de quórum solito, solito, sin necesitar de la ayuda de nadie. Y aún con eso, la cantidad de iniciativas promovidas por Cristina Fernández desde el inicio de su mandato que fueron convertidas en ley "sin -como gusta decir la derecha- tocarle una sola coma”, es, le duela a quien le duela, cero.

- La agenda elegida por “la” oposición para 2010, dicho en criollo, no enamora. Ni siquiera el mal llamado “82% móvil” (que en realidad era el proyecto de ley para hacer quebrar el estado y el sistema previsional a los fines de promover el retorno del sistema de capitalización individual) concitó acompañamiento callejero, ni mayor presión que la de los conductores de TN, editorialistas de Clarín y el planteo foquista de la CTA de De Gennaro y Micheli en alianza con el progresismo sindical liderado por el esposo de la presidenta de la comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados. ¿Esperaban, acaso, movilizaciones en pos de la sanción de la reforma de la reglamentaria de los DNU y el Consejo de la Magistratura -muy poco necesarias, por otro lado-? En cada dictamen había aportes de varias de las diferentes bancadas, lo que hacía de los proyectos verdaderos menjunjes, cambalachescos, incoherentes e ilógicos. Así y todo, aún con temas de bajo interés, jamás pudieron –los opositores- unirse en torno a ellos y ser todo lo exitosos y avasallantes que pretendían. De yapa, se les notó demasiado el sesgo derechoso y obstruccionista de que tiñeron a todas y cada una de las propuestas que impulsaron: ¿Resultado? Una sola ley “molesta” para el Gobierno, la del “82%”, que, vetada al toque (”en tiempo récord”, dijo Clarín aquella vez, como si hubiera que esperar reglamentariamente algún plazo para hacerlo), con cero de costo político. Nadie saltó por ello. Era de esperarse, nadie se la creyó esa paparruchada insincera.

- En los “países serios” de Europa (otra etiqueta que le encanta agitar al conservadurismo) el porcentaje de leyes que se aprueban a propuesta de los jefes de gobierno supera por lejos el 75%, según mociona Gianfranco Pasquino en el excelente “Los poderes de los jefes de gobierno”, de lectura obligatoria según la opinión de quien esto escribe (Alemania 76%, España 92%, Francia 81%, Gran Bretaña 94%, Irlanda 98%, Suecia 96%, Pág. 68). Acá, cuando ocurrió eso (de 2005 a 2009), se vilipendió al Congreso, se lo calificó de escribanía. La realidad es que es desde la renovación de 2009 que el funcionamiento del Congreso ha dejado que desear, y eso se debe a que se lo ha intentado hacer andar a contramano de nuestro sistema constitucional. Si en Europa, en casi unanimidad de sistemas parlamentarios de gobierno, la actividad legislativa es promovida casi en su totalidad por el responsable de la administración y el programa electoral, mucho más debería serlo en un sistema como el Argentino, de corte, reiteramos, netamente presidencialista (Sigue…).

- (…) Dentro del Grupo A conviven Proyecto Sur, que sostiene la importancia y necesidad de las retenciones para el sistema económico, y también, por ejemplo, Alfonso Prat Gay, quien prometió eliminarlas en la campaña previa a 2009 (aunque luego elaboró un proyecto de presupuesto nacional para 2011 -lo cual es inconstitucional, sólo el Poder Ejecutivo tiene la potestad de presentar esa ley- previéndolas, él también, en 35% -cosa que se olvidó de decirle a su jefa, Carrió, que anda por todos lados cacareando con que el proyecto del cristinismo es invotable, entre otras cosas, por no bajar los derechos de exportación al 27%, porcentaje en el que deberían estar, según su particular lectura-). He allí el justificativo más claro de por qué las iniciativas legislativas deben nacer, principalmente, en el Ejecutivo: En cantidad y –sobre todo- en determinados temas.

- Panorama: Las tendencias enunciadas en este texto, de cara a la poca actividad que cabe esperar en el Congreso de cara a 2011 (siempre ocurre eso en años electorales, en 2011 más, pues habrá, además de las generales de octubre, las internas de agosto), tenderán a empeorar para “la” oposición, y a mejorar para el oficialismo. Las disputas internas que atraviesan al Grupo A, ya apuntadas, tenderán a profundizarse a medida que se acerquen los comicios y deban resolverse las candidaturas. Es el problema de unir lo que naturalmente debiera estar desunido. En el peronismo peronista, en cambio, se acentúa y acelera el proceso de aceptación del liderazgo de la Presidenta y jefa del PJ, Cristina. Una gran cantidad de dirigentes (de los cuales Carlos Reutemann es solamente el -por ahora- último ejemplo) han anunciado ya su apoyo a la primera mandataria, luego de que la muerte de Néstor Kirchner confirmara la tendencia, que ya se venía anunciando desde hace meses, el ascenso irrefrenable de CFK en todas las encuestas.

6 comentarios:

  1. Pablo
    Excelente informe, viejo.
    Te mando un fuerte abrazo (y a esperar clasisifcar a la final mañana)

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  2. estimado muy buena reflexion e interesante,saludos, Juan.

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  3. Gracias a ambos. Sujeto, es un resumen, este, de varias cosas que ya he venido diciendo en distintos posts a lo largo del año. Mañana hay que ir desde el minuto cero a pasarlos por arriba. Yo allí estaré, alentando como siempre. Juan, muchas gracias por tu comentario. Trato de poner en claro algunos puntos que no por obvios deja de ser necesario subrayarlos por el ocultismo al que vienen siendo sometidos.

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  4. Excelente, como siempre, Pablo.
    Es un lujo leerte.

    No entiendo bien lo que decís al principio, que debían tener 172 diputados y 48 senadores. ¿Cómo es?
    Coincido plenamente lo que mencionás bajo el ítem Incapacidad.
    En cuanto al Panorama: creo que habrá poca actividad pero mucha verborragia el próximo año en el Congreso.

    Un abrazo.

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  5. Es así Ricardo: Si vos sos oposición al Poder Ejecutivo, para legislar sin acordar con el presidente necesitás de los dos tercios de las bancas. La CN quiere que haya acuerdo del Poder Ejecutivo, para eso le otorga la potestad de vetar o promulgar los proyectos aprobados por el Congreso, según crea conveniente. Al veto solamente se lo puede reviertir con el insistir en el proyecto observado por parte de los dos tercios de los diputados y los senadores, lo que equivale, del mismo modo, a decir que sin esa cantidad de legisladores, no puede la oposición pretender avanzar como intentó durante todo este año, sin acordar con el oficialismo. Para eso, hubiese requerido sancionar todos los proyectos que presentó con esas cífras (172 D; 48 S). Tanta importancia tiene el presidente en el proceso legislativo, que vos fijate que los 2/3 de 257 (la cantidad de diputados), es en realidad, no 172, sino 171,3; pero en lugar de redondear para abajo lo hace para arriba (y está más cerca del número entero anterior que del superior).

    El año que viene creo que la UCR va a joder mucho menos, porque se acercará el tiempo eleccionario, y necesitará mostrarse más racional, lugar que hoy ocupa en exclusividad CFK.

    Abrazo.

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  6. Ojalá sea como decís.
    Gracias por el desasne.

    ¡Abrazo!

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