martes, 26 de octubre de 2010

Utilizaciones

El asesinato de Mariano Ferreyra obliga, o debería obligar, a ser mesurados en el análisis, cosa que no se lo utilice de manera que implique una falta de respeto a sus familiares y amigos, para quienes no cabe más que un envío de condolencias, fuerzas y abrazo a la distancia. Se impone no especular con las particularidades del caso, en orden al respeto por el que se aboga ut supra, pero no es precisamente la tesitura que rige por estos días, de ningún lado que se trate.

Para el Gobierno, cabe la obligación de dar con la verdad del caso y dar la discusión que merecen determinados sectores del sindicalismo que mas restan de lo que suman, aun cuando los implicados en el asunto forman parte de sectores con los que se tiene, no alianzas explicitas, sino mas bien un tenso respeto mutuo, un "no te toco si no me tocas vos a mi", que se acaba de probar a todas luces inconveniente. Marcarlo implica reafirmarse en la defensa del proyecto, toda vez que se cuestiona a aquellos que en realidad no lo representan verdaderamente.

Va de suyo que no es para cualquiera la cosa, que el compromiso con esta batalla debería ser transversal y no lo es, porque es fácil cargar el fardo y los costos del mismo al que lleva la responsabilidad de gobernar, pero no quita que hay allí un debe, un déficit, y bastante importante.

- - -

No obstante lo anterior, hay el derecho a desconfiar del vomitivo uso que del asesinato de Ferreyra se esta haciendo. Y que implica una cosa bastante fea, a la altura de los pecados del oficialismo gobernante en la materia. Ni Moyano ni el kirchnerismo son Pedrazza, ni cerca están de serlo. Generalizar, en el caso, resulta aborrecible, porque resulta que no se lo hace inocentemente, vaya novedad.

Cae casi como anillo al dedo para el establishment la salvajada de Unión Ferroviaria, justo cuando la CGT verdaderamente oficialista reventó River con mas de cien lucas de laburantes bancando el modelo que les devolvió dignidad, y, mas, en momentos en los que, a iniciativa del diputado Recalde, CGT lidera el impulso al proyecto de ley que quiere reglamentar el derecho constitucional de reparto de ganancias empresarias entre los obreros.

La lectura de lo escrito en los días posteriores al crimen da asco. Todos, absolutamente todos, se cuidan, y mucho, de dejar en claro que nada ha tenido que ver el Gobierno nacional en el hecho en particular, pero también todos, absolutamente todos, intentar unir a Pedrazza con Moyano, y a ambos con los Kirchner, y la moraleja que se pretende es "¿Vieron? Esto pasa por andar discutiendo lo que no debe ser discutido".

Oportunidad fantástica para pedir que se acabe con la "crispación" que supuestamente promovería el kirchnerismo, en función de que lo que se imponga sea el stop al reclamo de las clases populares por mejores condiciones de vida, y que lo que se imponga sea el statu quo imperante. Fabuloso. Desde que a principios de octubre la Corte Suprema de Justicia (en una decisión técnicamente irreprochable, pero que políticamente trae a Poncio Pilatos) decidió renunciar a decidir acerca de la constitucionalidad de la Ley de Medios, cosa que hará, según ordena su fallo, aquel que gane en 2011, empezó una guerra de posiciones: Primero fue con la ley para hacer quebrar al estado y promover el retorno de las AFJP, ahora con esto.

La sola (y muy probable) posibilidad de que el FPV obtenga un tercer periodo de gobierno en 2011 pone los pelos de punta a los sectores económicos dominantes -que también son "el poder"-, por cuanto implicaría la consolidación de un movimiento que, independientemente de lo que se piense de sus decisiones mas importantes, ha abierto un proceso de discusiones acerca del reparto de la torta, que es lo que molesta de el. Cuando menos, Fontevecchia tuvo en su editorial del sábado en Perfil el buen gusto de dejar en claro que Pedrazza ha recibido mejor cobijo en el “peronismo” disidente.

El resto, demasiado preocupados en demostrar que la profecía anunciada a principios de año –“Va a haber un muerto”, Morales Solá; “Me amenazaron con una metralleta”, Alfredo Leuco”- se ha cumplido, cuando todos sabemos que postulaban que en realidad el muerto saldría de entre sus filas, y no de entre tipos a los que íntimamente aborrecen. Como las alarmas por las primeras “amenazas” le chuparon un huevo, porque eran ostensiblemente mentirosas, al noventa por ciento del país, se valen de toda la mano deformadora que le pueden poner encima al crimen de Ferreyra.

La lectura de las opiniones vertidas los días posteriores en boca de los “periodistas” “independientes”, dan cuenta de la necesidad de “acabar con la generación de clima confrontativo por parte del matrimonio presidencial” –autores intelectuales del clima que favoreció el asesinato, se llegó a leer-, en función de dejar tranquilo al statu quo. Es el fondo, no las formas, lo que se critican. Y nadie, que no sean Néstor y Cristina, garantiza esa continuidad. A cargarle el muerto, se ha dicho, entonces.

Hay una ruptura en los términos de discusión política, claro está, pero eso no fue creación de los K, sino de los republicanos desabastecedores de 2008. Así, se hace difícil procesar las disputas políticas pacíficamente.

Y le guste o no a quien le tenga o no que gustar, Moyano está lejísimos de Pedrazza, porque en los `90 no transó sino que estuvo en la calle, porque denunció la Ley Banelco (donde lo menos importante era el pago de coimas), porque hoy pelea contra las tercerizaciones. Y por eso molesta, por eso se la tienen jurada, más allá de que no se trata de San Francisco de Asís.

Como en todo últimamente, abundan contradicciones, generalizaciones incorrectas, panquequismo, caradurez, tergiversaciones y paradojas por doquier. Las vocerías del establishment ahora dicen que están en contra de las tercerizaciones, cuando en verdad las utilizan, ocultan y/o apañan peor que en los ferrocarriles. El PO (como bien se dijo en el blog Yendo a menos) clama por la defensa policial del estado burgués, mientras todas sus primeras líneas, que están hace la misma cantidad de años que Pedrazza al frente de sus tropas, se quejan del uso del método que es regla de oro en el marasmo del cual se dicen devotos –la violencia-. Las clases medias “lloran” al muerto que hace rato le pedían a las fuerzas de seguridad. La CTA aprovecha cualquier oportunidad para pedir por su quiosco. Todos mienten defender a un partido al que ayer nomás estaban basureando porque el que lideraba la toma de escuelas contra el Intendente protegido. Y, lo más ridículo, ahora se llama “lucha digna” a las tomas de vías que, ¿qué tienen de diferente a las tomas que, en contra de Techint y Clarín, pero por los mismos motivos que protestaba el PRO en los trenes, promueve Moyano, calificado por ello de patotero?

Es un uso tanto o más deleznable que el hecho en sí mismo la utilización del mismo, no en clave política, que eso de última podría traer consecuencias beneficiosas -¿O Menem no usó lo del soldado Carrasco para su beneficio personal pero eso igual trajo cosas buenas? ¿O alguien tenía, hasta el segundo previo al disparo, las tercerizaciones en agenda?-, sino en orden a robustecer negocios.

- - -

Bienvenidas sean todas las discusiones acerca del tema que sea que se quiera dar. No a correr a este oficialismo por izquierda, “por todo lo que no han hecho en ocho años”, so pena de caer en el ridículo. ¿Qué fuerza política está dispuesta a bancar en la calle las consecuencias de todas las batallas que casi le imponen dar al kirchnerismo? Porque, de lo contrario, se estará siendo hipócrita, bien que también jugando a la política.

Y a otro perro con ese hueso de “ustedes tienen el poder”. Minga, diría Alfredo. El poder, quienes militamos acá estamos convencidos de eso, excede largamente a sólo el “Gobierno”.

Todo se puede, más que a este gobierno esas cosas no se le pueden ni se podrá exigir a otro. Pero que sea con honestidad intelectual, de asumir que nadie tiene el culo completamente limpio en esta historia. Y cuando se dice nadie, es nadie. Sin concesiones.

- - -

Con todo, es importantísimo que la tolerancia para con asesinatos políticos haya descendido al núcleo terrestre, cual se pudo observar en la impresionante y emotiva marcha que hubo a Plaza de Mayo el día posterior al crimen. Es vital no naturalizar estas cosas, no dejarse amedrentar por ellas, así se les marca un límite a los violentos, cuyo primer paso se habría visto satisfecho si esto pasaba como una cosas más, o cundía el pánico.

Afortunadamente, se está haciendo regla aquello de que “cuando la sangre militante riega los suelos de la patria, se atenúan las contradicciones”. Enhorabuena. No es poca cosa, ya que la vida, lamentablemente, no la devuelve nadie.

3 comentarios:

  1. Hola Pablo
    Excelente análisis. El festín caníbal que se están dando algunos con el cadáver es penoso, indigno. Me pregunto cuantos, de los que proclaman su pesar por la muerte de este pibe, estarán interesados en que no vuelva a suceder.
    Creo que sería bueno que el gobierno intervenga la Unión Ferroviaria, que comiencen a verse algunas cuentas. Pero hay que ver si todo el mundo tiene el culo tan limpio para poder hacerlo, ¿no?
    Te mando un Abrazo

    ResponderEliminar
  2. No tienen ningún interés en que ni vuelva a pasar. SI así fuera, harían lo que esté a su alcance para evitar la conflictividad vía mejoramiento de las condiciones laborales en sus cotos propios. Y nada, che, nada. Otro para ti.

    ResponderEliminar
  3. Su análisis es excelente y apunta al fondo del problema

    ResponderEliminar

Piense distinto, con pluralidad y objetivamente, aquí: